Entrevista a Paula Zuker

Apuntes | Notas

La única mirada necesaria es la propia


Entrevista a Paula Zuker

Por Delia Alicia Piña

 

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Obtuvo el premio Joya Chile en la última Bienal y también ya había logrado un galardón similar como argentina, en la primera edición. Aunque prefiere no poner el acento en esta singular dualidad, vale mencionarlo porque demuestra que resida donde resida Paula Zuker consigue sobresalir.

Tiene una innata mirada crítica, ordenada por el periodismo y la fotografía. Sus inquietudes e intereses responden a una experiencia y opinión personal que la animan a innovar en el uso de materiales diversos en la joyería contemporánea y a un hacer inédito, por su parte, como el bordado dentro de un proceso creativo disruptivo y original.

El aspecto humanitario que despiertan las consecuencias de la limpieza étnica, la persecución y las masacres que se registran en diversos lugares del mundo es un tema que la preocupa y ocupa. Por eso, lo llevó y materializó en piezas de joyería pensadas, elaboradas, “integrales” e integradas a un discurso preciso. Y más, la imagen de parte de esa obra, su broche «Franja de Gaza», fue elegida para la portada del último libro del filósofo chileno Eduardo Sabrovsky.


_¿Cuánto del periodismo y la fotografía influye en la joyería que hacés?

_Muchísimo, en todo. El periodismo ordenó mi innata mirada crítica, es como un chip. Ordenó en un relato esa suerte de rebeldía y actitud crítica constante, respetuosa y con sentido. Y obviamente la fotografía me entrenó la conexión ojo-cerebro, agudizó mi mirada para detectar más allá de lo que se ve o muestra.

Una conexión que sin duda me sirvió en mi última obra, presentada en la reciente Bienal latina. Como en otros trabajos, se dio una búsqueda de imágenes para conseguir la información que la sustente. Parecería muy fácil salir a patalear o criticar sobre diversos temas pero cuando son muy complejos, o no también, es imprescindible investigar y fundamentar opiniones.

Puede que parta de un tema que me interesa y después busco esa mirada crítica traducida en un relato o puede darse al revés, que el relato sea consecuencia de un tema que me preocupa. Más allá de qué se da primero o cómo se da el proceso que deriva en una pieza de joyería de arte, es claro que todo es consecuencia de mucha reflexión durante años, en los que aprendí que la única mirada necesaria es la propia. Todo lo demás está dicho y hecho.

Desde el periodismo y la fotografía transité un camino autoral singular. Tomé clases con Andy Goldstein, cuando el uso del color se cuestionaba y no obstante me animé. Un camino que se manifestó muy fuerte en los años 90 en el Centro Cultural Rojas particularmente de la mano de Alberto Goldenstein. Allí, hablé de lo que tenía delante, por entonces a través de la exposición de mis fotos familiares.

Cuando no supe qué hacer y pretendía hacer cosas o fotos lindas el maestro Goldenstein me dijo que yo no veía así y añadió una frase que me marcó y acompaña: “Está todo fotografiado, la luna y el fondo del océano, lo único que no está fotografiado es lo que vos ves”. Y eso lo aplico a todo. Es una premisa innegociable, una necesidad de honestidad, de apertura, de reflexión, muy personal, que valoro sobremanera.

Entonces, aprendí si lo que decís o hacés te sale de las entrañas, la mente y el alma seguro es un punto de vista original, único y necesarioLo interesante es lo propio, lo que uno tiene para aportar. Por eso, siempre estoy hablando de temas que me interesan, de los que necesito hablar, a los que llamo inevitables.

 

“Si lo que decís o hacés te sale de las entrañas, de la mente y del alma seguro es un punto de vista original, único y necesario. Lo interesante es lo propio, lo que uno tiene para aportar”.

 

_No perdiste la mirada fotográfica.

_Creí que por haberme apartado del trabajo de fotografía que hacía en Buenos Aires, ya que dejé de fotografiar cuando me radiqué en Santiago de Chile, había perdido esa mirada particular de ver el mundo. Pero con la joyería me di cuenta que seguía intacta, seguía viendo esas imágenes, seguía haciéndolas o generándolas, aunque no las tomara, es que ya no necesito capturarlas.

Ese diálogo interno a través del cual se conversa con uno mismo, por el que uno se pregunta y responde, solo quedó de lado por un tiempo. La inquietud, el interés personal y el ojo entrenado para ver no se pierden.

Simplemente, el ojo ya no está tras el lente de la cámara sino en los materiales que pueden convertirse en joya. La joyería me dio la oportunidad de seguir mirando, haciendo, conversando y comunicando.

“La joyería me dio la oportunidad de seguir mirando, haciendo, conversando y comunicando”.

_¿Qué temas te interesan?

_Me interesó la problemática de la limpieza étnica y la persecución que se ve en Kutupalong, Bangladesh, donde se asienta un inmenso campamento de refugiados; también la masacre de la harina en la Franja de Gaza y, de igual modo, la explotación ilegal del oro en la Amazonia, en la frontera entre Brasil y Venezuela.

Esto es lo que tuve por delante, es decir, me interesé en tenerlo delante, más bien. Está a la vista del mundo; lo vi y entonces no pude hablar de otra cosa. Y me adapté o lo adapté a la temática de la convocatoria, ya que lo presenté en la última bienal joyera latinoamericana, devenida en internacional.

Un ejercicio de adecuación que ya había hecho para la primera edición de la Bienal, en 2016. Entonces, presenté una obra que trataba sobre la violencia contra la mujer, a propósito del trabajo que venía haciendo denominado «Mal de amores», que puntualizaba sobre las relaciones tóxicas.

 

“Lo vi y entonces no pude hablar de otra cosa. Y lo adapté a la temática de la convocatoria. Un ejercicio de adecuación que ya había hecho para la primera edición de la Bienal”.

 

_¿Cómo fue el proceso de «Aseo profundo»? 

_Fue un tema elegido de manera colectiva, lo conversamos mucho con las colegas que convoqué para ese trabajo: Pamela Cavieres y Carolina Hornauer. Hicimos un ping pong de ideas, votamos y resultó ganadora esa denominación. Un feed back que se dio cuando acababa de ver la película de Wim Wenders, «Días perfectos», que motivó y reforzó conversaciones sobre la limpieza y el aseo.

Y justo cuando me preguntaba qué hacer específicamente, se produjo la llamada masacre de la harina en el oeste de la Franja de Gaza a fines de febrero del año pasado, cuando cientos de refugiados palestinos murieron por disparos del ejército israelí al amontonarse para conseguir alimentos de un convoy que trasportaba sacos de harina y enlatados, como ayuda humanitaria. Cuando vi la noticia no pude hablar de otra cosa porque me impactó, fue tremendo, me afectó mucho. Tal vez por mi cercanía, ya que soy de familia judía por parte de mi padre.

Como parte del proceso, en un momento tuve una conversación con mi papá, cuando me dijo que quería ir a la Bienal y le advertí de qué iba mi trabajo. Discutí el tema y quedé angustiada, también por lo que leía sobre lo que le ocurría a los palestinos en el mundo. Me di cuenta que era un tema grave, que no podía lanzar ideas y obras de una manera liviana e irresponsable o por mera ilustración. Decidí no meterme en la parte política porque es un tema complejo y de larga data, y como lo que más me preocupa es el aspecto humanitario amplié la temática en esa línea, ya que no es el único pueblo que sufre atrocidades.

Definí que mi hilo conductor sean las fotos aéreas. Una perspectiva con la que no busqué tomar distancia sino que pretendí generar un acercamiento empático a esa dura realidad. Y elegí la del campamento de refugiados ubicado al oeste de Bangladesh, donde viven más de 900 mil rohingyas expulsados de Myanmar. Contradictoriamente son imágenes espectaculares, similares a otras migraciones como las de los colombianos o venezolanos que pasan por el norte de Chile. Y ciertamente una vez que avancé en esa temática más abierta me relajé, empecé a dormir más, le encontré un sentido a esa tarea.

 

«Porque lo que más me preocupa es el aspecto humanitario amplié la temática, ya que no es el único pueblo que sufre atrocidades. Mi hilo conductor fueron las fotos aéreas”.

 

_¿Y por qué bordar?

_Hace rato que tenía ganas de meterme en el mundo textil. El año anterior había hecho algunas investigaciones textiles con Silvina Romero, y pedí ayuda para poder bordar con la aguja rusa para lograr relieve que se usa para alfombras. Aprendí, practiqué mucho y busqué especialmente sacos de harina para hacerlo. Comencé por bordar impresos y logré como mini alfombras. Advertía que era demasiado figurativo y luego vi fotos aéreas tomadas desde un dron del momento de la masacre y me dije: es esto.

Empecé a bordar con variaciones de puntos porque me di cuenta que no se veía bien en blanco y negro como quería. Previamente, investigué cómo transferir una foto, continué probando puntos de bordado, un mundo nuevo y desconocido porque no había cosido un botón en mi vidaMe encantó esa incomodidad tanto del tema como del bordadoMe pasé bordando casi 5 meses sin parar, fue maravilloso. Era lo único que quería hacer, menos yoga anulé todas mis actividades.

Y sobre esto, opté por trabajar con mucho color. Mis amigos me ayudaron a buscar hilos, aprendí a usar agujas, rompí muchas, tuve inflamación muñeca y brazo porque literalmente uno pone el cuerpo y me dolía todo porque mi bordado era muy apretado, entonces tenía que casi que martillar la aguja para que pasara.

No obstante, el bordado consigue colaborar con el relax porque es una labor muy meditativa. En esa apertura de tema, como parte de lo presentado en «Aseo profundo» nació la serie llamada «Limpieza étnica».

 

“Me encantó esa incomodidad tanto del tema como del bordado. Me pasé bordando casi 5 meses sin parar y fue maravilloso.”

 

_¿Todo es parte del mismo trabajo?

_Sí, parece una mezcla de temas pero como ya mencioné el hilo conductor son las imágenes aéreas.

Y muchas de ellas las bordé en público porque vendía joyas en pop up en cafés durante fechas claves como el día de la madre, y además llevaba mi trabajo a ese espacio porque no podía estar horas sentada en un lugar sin bordar. Entonces, se me acercaban para ver y preguntar qué hacía bordando bajo una gran lupa. Dejaba que se metieran a opinar sobre los colores, el tamaño tan chiquito del bordado, expresaban su gusto y preferencia y, cuando se involucraban, les contaba que representaba al campamento de refugiados más grande del mundo en Bangladesh, entonces huían…

Sin embargo, creo que la información opera como insecto venenoso, cuando te pica ya está adentro tuyo por más que salgas corriendo, solo hay que esperar su efecto. También durante la exposición muchos preguntaron por el trabajo de bordado o de joyería y les consultaba si habían leído el texto y cuando lo mencionaba la reacción era diferente. Así me di cuenta que la joyería resulta una manera efectiva de comunicar, de transmitir o despertar lo que uno quiere.

 

“Me di cuenta que la joyería resulta una manera efectiva de comunicar, de transmitir o despertar lo que uno quiere.”

 

_¿Por qué Bangladesh?

_Cuando uno pone el problema lejos es más fácil de verlo. El drama de la migración, la persecución y la limpieza étnica está en todos los continentes y se dio a lo largo de la historia de la humanidad. Si lo personalizás la gente genera anticuerpos, pero cuando está lejos es más fácil de visualizar.

Esto también incluye la problemática de la explotación de oro en la Amazonía, haciendo pie en Latinoamérica. Lamentablemente siento que podría bordar temas de este tipo hasta el infinito, podría sacar del archivo de la humanidad situaciones similares y hasta puedo adivinar lo que se viene… no sé si lo haré, veremos cómo evoluciona.

 

“Lamentablemente, siento que podría bordar temas de este tipo hasta el infinito, podría sacar del archivo de la humanidad situaciones similares y hasta puedo adivinar lo que se viene…”

 

_¿Cómo integrás el textil a la joyería?

_Todas las piezas están bordadas en lana, hilos de algodón sobre sacos de harina y tienen una estructura en plata. Las aludidas a la Franja de Gaza dejan ver los rastros del saco de harina.

Me interesa que las piezas sean 360, es decir, busco que la pieza no sea una de frente y otra por detrás, prefiero que esté integrada, que sea una en sí misma, entera, porque completa el relato. Cada paso de esta obra fue muy reflexionado.

A medida que fui ganando experiencia en hacer joyas y contar historias a través de ellas, me llené de reglas y muchas de esas las adquirí en workshops internacionales que después fui contextualizando y sumando herramientas. Nada de adorno, todo tiene que tener un sentido es una de ellas. En esa línea, la estructura que sostiene la pieza debe completar el relato además de sostener. Me gustan las estructuras, soldar, unir, coser… Cada pieza tiene una estructura por detrás que sigue hablando de lo que pasa adelante.

Por esto mismo, uno de mis de mis desvelos fue unir lo textil con la joyería. Busqué muchas referencias, conversé con personajes, hasta que decidí seguir con mi idea.

“A medida que fui ganando experiencia en hacer joyas y contar historias a través de ellas, me llené de reglas.”

_¿Cuál?

_Las piezas que hablan de lo ocurrido en Gaza tienen una estructura parecida a una mira telescópica a través de la cual podría verse cuando se dispara. Otra tiene un círculo grande que alude a una olla popular, ya que había o hay muchas en Palestina.

Y la vista en la Bienal, que tiene un marco limpio con líneas cual palos superpuestos mediante soldadura, refiere a los campamentos donde construyen sus viviendas con palos de bambú. Esta pieza es la única que tiene el trazo de los hilos del bordado que van de una punta a la otra y esto tiene que ver con que esas personas caminan para llegar a Bangladesh y se visten de color. Esa estructura es similar a un estadio porque viven en un espacio comunitario. Otra tiene un enrejado, porque no pueden salir del campamento. Además, para todo esto el bordado me cerraba muy bien porque Medio Oriente está muy ligado a la cultura de lo textil, en Bangladesh, por ejemplo, se hace gran parte de la ropa que usamos.

En la Amazonía esto no es tan preponderante, pero sí es muy fuerte la cestería y la trama.

 

“El bordado me cerraba muy bien para este trabajo porque Medio Oriente está muy ligado a la cultura de lo textil”

 

_¿Cómo llegó tu pieza de joyería a la portada de un libro tan diferente a tu quehacer?

_El dr. en filosofía Eduardo Sabrovski acaba de publicar un ensayo que analiza el conflicto de Gaza, que se llama «Israel en Gaza Israel en Gaza, la encrucijada histórica del judaísmo», en el que asume una postura desde su historia como hijo de padre judío, no de madre, al igual que yo, y hace un análisis político muy bien fundamentado y documentado sobre la ocupación judía en la Franja de Gaza. Al hablarle de mi último trabajo quedó prendado y me pidió que la imagen de mi broche «Franja de Gaza» fuera la imagen de la portada de su libro.

Esto fue muy importante porque logré tener un diálogo con una persona que se emocionó con un gesto, una dedicación, un trabajo con una materialidad diferente, con un discurso ajeno a su saber, como la joyería contemporánea.

Es que a veces la percibo a la joyería contemporánea como una disciplina muy hermética, ensimismada, que gira en torno a un círculo, a su mismo círculo de creadores y sus familiares. Y es necesario que pueda abrirse y dialogar con otras disciplinas o quehaceres. En un punto, da lo mismo que una pieza sea de joyería o no, lo importante es el trabajo y lo que dice o comunica, porque a fin de cuentas, como en este caso, uno descubre que hablamos de lo mismo desde otra mirada o quehacer, en distintos niveles, claro, pero ambos investigamos, discutimos, profundizamos, buscamos recursos para expresar en un proceso similar. Por supuesto, que este trabajo artístico lo hice porque necesité hacerlo y sin duda que él también. Llegar a otros de diferentes ámbitos es muy valioso.

 

“Estar en la portada de ese libro fue muy importante porque logré tener un diálogo con una persona, como este filósofo, que se emocionó con un gesto, una dedicación, un trabajo con una materialidad diferente, con un discurso ajeno a su saber, como la joyería contemporánea.”

 

_¿Antes de este textil en qué otros materiales trabajaste?

_Lo primero que hice fue con unas bolas de algodón nacarado, un material que sigo usando. Eran unas esferas grandes para un broche-colgante construido con plata 925 que trabajé en un workshop, por entonces como miembro de Joya Brava con una tutoría de un artista. Las desarrollé para un trabajo llamado «JoyEros» que trataba sobre el erotismo. Creé una serie llamada «Brote» en la que había que trabajar con una foto puesta sobre un cuerpo, y elegí hacerlo sobre la imagen del pecho de mi hijo preadolescente, lo cual resultó ser el mejor escenario en un homenaje a su inminente pubertad.

Luego opté por la porcelana para una obra que denominé «Mal de amores», resultado también de un workshop con la diseñadora finlandesa Mia Maljojoki. Una propuesta con la que gané un premio en la primera edición de la bienal de joyería y por eso después pude presentarla en mi exposición individual.

Con ese material trabajé las emociones que no pasan desapercibidas en nuestro cuerpo, que nos atraviesan como un rayo de luz o como un cuchillo afilado. Son una evidencia, una muestra de lo que no vemos pero sucede en nuestro interior. Trató sobre el mal llamado amor, ese que enferma lentamente, siempre se estanca en algún recoveco o fisura y duele. Se siente en carne viva sin poder cicatrizar. Y dentro de esto, en general se inscriben los femicidios que no cesan. Las cifras de femicidio en América Latina representan una alarmante desgracia. Ese fue mi homenaje a esas mujeres sufridas, desaparecidas y asesinadas por sus mal llamados amores. Con esta idea, planteé mi mirada sobre la violencia contra las personas en una de sus peores manifestaciones. Y opté por materializarla en porcelana esmaltada y plata 950.

 

“Lo primero que hice fue con unas bolas de algodón nacarado, un material que sigo usando. Luego opté con porcelana.”

 

_Fuiste la única que ganó el Premio Joya Argentina y, a la vez, Joya Chile. 

_No lo menciono mucho porque llama la atención y a veces lo cuestionan. Entiendo que parezca extraño y hasta contradictorio. Sin embargo, no fue más que premiar distintos trabajos, en una instancia como argentina de origen y, en esta última Bienal, como residente chilena desde hace añares.

De alguna manera habilité a la migrante que soy y pude ser parte. Y justamente las joyas presentadas hablan al extremo de migraciones, de pueblos desplazados y de persecución.

El premio fue muy gratificante porque tenía adentro mucho para decir y que se haya reconocido; fue un honor.

 

“Me premiaron por distintos trabajos en una instancia como argentina de origen y otra como residente chilena.”

 

_Después seguiste con las piedras.

_Sí, de ahí me puse a tallar piedras. Siempre me gustaron y con la venta de una máquina pulidora que gané en esa primera Bienal viajé a estudiar a un singular pueblo de lapidadores, Idar-Oberstein, al suroeste de Alemania, capital de la industria de piedras preciosas.

Aprendí y trabajé mucho la técnica de tallado y lapidación. Usé piedras de parques de la zona que tallé y creé «Arqueología fantástica», con intervenciones con plata 925 en los broches. Un trabajo que presenté como parte del colectivo joyero Delirios. Representaban fabulaciones, rastros de historias que no habían sucedido, que solo se dieron por manipulación de información, justamente mediante la manipulación de las piedras.

Y ya en Chile, donde resido hace más de 25 años, seguí con «Fake news», también trabajando sobre lo que en realidad no había sucedido; eso que aún hoy seguimos advirtiendo al prender la tele o leer el diario o cuando comienza una campaña política. Para esto usé piedras andesita y riolita, rocas volcánicas formadas en los Andes que recolecté en el Parque Metropolitano de Santiago de Chile. Practico yoga y mi profe subiendo al parque del cerro San Cristóbal me dijo que había piedras que me encantarían y no se equivocó. Y así seguí con esa serie de evidencias falsas en la construcción de mis news joyeras sobre relatos que nunca existieron.

 

“Aprendí y trabajé mucho la técnica de tallado y lapidación… Representé fabulaciones, evidencias falsas que trabajé con el tema de las fake news.”

 

_¿Tenés una línea comercial?

_Todo lo que hago de mi firma comercial «Joyas Fantásticas» es una excusa para comprar materiales para crear y experimentar, como con botones que me rayan. En esta propuesta, de líneas simples, pongo el acento no tanto en la estructura o sostén sino en lo que se sostiene, como los botones, por ejemplo, o piedras o cristales y hasta mini brújulas que funcionan o ahora se me ocurrió incluir mini niveles antiguos. La materialidad diversa me puede.

 

“«Joyas Fantásticas» es una excusa para comprar materiales para crear y experimentar.”

 

_Hiciste muchos workshops.

_Me reconozco adicta a ellos y son parte de mi formación errática y espontánea. Y hasta los promoví. Con una amiga alemana y un pequeño grupo organizamos una suerte de latin tour para traer a Daniela Malev pero justo coincidió con el estallido. Sí conseguimos la gira de Peter Venmandere con su propuesta de fundición de metales que estuvo buenísimo.

eso te ofrece la joyería: la posibilidad de hacer lo que a uno le gusta y también a hacer grandes amigos; eso es lo que quiero, tomar contacto con otros artistas.

Entre otros, destaco el simposio En Construcción, el primero de joyería contemporánea liderado por Francisca Kweitel, con talleristas como Ruudt Peters, Nelly Tanner y Jorge Manilla, fue un antes y un después porque se convirtió en un espacio de discusión, debate y análisis de la joyería contemporánea único, hace diez años, y muy necesario.

Ahora de paso por Buenos Aires estoy haciendo un seminario de enfilado, bordado para generar volumen con un proyecto personal de aplicación de técnicas textiles muy interesante a cargo de Lara Solía de Taller Eloi. Y ya estoy contactando para retomar una clínica de seguimiento con Silvina Romero que me entusiasma.

 

“La joyería te ofrece la posibilidad de hacer lo que a uno le gusta y también a hacer grandes amigos.”

 

_A partir de las secuelas del estallido social de Chile también creaste piezas de joyería.

_Sí, para la Bienal del concurso «Vecinos», que en Chile coincidió con el estallido social. Comencé a levantar piedras de restos de cordones, veredas y asfalto de calles de las inmediaciones del kilómetro 0 que habían sido destruidos, las tallé y convertí en piezas contemporáneas. De esta manera, una vez más con la joyería hablé de lo que no podía dejar de hablar.

 

“Una vez más con la joyería hablé de lo que no podía dejar de hablar.”

 

_¿Cómo ves la joyería?

_Muy hermética, cerrada sobre sí misma en muchos casos. Es necesario que se abra, es preciso que se pueda salir del mismo círculo joyero. Por eso, lo del libro es muy importante porque se dio esa apertura, logré tener un diálogo con alguien que no es del mismo palo, que no conoce, que no es del ámbito de la joyería; con alguien –y a través de ese autor con muchos otros quizá- que tal vez no le importa la joyería, pero que se emocionó con un trabajo, con un discurso, con una materialidad, con un gesto, daba lo mismo el soporte, que sea o no una joya.

Me di cuenta que hablamos de lo mismo, dialogamos con dos obras diferentes, una literaria y otra joyera. Así pude establecer contacto, pude llegar con la joyería más allá de un círculo cercano. Ambos dialogamos, discutimos, investigamos, ensayamos, creamos en dos niveles distintos. Pasamos por un mismo proceso. En mi caso, por un proceso artístico que necesité hacer, que elegí hacer para expresarme. Y pude emocionar más allá de a mis allegados o círculo inmediato o del mismo quehacer.

 

“El libro fue muy importante porque logré tener un diálogo con alguien que no es del ámbito de la joyería, que se emocionó con un trabajo, con un discurso, con una materialidad, con un gesto, daba lo mismo el soporte, que sea o no una joya.”

 

_¿Tenés idea de seguir por lo textil?

_No sé, hago piezas constantemente. Por lo general, las convocatorias me activan. La pandemia fue durísima y lo último que había hecho fue en 2022. Retomé recién al año siguiente generando este espacio nuevo con lo textil. Fue un mundo desconocido al que llegué desnuda. Empecé a experimentar, a crear mis propias reglas, como mencioné, y fue buenísimo. Esto, después de una primera instancia de pánico en la que sentí que tenía que consultar, como pidiendo permiso, hasta que reflexioné y recordé que hice piezas de porcelana y no pedí permiso a ceramistas, hice piezas de piedra y no pedí el pase a lapidadores, por eso entonces me preguntaba por qué tanta duda con los hilos y el bordado… Será porque lo considero un mundo tan cotidiano como ancestral y sagrado, en algún punto y decidí seguir adelante con esa experiencia tan personal para ver qué podía presentar y me hizo muy feliz. Mis colegas no sabían que estaba bordando, incluso el jurado que lo evaluó, de manera que nadie acreditaba que podía ser mío pero lo fue.

Sí, volví a bordar. Después de «Kutupalong» y «Aseo profundo» pasé por el síndrome de la hoja en blanco, negra, más bien, y me di cuenta que esos trabajos fueron muy pocos, que podía seguir explorando, otros temas, otras maneras de hacer, otros puntos. Recuperé unas imágenes aéreas tomadas desde una cámara fija sobre la plaza Italia, en Santiago, centro de las manifestaciones durante el estallido social en Chile porque siempre hay una reflexión para hacer. Transferí esas tomas a tela y comencé a bordar. No sé si derivará en piezas de joyería. Veré, hay mucho para decir todavía sobre si el tema pasó, envejeció, si estamos mejor o peor que antes, sobre el despliegue desmesurado de recursos represivos de entonces, a veces sobre grupos pequeños de manifestantes. Siempre es bueno reflexionar sobre el pasado para prevenir el futuro.

Un trabajo con mucho color, a través del cual puedo identificar a los personajes de la plaza, los manifestantes, los represores, carros hidrantes, los veedores internacionales vestidos de rojo, el gris de los gases, el reflejo del atardecer, porque muchos se manifestaban luego de la jornada laboral y mucho más. Estoy disfrutando mucho del uso del color y viendo de experimentar otros puntos.

Y hoy comparto el tiempo de esa tarea con las clases que ahora estoy empezando a dar a pedido compartiendo mi experiencia, no en el marco de un taller escuela sino de un taller artístico.


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Ensayos de fusión de una cartografía fragmentada

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Ensayos de fusión de una cartografía fragmentada

Hebe-Argentieri-Ensayos-de-fusión-de-una- cartografía- fragmentada-IVBienal-La-Joyeria-de-Autor

Prácticas que parten de cada uno de nuestros puntos de anclaje. Búsquedas de conexión entre nuestros imaginarios y nuestros territorios. ¿Qué nos une a nuestro territorio? ¿Desde dónde nos conectamos? ¿Cómo nos constituimos en ese mundo? ¿Qué intersecciones vemos entre materiales, cuerpo, territorio? Sonidos, imágenes, historias… que nos sitúan en un espacio”, relata Hebe Argentieri de «Ensayos de fusión de una cartografía fragmentada», la muestra de su taller con invitadas que se estrena hoy.

Hasta el 9 de noviembre en Fundación Casa Pronto, en Junín, como parte de la IV Bienal latinoamericana de Joyería Contemporánea.

Participan Hebe Argentieri, Mabel Pena, Ana Feuillade, Catalina Mecozzi, Delfina Terribile, Elena Pire, Gabriela Ledesma, Graciela Fassi, Graciela Manzione, Graciela Riva, Marcela Cobo, Marita Sario, María Rosa Mongelli, Paula Botto Fiora, Rocío Vergerio y Susana Nazer.

Ana-Feuillade-Ensayos-de-fusión-de-una- cartografía- fragmentada-IVBienal-La-Joyeria-de-Autor

Ana Feuillade

Catalina-Mecozzi-Ensayos-de-fusión-de-una- cartografía- fragmentada-IVBienal-La-Joyeria-de-Autor

Catalina Mecozzi

Elena-Pire-Ensayos-de-fusión-de-una- cartografía- fragmentada-IVBienal-La-Joyeria-de-Autor

Elena Pire

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Graciela Riva

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Graciela Manzione

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Rocío Vergerio


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Crónica de una piedra que tendrá que ir más lejos

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Crónica de una piedra que tendrá que ir más lejos

La cuarta Bienal Latinoamericana de Joyería Contemporánea es una posibilidad para seguir conversando y reflexionando a partir de la creación de objetos portables, de joyas, transportadas por cuerpos, en diálogo con él. Una danza a la par de esos cuerpos. Van y vienen. Se mueven y miran el mundo. Cuerpos únicos, piezas únicas.

«Una joya arrojada a su existencia. Pero esta vez, no sólo quieren cierta complicidad. Esta muestra quiere ser “un organismo vivo”, no contemplativo.

«Un intento de enamorar, del deseo de comunicar, para finalmente dar un paso, tal vez, hacia el hacer”, dice Jorge Castañón de «Crónica de una piedra que tendrá que ir más lejos»

La muestra de su Taller de La Nave que se estrena el viernes 18 en la galería Casa de al lado, en el barrio de Caballito, y estará en exhibición hasta el 5 de noviembre. Otra de las propuestas de Circuito Buenas Artes de la IV Bienal que organizan Joya Brava y Joyeros Argentinos.

Participan María Alejandra Oyón, María del Mar Skiadaressis, Alejandra González, Nora Capitman, Adriana Sago, Patricia Rodríguez, Lía Alix Junco, Judith Arvili, Ana Catalina Lavarello, Rocío Carboni, Analía Polito, Yamila Cartannilica, Magdalena Stover, Susana Laguna, María Fernanda Gómez, Marcela Arroyo, Sof Flores, Graciela Di Mónaco, Claudia Olivieri, Cecilia Besada, Liliana Macklin y Jorge Castañón.

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María del Mar Skiadaressis

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Patricia Rodríguez

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Nora Capitman

Alejandra Oyón

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Adriana Sago

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Yamila Cartannilica


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Las formas del deseo

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Las formas del deseo

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«Hay una vibración secreta en todo lo que me rodea, un susurro que viene de más lejos y es deseo«, sostiene la poeta Diana Bellessi y Gabriela Nirino y Andrea Nosetti hacen suyas estas palabras en una muestra de joyería contemporánea que se estrena esta tarde en el Centro Cultural Viva, Anchorena 666, en las inmediaciones del Abasto, parte de la IV Bienal que organizan Joyeros Argentinos y Joya Brava.

En «Las formas del deseo», Gabriela Nirino presenta «Las del amor», conjunto de piezas tejidas con lana merino, pompones y cuentas, y «Las de añorar», conjunto de bolsitas de colgar tejidas con lana Merino en telar de ocho lizos

Y Andrea Nosetti, «S/T 008» en fieltro de lana de oveja, y «Mother» en fieltro de lana de oveja agujado.

Hasta el 31 de octubre, puede verse de miércoles a domingo 17 a 21.

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Las del amor de Gabi Nirino

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S/T008 de Andrea Nosetti

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Las de añorar de Gabi Nirino


Rituales de pasaje-Argentieri_Pena-Ph M Rosa Mongelli

Rituales de pasaje

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Rituales de pasaje

Rituales de pasaje-Argentieri_Pena-Ph M Rosa Mongelli

“La propuesta de «Rituales de pasaje» se originó en tiempos de pandemia: como en un ritual intercambiamos entre nosotras fragmentos de piezas. Casi como un juego aceptamos el desafío de incorporar materiales desconocidos a los propios. Con diferentes consignas las piezas tomaron nuevas formas en cada pasaje ritual. A través del tiempo fuimos encontrando hilos conductores”, cuenta Mabel Pena coordinadora del grupo de intercambio que integra Hebe Argentieri, Natalia Astesiano, Paula Botto Fiora, María Rosa Mongelli, Susana Ortiz y Marita Sario.

“Una construcción colectiva que nos permitió crear un cuerpo de joyas, cada una con sus características y expresiones. Un espacio para imaginar, un ejercicio de vida, una apuesta al desarrollo de estas obras compartidas, en la intimidad de nuestros talleres abiertos para el encuentro”, señala la maestra joyera de la exposición que se inaugura hoy en el Centro Cultural Viva, Anchorena 666, CABA, parte de la IV Bienal que organiza Joyeros Argentinos y Joya Brava.

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Natalia Astesiano

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María Rosa Mongelli

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María Rosa Mongelli y Susana Ortiz

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María Rosa Mognelli y Mabel Pena

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Natalia Astesiano y Marita Sario

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Paula Botto Fiora y Mabel Pena

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Paula Botto Fiora, María Rosa Mongelli y Susana Ortiz

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Paula Botto Fiora y Mabel Pena

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Hebe Argentieri y Mabel Pena


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Remiendos del alma histórica

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Remiendos del alma histórica

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“¿Cuántos caminos debemos recorrer antes de comenzar a encontrar respuestas a la interrogante universal del cómo nos habitamos?, ¿cómo funciona aquello que portamos dentro, eso que contenemos, eso que no tiene nombre, pero que en esencia nos constituye?, ¿cuánto mide y pesa?, ¿qué edad tiene?… ¿y cómo podemos llegar a proporcionarle los remiendos que necesita, para poder al fin existir?”, se preguntan desde el Estudio Honorato+Vicencio al presentar «Remiendos del alma histórica», la propuesta que también se estrena hoy en la IV Bienal Latinoamericana de Joyería Contemporánea.

Mariela Vicencio y Caco Honorato, curadores de la muestra, señalan que “la joyería contemporánea da cabida a una amplia formulación de nuevos cuestionamientos y replanteos sobre las distintas posibles relaciones existentes entre los objetos y los cuerpos.

“Desde la tradicional portabilidad material hasta la búsqueda incansable de diferentes posibilidades, la exploración libre nos lleva a encontrar un punto en común en relación a las potencialidades del desplazamiento del lenguaje. Una diversidad de medios acaba por concentrarse en trabajar con la subjetividad y el inconsciente de cada creador”.

Y destacan que esta muestra, “fruto del trabajo desarrollado por las creadoras del Taller de Creación Objetual del estudio de procesos creativos Honorato+Vicencio, es una búsqueda, un afán de conectar al cuerpo con la totalidad de sus sentidos.

Es un viaje metafórico a las raíces, un encuentro con los antepasados, con símbolos y tradiciones olvidadaslos cuerpos que construyen nuestras historias aparecen aquí como portadores de memorias

“Las obras están abiertas, el espectador es quien completa el proceso desde su propia lectura y experiencia, el espectador es quien da la última puntada y acompaña el último remiendo…”

La expo también se realiza en Veta Espacio Creativo y como todas las de Ruta Brava puede verse hasta el próximo jueves 10.

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Arrurrú de Annabella Rehbein

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Kala, el aroma del tiempo de Lorena Melo

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El cotidiano infinito de Paloma Espinoza

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Tejiendo hilos para existencias posibles de Brenda Reggo

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La palabra perdida de Estudio Honorato Vicencio

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Durmiente de Alejandra Moreno

Fragmentos-a-la-luz-Beatriz-Calderón-Remiendos-del-alma-histórica-Ruta-Brava-IVBienal-La-Joyeria-de-Autor

Presente perfecto de Beatriz Calderón

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Hilando tiempos de Millale Cordero


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Persistencia del deseo

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Persistencia del deseo

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“Hay dos tópicos esenciales en la joyería conceptual: la apariencia de las cosas y el lenguaje de los objetos. La materialidad se replantea desde la experimentación y su transformación para ir más allá de la mera superficialidad de las cosas y convertir a ese objeto en un mensaje con un lenguaje que comunica experiencias y emociones”, explican Patricia Iglesias y Lorena Jarpa de los fundamentos de la curaduría de «Persistencia del Deseo», que presenta La Brújula arte en tránsito con la participación de 35 artistas de 16 países.

Las curadoras aluden a las palabras de la psicoanalista chilena Constanza Michelson en su ensayo «Las cosas se rompen»: “Si resulta difícil amar a los objetos modernos es porque no es posible reconocer la mano humana en ellos, el misterio del artesanado. Las cosas entonces se poseen, se usan y se tiran. Además, su tipo de belleza decorativa es capaz de tapar los residuos y basura que se acumulan en un lugar que no vemos, pero que en todo caso amenaza con rebalsarse.

“Los objetos a los cuales dedicamos horas, días y años, estos universos simbólicos al decir de la artista visual Antonella Rojas Auda, adquieren valor a través de la percepción y el significado otorgado por quienes observan. El objeto no es solo para contemplar, si no para interactuar con el cuerpo, el espacio y con el observador, es un acto de vinculación y de hospedaje”, precisan.

Esta expo joyera puede verse en Veta Espacio Creativo, en Santiago, como parte de Ruta Brava, el circuito chileno de IV Bienal latinoamericana de Joyería Contemporánea que organiza Joya Brava y Joyeros Argentinos.

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Hábitos de la nostalgia de Cecilia Kesman

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Cuarentena de Carolina Moya

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Tesoro de memoria de Verónica Sánchez

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Deseo de unión de Solmaz Niazi

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Geografía íntima de la memoria de Laura Egea

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El tiempo es poderoso de Mónica Díaz Pinto


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¿Toda joya es política?

Apuntes | Notas

¿Toda joya es política?


 

Por Jessica Morillo

 

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Se define como joyera activista y sostiene que “la joyería contemporánea es inabarcable, indecible, desbordante y profundamente rebelde, de combate”. Será por eso que interpela con una pregunta abierta “¿Toda joya es política?”

Con una clara posición política, Jessica Morillo, creadora de Ansiosa Hormona y de otros proyectos, como Joya Laboratorio Textil y Plataforma Gramo-Cruce de Saberes, adelanta parte de la conferencia que brindará hoy en la Bienal. Su acercamiento a la joyería, cómo ésta la interpela, el papel que juega la joyería contemporánea en la sociedad como emergente de expresión y la retórica de una pregunta abierta que invita a reflexionar.

La IV Bienal incluye una serie de charlas en el espacio City Lab del Centro Cultural Gabriela Mistral, en Santiago de Chile.


La joyería siempre me ha interpelado, desde niña, me maravillaba con los aros enormes que usaba mi madre y con Madonna que hacía un despliegue de joyería en sus performances, con Xuxa, Gloria Trevi y más… La fuerza y la rebelión en sus indumentarias y joyerías, con esa capa elegida, discursiva, mostraban una manera determinante de pararse ante el mundo.

De más grande entendí un poco más ese mundo injusto, desigual y violento que intenta -como la gota que horada la piedra- domesticar y aleccionar lxs cuerpos y las vidas, especialmente de las mujeres y las disidencias sexogenéricas. Entonces, aquellas referencias de niña tomaron un sentido, esas mujeres que se presentaban como heroínas, lo eran, se levantaban con decisión y autogobierno para cada día vestirse/enjoyarse de manera disruptiva.

Es desde entonces que entiendo y miro esa diferencia que se exhibe con la joya que se erige por sobre el común, la que resiste y se rebela. Miro el mundo desde ahí, buscando esa diferencia transformadora, escuchando y poniendo en valor las poéticas descentradas, marginales, las que se rebelan antes las normas impuestas.

La joyería contemporánea para mí es eso: inabarcable, indecible, desbordante y profundamente rebelde, de combate y lucha.

 

“La joyería contemporánea es inabarcable, indecible, desbordante y profundamente rebelde, de combate y luchas”.

 

Por eso es que me pregunto si ¿acaso toda joya es política? ¿Dónde encuentro esa politicidad? ¿Con quién nos agrupa y contra quienes nos enfrenta?

Hace unos años atrás, mientras la “marea verde” se desplegaba en todo el país, me encontraba con escenas en la calle completamente emocionantes, en una esquina cualquiera, si hallabas a alguien con el pañuelo verde en la mochila, te mirabas y sonreías, así, sin más, dos desconocidas encontraban el afecto y la complicidad en una mirada, por la referencia de un pañuelo y un color.

Esta escena se repitió mil veces, en Tucumán, en Buenos Aires, en diferentes ciudades, donde un triángulo de tela nos enlazaba y agrupaba, nos hacía sentir que no estábamos solas, que no somos pocas y que nuestra lucha es fundamental.

En estas experiencias, como artista, educadora y militante de izquierda (la de la revolución) es que encuentro esa fuerza. Ahí veo la politicidad de esos objetos que nos acompañan, los cuales usamos con valentía y decisión y que atraviesan con gestos pequeños nuestra cotidianidad. Lo político también está ahí, es esos minúsculos, pero no silenciosos hechos.

En ese proceso de investigación, de pregunta abierta y permanente me encontré con artistas/joyerxs usando la joya como dispositivo de denuncia.

En Tucumán, Lorena Sosa impregna su joyería de la lucha de los trabajadores de los ingenios que se cierran y dejan en la calle a numerosas familias. Sosa usa las palabras trabajo, justicia e independencia para perpetuar mediante el calando en metales que convive con textiles floreados para piezas de una belleza mágica que llevan la denuncia de un pueblo trabajador.

Vicky Biagiola, en Buenos Aires, construye joyería de combate, anillos con puntas, escudos y collares que denuncian la violencia policial de gobiernos criminales contra la vida de los pueblos que se movilizan y toman las calles.

Laura Giusti, también desde el Gran Buenos Aires, hace lo suyo con el cartón. Un material común y precario que se vuelve vital para quienes no tienen techo, para quienes el sistema ha excluido y considera basura. Ella usa su joyería para disculparse de manera pública por la indiferencia alienante para con aquellos, que son nuestros, pero que no nombramos.

En esa misma línea la joyería subversiva, Cristian Kiseno, grita con furia los crímenes contra dirigentes sociales de Colombia, su país de origen, y visibiliza con crudeza la violencia que imprime el sistema social capitalista en la vida cotidiana de las personas que no pretenden dejarse domesticar.

Por otro lado, la artista colombiana Ángela Rojo construye con sutileza poéticas que visibilizan los vaivenes de la maternidad, el cotidiano hostigador de entenderse mujer, madre y artista, como si ello pareciese imposible.

Mirando la calle y lxs artistas encuentro y reafirmo como la joyería concentra una fuerza indecible, ese pequeño dispositivo que entendemos mayoritariamente como un objeto de belleza y adorno superficial, es en realidad un “objeto fuego” que arde en discursos, que nos permite proyectar la voz propia y colectiva para decir de otra forma eso que nos revuelve, atraviesa, duele,  celebra y  enciende.

De todos modos… me gusta seguir nutriendo la pregunta abierta: ¿toda joya es política?

“Mirando la calle y lxs artistas encuentro y reafirmo como la joyería concentra una fuerza indecible,… es un “objeto fuego” que arde en discursos, que nos permite proyectar la voz propia y colectiva para decir de otra forma eso que nos revuelve, atraviesa, duele, celebra y enciende”.


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Resignificación

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Resignificación

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Yael Olave es una artista de la resignificación. Desde niña fue capaz de descubrir el potencial oculto y nuevos valores en los objetos más diversos. Su conciencia medioambiental y su compromiso con los derechos sociales y el bienestar de las personas, la llevó a desarrollar una operación estética en el acto del reciclaje y la reutilización de objetos y materiales, convirtiéndolos en las joyas más insospechadas.

«A través de un trabajo de delicado ensamblaje escultórico sus obras invitan a ser parte de una cruzada mayor”, destaca la historiadora del arte y museóloga Macarena Murúa de la obra que la artista chilena presenta en «Resignificación. Dos décadas transformando objetos».

Una retrospectiva que se ve en el hall del Centro Cultural Montecarmelo, en el barrio de Providencia hasta este viernes 10.

La muestra se centra en la resignificación de elementos desechados, que transforma en joyas únicas.

Presenta una selección de 42 obras hechas a mano desde 2004, incluyendo proyectos como «Processing», «South Colors», «Estado Clínico», «Hábitat», «Hábito» y «Duno», con piezas buscan reflexionar sobre la belleza de lo reutilizado y la profundidad del trabajo artesanal.

“A través de ellas promueve una visión crítica y sostenible del arte y el diseño, cuestionando y reimaginando nuestro entorno”.

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Corazón atribulado

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Corazón translúcido

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Latido

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Hábitat

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Duno VIII

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Cubo

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Quiltra


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Chi' xi: las tres caras de un broche

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Chi' xi: las tres caras de un broche

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“La palabra aymara ch’ixi designa a un tipo de tonalidad grisácea. Se trata de un color que por efecto de la distancia se ve gris, pero al acercamos nos percatamos de que está hecho de puntos de color puro: blancos y negros entreverados.

«Un gris jaspeado que manifiesta la potencia de atravesar fronteras y vincular polos opuestos de manera reverberante e indeterminada. Es una entidad que no puede definirse como blanca o negra porque reúne en su ser distintas condiciones”, explica la socióloga boliviana Silvia Rivera Cusicanqui.

A partir de esta idea, el colectivo joyero señala que de esa manera conviven y se expresan. Son Sudakas:  Rita Soto, Patricia Iglesias, Valeria Martínez, Yael Olave y Lorena Jarpa, de Chile; Ana Calbucci, Renata Meirelles y Mayumi Okuyama, de Brasil, y Fabiana Gadano y Mabel Pena, de Argentina.

“Creamos en y con las diferencias propias de cada una, no buscamos síntesis ni una expresión que nos unifique. Trabajamos en un magma de particularidades y hacemos de la polaridad nuestro tejido de apoyo y de fricción. Situadas en nuestra condición geográfica y social, aspiramos a la convivencia en la particularidad y apostamos a su potencia generadora de reflexión y crecimiento”.

Puntada que acerca y vincula partes

Las Sudakas, habitantes del Sur, elegimos el broche como campo de expresión. La metáfora de acercamiento y convivencia que representa, resuena en nuestro cometido de acercar partes, honrar la particularidad y crear, comunitariamente, un espacio y un tiempo. Este objeto de expresión es una puntada que acerca y vincula partes.

“Considerado desde lo funcional, surge en la antigüedad como un objeto utilitario para fijar y sostener paños en la vestimenta. Sin embargo, su constitución no se resuelve solamente como un alfiler que asegura pliegues y prendas de vestir sino que desde sus orígenes se la engalana con ornamentos y atributos de distinción.

El broche es el umbral que vincula nuestro límite de exterioridad corporal con el entendimiento y el espacio de un otr@. Es un objeto simbólico que actúa como una insignia, una señal que relata acuerdos, afirma pertenencias y crea complicidades”.

Las caras del broche

  • «Dūno XIII», de Yael Olave, hecho mediante reciclaje, ensamblaje, construcción y resina con plástico reciclado (bolas de desodorante roll-on y bombillas), bioresina, pigmentos, latón, plata y acero inoxidable.
  • «Estratos: Devastación y Humedales I»,de Mabel Pena, hecho mediante cera perdida y técnicas mixtas con bolsas de polietileno recicladas, plata 925, resina, filamento 3D y acero.
  • «Incubar 01», Rita Soto Ventura, hecho mediante tejido y micro cestería con crin de caballo, fibra vegetal tampico, acero y topes de goma.
  • «Renacer 2», de Valeria Martínez, hecho mediante filigrana y granulación con plata y la aleación de metales japonesa shibuichi.
  • «Memoria fragmentada», de Lorena Jarpa Leal, hecho mediante técnicas de experimentación y estampado con acrílico, resina y acero
  • «Camada verde», de Ana Calbucci, hecho mediante dibujado con lápiz 3D y pintado manualmente con pan pastel con filamento PETG, filamento TPU, pastel oleoso y plata
  • «Entre Nós 16», de Renata Meirelles hecho mediante corte por láser y montaje manual con tejido de fibra sintética, hilo de poliéster y cuentas
  • «Intermedio», de Mayumi Okuyama hecho mediante técnicas de fabricación con plata 950 y acero
  • «El susurro del viento», de Patricia Iglesias Scepanovic hecho mediante tejido a crochet, costura y bordado con algodón, lana y acero inoxidable.
  • «Umbrales I», de Fabiana Gadano, hecho mediante teñido, construcción, patinado y remachado con plástico PET reciclado de botellas, resina epoxi, alpaca y acero quirúrgico.

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«Camada verde»

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«Incubar 01»

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«El susurro del viento»

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«Estratos: Devastación y Humedales I»

Mayumi-Okuyama-Sudakas-IVBienal-La-Joyeria-de-Autor

«Intermedio»

Fabiana-Gadano-Sudakas-IVBienal-La-Joyeria-de-Autor

«Umbrales I»

Yael-Olave-Sudakas-IVBienal-La-Joyeria-de-Autor

«Dūno XIII»

Renata-Meirelles-Sudakas-IVBienal-La-Joyeria-de-Autor

«Entre Nós 16»

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«Memoria fragmentada»