Apuntes | Notas

Me interesa trabajar para que la joyería entre al mundo del arte


Entrevista a Jimena Ríos

Por Delia Alicia Piña

 

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Valora la educación como pocas, tanto que sostiene que la formación es imprescindible para ser joyero y por eso creó la primera escuela integral de joyería del país: Escuela Eloi.

Ofrece tres años de estudio teórico práctico intensivo, respaldado por una completa formación técnica que adquirió en la escuela Massana de Barcelona y la escuela de joyería Alchimia de Florencia, de la mano de Carles Codina, Ramón Puig Cuyàs, Hans Leicht y Manfred Bischoff, entre otros.

Jimena Ríos se define como una hacedora de objetos o una artista que hace joyería y por eso sostiene que le interesa trabajar para que la joyería entre al mundo del arte porque asegura que es a donde pertenece.

Prefiere hablar de joyería y no de joyería contemporánea y la considera como una disciplina que no necesita ser entendida o que le falte público. Más bien opina que la joyería funciona bien cuando los joyeros tienen la formación suficiente como para responder por su trabajo.

“Haber tenido la oportunidad de invitar a los referentes de la joyería en Eloi, no solo me permitió seguir aprendiendo, que me encanta, sino que nos abrió muchas puertas”, dice la directora de Eloi, que este año cumple una década.

Su proyección, las exposiciones que representan su trabajo -como «Amuletos» que se ve hasta el viernes 18 en la Casa de la Cultura de Vicente López- y los proyectos que lleva adelante.


_¿Qué te sumó tu formación en la Massana de Barcelona y en Alchimia de Florencia?

_Estudié Historia del Arte, la carrera me gustaba mucho pero un me faltaba hacer con las manos así que en un principio compagine las dos carreras hasta que me di cuenta de que las dos pedían una dedicación completa. El grupo de alumnos de la Massana era muy multicultural y más interesante, formábamos una comunidad de amigos y pronto nos convertimos en una familia así que deje la universidad para dedicarme por completo a la joyería.

El haber estudiado en la Massana de Barcelona y en la escuela de joyería Alchimia de Florencia fue fundamental porque recibí una formación oficial, constante y sostenida, al haber ido a estudiar todos los días durante años, aprendiendo todas las materias, incluso algunas que no me gustaban. Así, recibí una completa formación técnica por muy buenos profesores, como Carles Codina, un referente de la técnica y el autor de uno de los libros más famosos y consultados sobre joyería y fue muy buen docente.

Quizá si hubiese optado por joyería más por hobby no hubiese tenido esa oportunidad de formación. Hice esmalte, cincelado, grabado, entre otras, conociendo las técnicas del oficio. Por otra parte, tuve como profesores a Ramón Puig Cuyàs, un gran maestro. Fue la primera vez que estuve en contacto con un artista que se dedicaba a la joyería y tenía éxito, lo que demostraba que era posible hacer de esto una carrera y, a la hora de enseñar, me di cuenta que había aprendido más de lo que pensaba; a Carmen Amador con su experiencia en repujado, con quienes también pude desarrollar la parte creativa. Hans Leicht fue muy importante para mí también porque su técnica era impecable y su lenguaje era absolutamente innovador. Tuve la suerte de tener muy buenos docentes de todas las materias.

El programa que tenía la escuela Massana en ese entonces, entre 2001 y 2003, me permitió desenvolverme en esos dos aspectos al mismo tiempo, y entender que la joyería contemporánea que intento hacer y enseñar necesita tener una formación, porque no alcanza con hacer un curso por hobby. La Massana me enseñó a no subestimar la formación.

Y continuar en Alchimia me llevó a ampliar mi perspectiva. Tuve como maestro a Manfred Bischoff y eso significó un gran cambio en mi manera de ver porque pude comprender el punto de vista de la estética. Basta mirar el trabajo de Manfred para ver su sensibilidad, aprendí fundamentalmente el valor de la calidad de los materiales, el respeto por la comunicación y la claridad que aporta la austeridad.

También tuve como profesores a Doris Maninger, Lucia Massei, directoras de la academia, que estaban siempre presentes y fueron modelos de otra manera de estar en el mundo y de sentir pasión por el trabajo que uno hace. Doris me aportó mucha lectura, música y cosas que no están relacionadas directamente con la joyería pero si con ampliar el universo que nos ayuda a crear. E hice un workshops con Dorothea Prühl, una institución, hice un workshop con ella y conviví durante una semana, verla trabajar fue un lujo, el silencio y la manera de honrar el trabajo me enseñaron mucho. La de Ted Noten fue una experiencia absolutamente opuesta pero muy enriquecedora. Poder tener docentes con lenguajes y maneras tan distintas me ayuda cada vez que doy clases.

Todo sumó para entender cómo funciona el mundo de la joyería más que obtener contactos, claro, porque si uno no trabaja los contactos no sirven de mucho. Sí, sirve para entender una muestra, por ejemplo, y para que lo que hagas no sea algo de una sola vez sino es mejor atravesar un proceso que implica constancia y formación.

 

“El haber estudiado en la Massana de Barcelona y en la escuela de joyería Alchimia de Florencia fue fundamental porque recibí una formación constante y sostenida, aprendiendo todas las materias, incluso algunas que no me gustaban”.

 

Una hacedora, una artista

 

_¿Cómo funciona el mundo de la joyería?

_La expresión joyería contemporánea no me gusta porque a veces se usa como excusa para cuando alguien no tiene formación técnica y hace algo por hobby y termina haciendo una pieza no es tan portable, que no está técnicamente bien resuelta ni tampoco es una obra con un mensaje y resulta un híbrido bajo el paraguas de joyería contemporánea.

Yo hago joyería hecha hoy, por eso tiene el lenguaje acorde a nuestro tiempo y hago objetos, algunos portables otros no pero tienen una relación con el cuerpo. Me identifico más como una hacedora de objetos o como una artista que hace joyería o como joyera. Me parece que la palabra “joyería” ya es un montón, es grande, me gusta usarla y que mis alumnos la usen porque creo que un joyero tiene la posibilidad de hacer obra y comunicarla pero si tiene que hacer una alianza de casamiento porque necesita el trabajo la pueda hacer, o que si hace una pieza súper abstracta y contemporánea te la puedas poner, no se te va a romper ni caer, no se te va a salir el broche o este no va a ser comprado.

No subestimo la disciplina. Así como no cualquiera es médico, no cualquiera es joyero, lejos de comparar ambas profesiones.

Y después creo que lo que tiene esta disciplina, como algunas otras ramas, es gente que lo hace más por hobby o en su tiempo libre, otros con más dedicación, investigación y formación. Creo que muchas de las semanas se la joyería, sin generalizar, tienen a gran cantidad de hobbistas o aficionados, que pagan para estar en eventos o galerías. Eventos que no movilizan ni amplían la disciplina, no va mucha gente más que los mismos del rubro. No me interesa la joyería para joyeros, y hay mucho de esto.

Por ejemplo, es un sinsentido hacer una muestra de mis alumnos a la que solo vengan mis alumnos, familiares y amigos, sin que alguien consiga llegar más allá, sin un feedback o que no logre interesar o venderse alguna pieza.

 

La pertenencia de la joyería

 

Me interesa trabajar para que la joyería entre al mundo del arte, que es a donde pertenece. O que si no entra al mundo de arte, entre al mundo comercial y que realmente se vendan esas piezas pero que aparezca un otro. No me interesa cuando es solo para nosotros, para hacer, que quede acá, vengan cuatro personas y ya.

Defino a la joyería contemporánea no como una disciplina que necesita ser entendida o que el público tenga que entenderla o que falte que el público se acerque. Creo que es al revés, cuando la joyería funciona bien y está inmersa en el mundo del arte, en países en que los joyeros tienen la formación suficiente para responder por su trabajo, atrae, convoca. Cuando una pieza está bien hecha puede conmover a cualquiera: al vecino de enfrente, a un galerista, a un ama de casa, a un médico o a un artista. Me interesa que las joyas que yo hago, mis alumnas o los colegas que vienen a trabajar acá. No hay que pedirle a la audiencia que entienda sino nosotros hacer el esfuerzo por hacer algo que pueda acercarnos al otro o que motive a acercarse.

Cuando hicimos la muestra en el Museo de Arte Popular José Hernández buscamos que estuviera bien curada, armada, iluminada, en vitrinas, para que la gente que pasara pudiera ver que la propuesta estaba en un contexto artístico; no se trata que el otro entienda que trabajamos de manera distinta sino al revés. La muestra que estamos haciendo ahora en la Casa de la Cultura de Vicente López, frente a la plaza Vicente López y Planes, hacia el Bajo de Olivos, lo mismo, es un lugar por donde pasa gente del barrio, no tan afín a la joyería y eso está bueno porque llegás más allá, en un lugar municipal, en el que nos esforzamos para que el montaje fuera fácil de entender, que atraiga, que sea llevadero, que tuviera textos de sala para que se entienda y nosotros explicarlo.

Creo que la disciplina está muy bien, está muy clara, no hace falta que se entienda mucho, sino que nosotros, los que llevamos adelante esta disciplina tenemos que tener la formación suficiente como para poder pararnos con solidez. Ningún médico opera después de un mes de empezar a estudiar medicina y así como en cualquier otra profesión, ningún joyero entonces debería hacer una muestra después de hacer un taller de una vez por semana. Pido lo mismo en cualquier oficio; en ese sentido es que no subestimo la disciplina. Hay que estudiar y formarse como cualquiera, adquirir experiencia, años de trabajo, para ser sólido.

 

“Me identifico más como una hacedora de objetos o como una artista que hace joyería.”

 

_¿Esa formación más sólida te permitió exponer tu trabajo en lugares de prestigio, que tienen en cuenta lo que planteás?

_Creo que sí. Me sirvió para entender la dinámica de la joyería, yo ya había trabajado como joyera en Barcelona antes de llegar a Buenos Aires, hace 16 años. Fui tallerista de otros joyeros, hice piezas comerciales que vendía en ferias y durante algunos años vendí en distintas galerías de Europa. Esa experiencia sumó mucho. Esa misma formación sólida pretendo para mis alumnos y estamos tras eso.

 

Formación sólida

 

Dos de mis alumnas, Florencia Fernández Coll y Lara Solia Barenboim, fueron seleccionadas para participar del 35 Marzee International Graduate Show, en Nijmegen, Países Bajos, una galería que representa y convoca a artistas consagrados y emergentes y lo lograron porque tenían un buen trabajo, una expresión de un trabajo personal de los materiales, con rigor técnico y sensible una muestra muy grande que les abrió puertas porque van muchos coleccionistas.

En la escuela nos interesa no solo tener un buen trabajo de calidad sino poder presentarlo adecuadamente, poder demostrar cómo está hecho, cómo hablás o escribís de tu trabajo, cómo lo comunicás, también poder escribir un buen statement que lo represente e inspire, tener un buen curriculum que muestre el estudio e investigación. Así como cuando se estudia bellas artes se tienen materias de arte, cuando se estudia joyería también se deben tener. Esta formación completa es la que tuve en la Massana. Incluyó saber quién es quién en el mundo de la joyería, conocer a joyeros de qué lugar, qué hacen, para saber uno qué hacer o saber que otro ya lo hizo; qué galerías trabajan con determinados artistas, y a cuál puede interesar mi trabajo, qué evento me puede interesar o cuáles de mis trabajos me representa.

E insisto, todo esto lo aprendí con la formación, que también me permitió conocer gente que se tomaba el trabajo muy en serio, no como una alternativa sino que le dedicaban todo el tiempo necesario. La manera en que vi cómo trabajaban colegas y gente que yo admiraba es que tenían a la joyería como primera opción, no era un plan b.

“La formación también me permitió conocer gente que se tomaba el trabajo muy en serio, no como una alternativa sino que le dedicaban todo el tiempo necesario”.

_¿Qué hacés con la joyería como herramienta artística?

_Es una herramienta artística porque usamos la joyería para comunicar algo; es una herramienta de comunicación. Para esto, la formación es clave. Una herramienta sirve cuando uno sabe usarla y para que funcione hay que saber en qué contexto se usa para quién, por qué, para qué, cuál es el público, tu audiencia, antes de usarla tenemos que tener en claro qué vamos a decir y para qué porque sino no sirve.

Elijo la joyería como herramienta porque es con la que me siento más cómoda. Últimamente trabajo bastante poco de joyera hago otras cosas como docente.

Esta herramienta cambia según los proyectos que tenga. Lo que tengo que decir tiene que ser algo muy propio, transmitir un mensaje honesto, que salga del cliché, del lugar común y de lo que se cree que se usa o se habla.

 

“Elijo la joyería como herramienta porque es con la que me siento más cómoda”.

 

Trabajo colaborativo

 

_¿Por qué te dedicás más a la gestión, a la curaduría, a la gestión y a la docencia?

_Porque me encanta enseñar, me gusta mucho trabajar con gente. Tanto en la curaduría como en la docencia o en la gestión trabajo con equipos. En Taller Eloi conseguimos armar buenos equipos; si bien soy quien lo dirige y organiza, hay buenos grupos con tareas claras que tienen que ver con el montaje, lo económico y otras tareas que están bien distribuidas, y las hacemos en conjunto. Tenemos ideas y gustos en común. A todos nos gusta o tenemos en claro qué queremos mostrar y cómo.

De igual modo, me interesa mucho tener alumnos que después sean mis colegas. Me gusta que tengan su autonomía, como Monique Lecouna, Gabriela Marcos, Rita Hampton, entre otros. Me interesa que mis alumnos sean joyeros, que puedan desarrollar su propia vida laboral que puedan dedicarse y subsistir, porque sino termina siendo un hobby; que haya un otro, te permite ver si lo tuyo funciona o no. En lo que hacemos siempre tiene que haber otro, sino lo hacés lo metés en un cajón y nadie se entera o se lo das a una amiga. Poder generar o colaborar en que el otro tenga su propio medio de comunicación está bueno.

Y la gestión me encanta. Cando volví a Argentina, no tenía pensado enseñar ni sabía bien qué iba a hacer, pero me di cuenta que había mucho por hacer, que hacía falta una propuesta más formal, una institución con una propuesta más integral. La joyería como herramienta de comunicación que puede entrar al mundo del arte no existía y había que hacerlo.

 

“Me di cuenta que había mucho por hacer, que hacía falta una propuesta más formal, una institución con una propuesta más integral”.

 

_¿Cómo definirías la joyería que hacés?

_Hago y enseño joyería y obras de arte, que expresan lo que quiero. Es joyería como obra de arte. No necesita una definición especial sino que hay que trabajar en los campos que ya existen. Porque cuando uno usa una definición nueva o especial te libera de cumplir con parámetros más específicos. Prefiero intentar llegar a la  vara que tiene la obra.

 

“Hago y enseño joyería y obras de arte, que expresan lo que quiero.”

 

_Conseguiste que un proyecto como Hand Medal tuviera un alcance mundial inusitado.

_Fue una iniciativa súper interesante que llevamos adelante con Iris Eichenberg, con gran convocatoria y que resultó enriquecedora.

El objetivo del proyecto no era ni es hacer una muestra sino que los joyeros nos pusiéramos a trabajar para quienes lo necesitaran en ese momento, los trabajadores de la salud, dentro de lo que podíamos hacer como orfebres y fue hacer medallas, tomando o retomando la tradición del oficio que realizamos.

Un proyecto en el que participaron todo tipo de joyeros desde famosos que hacen obra hasta alumnos de talleres no conocidos, quienes se sentaron a trabajar con herramientas e hicieron una pieza con un significado para otra persona.

Hand Medal tuvo como objetivo no centrarse en el autor sino en quién recibía su trabajo. Participaron casi 4000 joyeros de todo el mundo, casi todos los que vemos a diario en exposiciones y recibiendo premios y también joyeros que no conocemos, quienes llegaron a elaborar 300 medallas en una semana. Hand Medal Project movió la jerarquía preestablecida que no siempre se establece justamente.

 

Moviendo lo preestablecido

 

A raíz del Hand Medal Project nos convocaron a Iris y a mí a participar de la exposición «Worn» en Nueva York. Una exposición que llevó las joyas fuera del joyero para explorar los potentes aspectos de la joyería.

Una iniciativa de las artistas visuales nortemericanas Andrea Miller y Amelia Toelke que presentaron obras de arte y proyectos situados en la intersección de la joyería, los problemas sociales y la historia. No quisimos usar el proyecto porque no consideramos que sea nuestro sino de todos aquellos que fueron parte y el objetivo nunca fue mostrarlo sino hacer piezas para honrar a otros.

Por eso, participamos de este evento de joyería política con «Postcard Project», postales con imágenes de manos en las que los participantes podían enviar notas de agradecimiento a alguien que les brindó atención.

El proyecto Postales debutó en Hobart y William Smith Colleges durante la primera edición IRL de Worn. Y para NYC Jewelry Week 2021, se hizo la misma invitación a los asistentes. Es que el acto de escribir a mano conecta físicamente a una persona con otra.

 

Muestra no convencional

 

Ahora, no en el contexto de una muestra convencional, también estamos trabajando con esas piezas extra, más de 2000 hand medal que entregaron cada uno de los joyeros participantes y las estamos colgando en una tela que se va a poder plegar y trasladar y exhibir de manera itinerante durante dos años por los países donde se llevó a cabo el proyecto. El montaje permite que la gente pueda bordar algo, de manera de ir cargando de significado esta pieza en esta peregrinación.

Terminará en un lugar muy especial, por eso lo elegimos: una capilla que está en una gruta donde se encuentra la imagen de la Virgen del Milagro, en El Candado, de Salta.

Circulará por lugares no convencionales, para que el proyecto se transmita de la misma manera en que se hizo: hospitales, sanatorios, geriátricos, escuelas, universidades, capillas, sinagogas, mezquitas, es decir,  iglesias de distintos cultos. Los distintos joyeros que participando son los que van a ir pasando esa tela; ese es el plan que arrancará en Munich en marzo próximo.

“Hand Medal Project movió la jerarquía preestablecida que no siempre se establece justamente.”

_La de exvotos también terminó siendo un proyecto itinerante. 

_«Verdadero es lo hecho. Exvotos y joyería contemporánea» comenzó con el libro «Por gracias recibidas: exvotos de joyeros contemporáneos» que fue antes de la muestra en el museo José Hernández, y luego hicimos una muestra de exvotos de joyeros argentinos y colombianos, «Verdadero es lo hecho, exvotos contemporáneos de joyeros latinoamericanos», en galería Platina en Estocolmo, junto con «I do not wish» de Iris Eichenberg y mis colecciones de exvotos tradicionales italianos y argentinos.

Luego, «Verdadero…» se realizó en Melting Point, en Valencia, solo con la propuesta de exvotos argentinos, y se repitió en Caelum, el espacio de la maestra joyera Cecilia Richard en Córdoba.

 

Oportunidad de crecimiento

 

_Este año Taller Eloi cumple una década.

_Sí, felices. Eloi fue cambiando mucho porque fuimos adaptándonos a lo que sentíamos que hacía falta. Arrancó como un taller de una vez por semana y fue creciendo de acuerdo con los grupos que se fueron armando, con alumnos que me dieron la oportunidad de crecer mucho más de lo que pensaba. Alumnos interesados e inquietos, exigentes, extraordinarios, con formaciones muy potentes, como Monique Lecouna, Corina Mascotti, Patricia Tewel, entre otros, con los que Eloi se fue consolidando como escuela.

En la que participan profesores increíbles como Diego Ferrerio, profe de Grabado, Engarce y Técnica general, también docente en la Escuela de la Joya, que trabajó con el maestro en modelado en cera Alfredo Garavaglia; Isabel Iriarte, licenciada en Historia del Arte, que también trabajó en el Museo Etnográfico de la UBA y docente de la Escuela Municipal de la Joya.

Son docentes de la escuela Eloi: Francine Oeyen, que enseña Dibujo técnico, creativo y Acuarela para joyería; Rita Hampton, brinda Técnica básica, Fabricación y cuidado de herramientas además de Cincelado; Carolina Luzardo, ofrece Técnica, cursos básicos y experimentación con nuevos materiales; Gabriela Marcos, diseñadora textil, que también ofrece técnica básica, y Sol Ríos que enseña Costura y tejido con cuentas.

Como profesores invitados hemos tenido el honor de recibir a Judy McCaig, Caroline Broiadhead, Manon van Kouswijk, Iris Eichenberg, Carlos Silva, Daniela Malev, Rodrigo Acosta, Inés Garland y Laura Licandro. Una propuesta diferenciadora que nos permitió enriquecernos, responder a las expectativas y crecer muchísimo.

Haber tenido la oportunidad de invitar a los referentes de la joyería en Eloi, no solo me permitió seguir aprendiendo, que me encanta, sino que nos abrió muchas puertas, como la posibilidad de trabajar.

Y haber contado con Iris Eichenberg nos permitió realizar proyectos con la Cranbrook Academy of Art, de Bloomfield Hills cerca de Detroit, donde dirige el departamento de Metales; con Caroline Broiadhead realizamos la muestra «Postcards from the Edges» que se exhibió en un digital show con el trabajo de artistas de joyería de América del Sur y estudiantes del BA Jewellery del Central Saint Martins; todos los profesores mencionados colaboraron e impulsaron Hand Medal Proyect. Eloi consiguió ampliarse en una red de intercambio muy interesante.

 

“Los alumnos que me dieron la oportunidad de crecer mucho más de lo que pensaba. Alumnos interesados e inquietos, exigentes, extraordinarios, con formaciones muy potentes.”

 

_La escuela integral Eloi arrancó con la pandemia.

_Sí, en marzo de 2020. Nos manejamos online hasta noviembre cuando retomamos las clases presenciales que ese año continuaron en el verano.

Hoy ya tenemos una camada de 1er. año y de 2do. año que han cursado de manera presencial; tratamos de mantener la mayor presencialidad posible con todos los cuidados de protocolo, extendimos los turnos durante casi doce horas para espaciar la cantidad de alumnos, para que pudieran usar el taller y porque es muy difícil enseñar joyería de manera online. Las herramientas son necesarias y los alumnos no pueden comprárselas y no sabrían cómo usarlas.

Hicimos algunos cursos de técnica online pero me di cuenta que no era honesta con el oficio, hay mucho que se pierde por este medio, como cómo se sienta el alumno en el banco que ruido hacen las herramientas cuando las usa; se necesita de un banco de joyero no una mesa de casa, hay cosas que se enseñan mientras el alumno ve cómo se hacen.

 

La buena práctica de la joyería

 

Hay muchas cosas de la buena práctica que hacen necesario que las clases se realicen de manera presencial en el taller.

Entonces, sí ofrecimos muchos cursos teóricos, como de Filosofía con Tomás Abraham; Escritura creativa con Inés Garland, Historia del Arte con Isabel Iriarte, Mitología con Carlos Bustos, Tejido de cuentas con Victoria Baquero, entre otros teóricos que dieron  docentes de la Cranbrook Academy. Todos temas que suman al aprendizaje que se ve en la forma de trabajo.

 

“Hicimos algunos cursos de técnica online pero me di cuenta que no era honesta con el oficio, hay mucho que se pierde por este medio.”

 

_¿Qué tiene de diferente la escuela Eloi en relación a la oferta educativa de joyería existente?

_La Escuela Eloi ofrece una formación integral, muy completa, que no existe. La Escuela de la Joya Maestro Joyero Sergio Lukez, del Gobierno de la Ciudad, tiene otro perfil así como las escuelas de talleres de joyería de otras maestras o maestros particulares o privadas, a muchas de las cuales los estudiantes van por hobby.

Los que vienen a la Escuela Eloi concurren tres veces por semana, cinco horas cada una, y las otras dos veces vienen al taller a realizar trabajos, y esto no es compatible con otras propuestas ni con otra actividad porque supone una dedicación exclusiva y un estudio intenso.

Y esta diferencia está también en que la formación integral que ofrecemos no depende de los que los estudiantes quieran aprender porque no es optativa. Incluye Grabado, Cincelado, Dibujo técnico, Dibujo artístico, Fundición, Engarzado, Escultura, Textiles, Proyectos y mucho más, sí o sí, más allá de gustos o afinidades. Me interesa ofrecer un gran panorama de conocimiento para que tenga qué elegir.

Si enseñara solo lo que yo hago, sería muy limitado y de esa manera tendría alumnos que terminarían haciendo lo que yo hago y harían siempre o solo lo mismo porque no tendrían otras herramientas. Y esta no es la idea de una formación completa o integral. Me interesa que tengan todas las herramientas, que tengan autonomía y que encuentren un lenguaje propio, y para esto tiene que tener muchos lenguajes enfrente para poder elegir o darse cuenta cuál es el propio. No quiero que los alumnos se parezcan a mí sino que cada uno se parezca a sí mismo.

 

Un lenguaje para un decir genuino

 

Todo el trabajo que se hace en Eloi es para que el alumno encuentre el lenguaje para decir lo que quiere y, también, para que sepa qué tiene para decir. Los que egresan de Eloi salen con un lenguaje propio.

Me ha pasado que resolví inquietudes o intereses o temas que plantearon alumnos que me excedieron y convoqué a otros docentes para resolverlos, como zapatos, por ejemplo, por lo que contacté a Lourdes Chicco Ruiz; o para profundizar en textiles estuvo Lucía Chain. Lo mismo se repite con los profesores internacionales que han trabajado temas o inquietudes con alumnos de Eloi, que han hecho crítica de trabajos de alumnos que resultaron espectacularmente constructivas, una oportunidad que se da en escuela Eloi y me animo a decir casi en exclusiva, la cual amplía la mirada.

Para esto, tienen que aprender cosas que ni siquiera saben que existen o que creen que no les gustan; tal vez las aprenden y se dan cuenta que les gusta.

Los casos de Florencia Fernández Coll y Lara Solia Barenboim, que expusieron en Marzee International Graduate Show, de Nijmegen, donde por primera vez estudiantes latinoamericanas mostraron su trabajo, y de Vivian Heidendreich, que ahora estudia en la Akademie der Bildenden Künste o la escuela de artes aplicadas de Múnich, uno de los lugares más prestigiosos del mundo para estudiar joyería, es una muestra del alcance o de las posibilidades que pueden derivar del paso por la Escuela Eloi.

Por eso, me interesa que los alumnos se formen, empiecen y terminen, y luego puedan seguir haciendo su carrera y no que dependan de mí; eso se ve mucho en algunos talleres en los que los alumnos dependen de sus maestros para seguir.

Sí tengo alumnos que vienen desde hace años pero ya no como estudiantes sino como colegas que ofrecen su experiencia, como en el caso de Monique Lecouna, Sol Ríos o Gabriela Marcos, con quienes ya somos parte de un grupo que colabora en la gestión de Eloi, o interviene en forma cooperativa de los proyectos que llevamos adelante, algunas son docentes ya, pero cada una tiene su propio trabajo.

“La Escuela Eloi ofrece una formación integral, muy completa, que no existe… Todo el trabajo que se hace es para que el alumno encuentre el lenguaje para decir lo que quiere.”

_¿Cómo va Tienda Eloi?

_Surgió con la pandemia, con la intención de generar un espacio online para que los alumnos que estuvieran en condiciones pudieran ofrecer sus trabajos y tener una salida laboral, porque también me interesa que el que se dedica a la joyería pueda vivir de ella y ganar plata sino termina siendo un hobby.

En ese sentido, es que está bueno que se de un feedback, que exista un otro para ver y comprobar que lo que se hace funciona; en lo que hacemos creemos que sí o sí tiene que haber un otro, sino lo hacés y queda en un cajón o en manos de una amiga.

Así Tienda Eloi fue un ejercicio para probar que las piezas que se hacían funcionaban y gustaban; para aprender a hacerlas con un packaging claro. Y funcionó bastante bien, especialmente para momentos de regalos, como Navidad, por ejemplo, en el que abrimos el taller y pasó gente a ver y comprar. Estuvo bien para ver cómo es la respuesta; para ver cómo funciona el mercado, cómo se determinan los precios, cuál es el packaging más adecuado, cuál es la comunicación que requiere comercialmente.

 

Tienda de obras de arte

 

Este mes cerramos con un sail y el mes que viene  arrancamos con un nuevo proyecto: una tienda no tan comercial sino más con obra.

A  partir de marzo los alumnos de Eloi podrán tener su propia tienda o podrán comercializar sus propias piezas, pero Tienda Eloi estará reservada para piezas únicas, más de arte. Será online, pero pretendemos volver a hacer las muestras de los trabajos de los alumnos del taller.

 

“Tienda Eloi estará reservada para piezas únicas, más de arte. Será online, pero pretendemos volver a hacer las muestras de los trabajos de los alumnos del taller.”

 

_¿Cómo serán?

_Se realizarán de acuerdo a cómo evolucione la pandemia. Para esas muestras mensuales o bimensuales también contamos con Benita de Simone, asistente de Eloi que también es curadora y dicta cursos de Curaduría en la escuela, para saber cómo se monta una expo, cómo se comunica, cómo deben ser los textos de las piezas, por qué es importante que acompañen estas explicaciones, cuál es la iluminación adecuada, todo lo que está en una muestra y cómo está dispuesto habla del trabajo, etc. Esto también es parte de la formación, aprenderlo supone un respeto por la obra y por el público que se acerca a ver una muestra. Como mencionaba, al ofrecer una muestra estamos obligados a hacernos entender, no al revés; el público ya hace el esfuerzo de acercarse a verla.  Muchos de los joyeros invitados por Eloi han realizado muestras en el taller. Hemos aprendido mucho, como de Celio Braga, Manon van Kouswijk, Carlos Silva, Caroline Broiadhead, Ana Costa Reis.

Otras surgieron de workshops, como «La belleza de la vida cotidiana», liderada por Rodrigo Acosta, que se preveía exponer para la frustrada edición de Melting Point pero por la pandemia pasó nuevamente a mayo de 2023.

La experiencia de «Amuletos» resultó muy interesante y nos interesa repetirla, en el sentido de ocupar espacios que tienen que ver con el mundo del arte, como Casa de la Cultura de Vicente López o, en su momento, con «Verdadero es lo hecho…» en el Museo de Arte Popular José Hernandez. Por eso, seguro el año que viene buscaremos un espacio similar para mostrar nuestro trabajo en una exhibición similar, siempre siguiendo nuestra premisa de no pagar para exponer.

Entendemos que el trabajo de hacer piezas únicas, armar y montar su exhibición vale por sí, no necesitamos pagar; también es para cuidar nuestro trabajo. Es fácil pagar para estar en una galería, y eso nonos interesa. Preferimos ocupar espacios de arte, intentar llegar a allí, a esos lugares abiertos a exposiciones, aplicando con el valor de nuestra obra. Afuera pasa lo mismo, es preciso aplicar y tener un proyecto sólido bien armado y tras eso vamos; si pago no necesito tenerlo.

Hay muchos ejemplos de cómo la joyería está presente en espacios de arte. Iris Eichenberg, por ejemplo, expondrá en una muestra retrospectiva de su obra en el Museo de Arte Moderno de San Francisco, en California; muchos joyeros tienen obra -piezas portables de joyería- en colecciones de museos, como el Victoria & Albert, la Neue Pinakothek del Stadelijk de Amsterdam, el MAD de Nueva York, entre otros.

El espacio te legitima; si busco un espacio que legitime, el trabajo tiene que estar a la altura de ese sitio. No creo que las galerías no estén abiertas a la joyería sino que la joyería no está a la altura de las galerías; entonces es más fácil pagar por un espacio para hacer una muestra; y esto pasa en todos lados, acá y en el exterior.

“Preferimos ocupar espacios de arte, intentar llegar a allí, a esos lugares abiertos a exposiciones, aplicando con el valor de nuestra obra.”

_¿Más proyectos?

_En marzo próximo iremos con un grupo de la primera camada de la escuela Eloi y de Cranbrook Academy of Art, a Munich. Como se mantienen las muestras de las galerías y la de la Academia de Bellas Artes de Munich, esa que dirigió Otto Künzli y ahora está en manos de la danesa Karen Pontoppidan, organizamos con Iris Eichenberg un viaje de estudios que incluye la Pinakothek der Moderne, con su colección de joyería, entre otros museos de la ciudad, además de Berlín.

Vamos de las dos escuelas porque hacemos intercambio y, en ese sentido, la pandemia nos vino bien porque habilitó una conexión online que nos permitió masterclasses compartiendo invitados, clases de historia, hacemos intercambio de cursos: por ejemplo, estuve dando una clínica con alumnos de la maestría de Metales durante 3 semanas. Y tenemos más proyectos para que los alumnos puedan trabajar juntos.

Nos interesan en particular las galerías tradicionales de Munich que para marzo de cada año  tienen su puesta al igual que la de la Akademie Galerie, que pertenece al complejo educativo en el que mencionaba estudia Vivian Heidenreich.

La tradicional feria de artesanías, con sus propuestas de cerámica, carpintería y textiles, entre otras, que incluye a Schmuck, pasó al verano al igual que la Semana de la Joyería de Múnich que organiza la revista Current Obsession, un evento privado por el que pagás por estar en un mapa que consigna pop ups, muestras, presentaciones, eventos de joyería independientes. Es decir, la edición de Helen Britton para Schmuck pasa a julio, entiendo que junto con la edición 2020 de Chequita Nahar.

 

Viaje de estudios

 

Aprovecharemos el viaje también para poner en marcha el proyecto de hacer circular esas 2000 medallas cocidas y bordadas en una tela as medallas en la tela. El viaje de estudio incluirá Berlín.

A propósito, tenía una muestra ahora en marzo en Munich con el mismo grupo que hice «Escapularios», Iris Eichenberg, Eija Mustonen, Rebekah Frank, Helena Lehtinen y Marta Costa Reis pero la suspendimos porque iba a ser una propuesta  performática; seguramente haremos algo más como grupo porque somos amigas y nos gusta trabajar juntas pero no sabemos cuándo será.

Con Iris Eichenberg siempre seguimos trabajamos en conjunto, a la distancia y continuaremos con proyectos en conjunto con ambos alumnados, de Eloi y de Cranbrook, similares al que llevamos adelante con el Central Saint Martins. También recibiremos a Gastón Roig que dará su curso de Electroformado. Y Juliana García Bello que dará un curso sobre Upcycling textil.

Y aún está pendiente la visita de Helen Britton, suspendida por la pandemia; ahora, con el valor del dólar se complica mucho…

Se sumará, como mencioné, la nueva Tienda Eloi, las muestras de los trabajos de los alumnos.

Estamos ofreciendo cursos de verano: algunos técnicos, como Anillos y Cierres clásicos por Diego Ferreiro; uno de dibujo para joyeros, y otros cuatro intensivos a mi cargo; como no aceptamos alumnos sin conocimientos, estos cursos previos son necesarios antes del inicio de las clases anuales.

Nuestra prioridad es poner en marcha un nuevo ciclo lectivo de la Escuela Eloi, para lo cual está abierta la inscripción a las clases que comenzarán en abril próximo.