AMHE, joyería de diseño
Apuntes | Notas
“Hacemos joyería de diseño brutalista, puro y lúdico”
AMHE, nueva firma de diseño

AMHE es la marca de joyería de las diseñadoras cordobesas Laura Egea, Carolina Moya y Marisa Kesman.
Una es arquitecta, la otra es comunicadora social y la tercera es escultora, quienes se especializaron en Espacio Caelum, el taller escuela de joyería contemporánea de Cecilia Richard.
Con una fusión interdisciplinaria, crearon una nueva marca que se juega por piezas de diseño único. Un proyecto de siete meses que se define a través de joyas metálicas, lúdicas, intercambiables, sin género ni edad.
De su Córdoba natal, se proyecta en Buenos Aires y ya consiguió poner un pie en Nueva York.
Su proceso creativo. Cómo sus piezas resignifican viejos elementos de ferretería, entre otros; por qué son funcionales, y de qué manera se intercambian. La experiencia de compra que ofrecen. Y sus planes a futuro.
Brutalista, lúdica y de aspecto industrial. Así es AMHE, la nueva firma de las joyeras cordobesas Laura Egea, Carolina Moya y Marisa Kesman, que se juegan por piezas de diseño único que seducen.
Una apuesta exitosa que en siete meses se consolidó con una clara identidad: joyas metálicas, funcionales, sin género ni edad, que ya se proyecta en Buenos Aires y consiguió poner un pie en Nueva York.
Ellas se conocieron en Espacio Caelum, el taller escuela de la maestra Cecilia Richard, durante un workshop de la española Pilar Cotter en la especialidad de porcelana aplicada a la joyería.
Luego siguieron cursando juntas hasta que tras el aislamiento duro por la pandemia, en julio de 2020, se encontraron y se plantearon la posibilidad de hacer algo de joyería. “Le buscamos nombre al proyecto antes de armarlo de manera precisa; sin embargo, desde entonces, no paramos de reunirnos periódicamente para definirlo y de manera progresiva terminamos por dedicarnos a full”, cuentan.
AMHE es un juego de letras que surgió en una lluvia de ideas asociadas al amor, amé, querer, entre otras, en alusión a la pasión que les despierta la joyería. “Estuvimos un año y medio trabajando en el proceso creativo, maquetando mucho, definiendo conceptos y sentando las bases de la marca. Hicimos varios workshops de capacitación y salimos al mercado en noviembre último”.
Desafío conjunto
Reconocen que fue un desafío hacer joyería en grupo porque es un trabajo individual, bastante solitario, además cada una tiene su línea, estilo y una disciplina o profesión diferente: Laura es arquitecta, Carolina es licenciada en comunicación y Marisa Kesman, docente y escultora.
Sin embargo demuestran que lograron un trabajo cien por ciento artesanal, ya que “pasa por las manos de las tres con un buen aprovechamiento de los materiales y los recursos y para poner énfasis en las terminaciones”. Forman parte de su equipo parte de su equipo de trabajo, que resulta ser un team femenino, quienes hacen el baño y algo de grabado.
Puntualizan en que pasaron por un gran proceso de aprendizaje que “llevó su tiempo porque el diseño necesita de cierta decantación para terminar de resolverse. Definido, se hizo y hace una muestra que se prueba para ver si la joya es cómoda o pesada; es decir, se lleva la pieza al extremo en todas sus posibilidades de uso para ver si queda bien y se puede sacar, mostrar y presentar”.
Sistematizan el proceso, admiten, pero tienen mucho trabajo y estudio previo. “Están pensados y estudiados todos los detalles del diseño y construcción de la pieza. Así aprovechamos los materiales al máximo para lograr el menor desperdicio posible”.
“El trabajo en conjunto fluyó muy bien porque descubrimos la fortaleza de cada una, qué podíamos sumar y así nos complementamos justo. Aprendimos la principal enseñanza de la pandemia: de las situaciones se sale colectivamente construyendo juntos.
“AMHE es un híbrido, resultado del aporte que cada una da desde su disciplina madre, con modos de pensar, hacer y resolver propios”, comentan.
Suma de las partes
Marisa Kesman es docente y tiene una mirada más artística porque le gusta mucho la escultura. Estudió joyería contemporánea con la intención de hacer piezas a escala. Trabaja en plata y cobre, y en otros materiales para piezas de aspecto escultórico. Como todas, en Caelum también realizó varios workshop con referentes nacionales e internacionales, además de Cotter, con Gustavo Paradiso y Rafael Luis Alvarez, entre otros, explorando diferentes técnicas. En 2020 desarrolló un proyecto que salió seleccionado para la DBC Jewellery & Art Expo, parte de la Semana del Diseño de Beijing, bajo la consigna Shape of Nature 2021.
Como licenciada en Comunicación Social, Carolina Moya plantea la importancia de comunicar a través de la joyería. Dice que llevar una pieza también habla de uno, muestra su personalidad y la intención de querer diferenciarse. Por esto, sostiene que no hacen moda sino un diseño muy personal dirigido a quienes quieren comunicar o decir algo con la joya que portan. A su punto de vista comunicacional suma su orientación en joyería artística con Judy McCaig, Jimena Ríos, Francine Schloeth y Marc Monzó, entre otros.
Uno de sus brazaletes, hecho con capas de acrílico y plata superpuestas y dispuestas cual estrella, se publicó en el libro «Brazaletes 400 Nuevos Diseños en joyería Contemporánea», de Nicolás Estrada en 2021. Y este año fue seleccionada para «On the move joyas», muestra itinerante comisariada por Luis Acosta, que se exhibirá desde noviembre próximo y durante 2023 en galerías de arte de países europeos.
Laura Egea, por su parte, es arquitecta y magister en Diseño de Procesos Innovativos. Tras su paso por Caelum y sus workshops de especialización se destacó por «Poliperas», un relicario contemporáneo en forma de esfera con un sistema para apertura y guardado con un kit de accesorios con que ganó el primer Premio MAD que otorgaba el Museo de Arte Decorativo. Una pieza que se distinguió por su funcionalidad, característica que señala aporta a la joyería que ofrece AMHE. Con su expertise también sumó la importancia de “maquetear para ver y probar; lo hacemos sobre el metal para verificar cómo se comporta la materia, con sus tensiones, durezas y texturas”.
Otros de sus proyectos personales fueron «Nido», un collar realizado por barras de bronce de distintas longitudes amarradas entre sí con gomas elásticas, que fue seleccionado en la edición 2018 de la Feria Puro Diseño. Y «Joya Topográfica», con la que acaba de participar de la 6º Muestra de Orfebrería Contemporánea que formó parte del Madrid Design Festival.
“Aprendimos la principal enseñanza de la pandemia: de las situaciones se sale colectivamente construyendo juntos. AMHE es un híbrido, resultado del aporte que cada una da desde su disciplina madre, con modos de pensar, hacer y resolver propios”.
Joyería de diseño
“AMHE es joyería de diseño, un punto intermedio entre la joyería contemporánea y la orfebrería clásica, sin tanta mezcla de materiales como tiene la joyería contemporánea”, precisan y señalan que su estilo, además de por gusto, se dio porque buscaban responder a la falta de piezas de diseño jugadas en un solo material que no fueran de joyería contemporánea.
Lo suyo es en bronce, con algo de alpaca, siempre bañado en oro 24 y plata, en chapas de 0,7 a 2 mm de espesor, con piedras en bruto y elementos de ferretería, como mosquetones de gran tamaño y grilletes y suman cadenas no convencionales con su peso pero portable.
Trabajan con las técnicas clásicas de la joyería: soldado, calador, pulido, abrillantado y un poco de fundición; en su mayoría crean desde el laminado para piezas planas.
“Lo primero que salió fue una línea de anillos geométricos en un mix con acrílico para un combo de tres, tipo manopla para usar en varios dedos; tienen un círculo interior que se hace en distintos tamaños según cada dedo; estos formatos de los círculos se fueron usando en otras piezas como las de la línea Regia. Y quedó mucho por hacer porque es una pieza que permite muchas posibilidades”.
Le siguieron varios collares, chokers, brazaletes, pulseras y aros. Todo en líneas puras, simples y algunas un poco más orgánicas por el movimiento de las piezas, como en el collar «Soberbia».
Clásicos y novedades
Tienen varias líneas de diseño: Soberbia, Atrevida, Regia, Espléndida y su intención es sumar productos.
La última novedad es Cigarette que sigue la línea de un cigarrillo, es una joya contenedora de un cigarrillo, una carta o nada, con accesorios similares a los que usan en los chokers, como el grillete, de cierto aspecto industrial.
No quieren sumar muchas líneas pero no pueden con su genio, se les ocurren ideas, se tientan, las maquetean, prueban y van sumando.
“AMHE es joyería de diseño, un punto intermedio entre la joyería contemporánea y la orfebrería clásica, sin tanta mezcla de materiales como tiene la joyería contemporánea.”
Sus piezas además de lúdicas son funcionales porque se pueden llevar de diversas formas con soportes y accesorios intercambiables.
Un choker se puede usar solo o con un pendiente o una pulsera y queda como corbatín; un collar que se luce en el pecho o también en la espalda con una línea vertebral sobre la columna.
Se destacan los anillos para uno, dos y hasta de cuatro dedos bien contundentes; son tres propuestas en plata, acrílico y oro que se usan juntos o separados y también como dije. Así invitan a jugar.
Experiencia multisensorial
Además de ofrecer una joya proponen una experiencia que va más allá. “Nuestra intención es que la compra de la joya sea un gran mimo, una experiencia gratificante.
“Para esto trabajamos con una perfumista con la que diseñamos cuatro fragancias que llevan como nombre cada una de las letras de nuestra firma. Sus aromas son sándalo, naranja, jengibre y palo santo que se presentan en una talla chica para llevar en la cartera.
Se ofrece junto con un pañuelo de seda que también diseñamos, al igual que una tarjeta con la info de cuántas horas de trabajo lleva la joya, sus cuidados y la garantía. Todo esto con la intención de ofrecer una especie de recorrido con distintos momentos para después llegar a la joya. Esta experiencia se repite en la mayoría de las piezas”.
Esto lo generan desde su espacio taller y showroom en la zona norte de Córdoba capital, donde el boca a boca fue clave.
Trabajan en la proyección de la marca en Buenos Aires, y ya están en Atelier – objects of infatuation en Brooklyn y están en tratativas para estar en tiendas de diseño de Punta del Este y Miami. Su firma ya es un hito en el circuito joyero cordobés.
Córdoba, polo joyero
Y lo describen: “La propuesta de joyería contemporánea de Córdoba creció mucho en estos últimos cinco años y al puntapié inicial de Cecilia Richard se sumaron otras escuelas taller, muchos artistas joyeros y hasta accesorios como cafés temáticos; hasta en la facultad de Arquitectura de Córdoba hay una diplomatura en Joyería Urbana.
“Sin duda Córdoba ofrece el campo propicio para el germen de muchos joyeros que tienen mucho para decir”.
Puntualizan que AMHE es un concepto que hoy toma la forma de joya pero bien puede derivar en otro tipo de piezas jugando con el metal.
“No nos cerramos en la joyería. Empezamos por la joyería que nos encanta y nos reúne, pero como diseñadoras nos planteamos constantes desafíos y es posible que trabajemos con otros elementos para otros objetos de diseño.
“Hoy hacemos joyería de diseño brutalista, pura y lúdica, mañana veremos…”
Entrevista a Alice Floriano
Apuntes | Notas
“No es posible disociar la sociopolítica de la joyería”

Tiene una galería en Porto Alegre especializada en joyería contemporánea y representa a muchos de los principales referentes, como Ruudt Peters, Lisa Walker, Jorge Manilla, Sofia Bjšrkman, y acaba de estrenar una muestra de la multipremiada surcoreana Nam-Kyung Lee.
También presenta joyeros noveles, porque “es un estímulo para quienes están comenzando y pone atentos a quienes trabajado desde hace tiempo”.
Aproximar al público a la joyería contemporánea es casi su obsesión. La clave de su éxito, un proyecto de vida por el que lo da todo.
Es joyera, galerista y coleccionista de “cosas interesantes e inesperadas hechas a mano con una mirada artística”.
De paso por Buenos Aires, invitada por MICA, conoció de manera directa propuestas de joyeros locales. Plantea coincidencias entre la joyería argentina y brasilera por la realidad social latinoamericana en común.
_Sos joyera y galerista.
_Sí, estudié joyería artística por cuatro años con Filomeno Pereira de Sousa, en la escuela Contacto Directo de Lisboa, una experiencia muy buena. Entonces esa escuela, que ya no existe, ofrecía más técnica y esto era muy importante para mí que buscaba, sobre todo, aprender a desarrollar conceptos; tenía también seguimiento de proyectos con un enfoque contemporáneo que me interesaba.
También estudié con el joyero suizo Christoph Zellweger en la escuela de joyería Alchimia de Florencia, e hice una especialización en Organic Form in Jewellery con Paul Wells, conocido por sus técnicas directas de trabajo del metal, en el Central Saint Martins.Y siempre estoy haciendo workshops, esos que gestiono y promuevo en Brasil, como el de Bettina Speckner, Iris Eichenberg y Ruudt Peters.
“Estudiar técnicas de joyería era importante para mí porque buscaba desarrollar conceptos con ellas; además me interesaba contar con seguimiento de proyectos con un enfoque contemporáneo”.
_¿Cómo surgió la idea de instalar una galería de joyería?
_Cinco años después de estar estudiando en Europa regresé a mi ciudad natal, Porto Alegre. Con el tiempo sentí que sostenía un monólogo porque allí no muchos hablaban de joyería contemporánea; pocos comprendían y se interesaban en qué era; si bien tenía clientes y todo iba muy bien, sentía que quería algo más, que necesitaba hacer otra cosa.
Como tenía la experiencia de haber trabajado como asistente en la galería de Thereza Seabra en Lisboa, donde también tenía un banco joyero en el que trabajaba y hasta soñaba con tener una galería pero creía que era algo lejano a mi realidad, me decidí.
En un principio, cuando volví a Brasil me dediqué a mi trabajo en el taller hasta que quise cambiarlo. Recorriendo en busca de un lugar vi una casa muy grande que me impactó y lo primero que me dije al verla fue: quiero hacer la galería ahora y tiene que suceder! aunque no tenía para invertir, la alquilé y comencé hace siete años invitando a los joyeros que conocía, sumando workshops para también ofrecer espacios de capacitación y práctica.
Convicciones
La primera exposición que organicé fue con la joyera sueca Sofia Bjšrkman, en 2015. Es que hago las cosas cuando me da la gana y las hago porque creo mucho en ellas.
En un principio la gente se sorprendía preguntándose qué es esto, pero como ya tenía mi propia clientela, venían a curiosear en busca de una historia, esa que siempre encontraban tras una pieza en Alice Floriano.
Desde un principio tenía muy claro qué quería: algo como un ambiente de laboratorio, todo muy blanco para que se destaquen las obras, poniendo el acento en su comunicación, aprovechando las redes, que hace siete años no se usaban mucho o había pocas galerías que las utilizaban como medio de difusión.
Quería exhibir aquello que representara mi identidad, lo que verdaderamente me gusta. Por entonces, no creía que se pudiera vender joyería por e-commerce sino más bien de manera presencial, por quienes se acercaban a experimentar las piezas, pero como además de querer conquistar a los clientes de hoy pretendía y pretendo también a los clientes del mañana empecé a utilizar herramientas diversas de comunicación, redes incluidas.
En crecimiento y cambiante
Creo que la joyería va a crecer, no como una disciplina estática sino cambiante y, en mi experiencia, a la galería se acercan personas grandes con una mirada muy parecida, con quienes naturalmente tengo una gran identificación en muchos aspectos de la vida, por eso decidí apelar a otros instrumentos. No hay manera de prever quién va a comprender y apropiarse de esta joyería en un futuro.
“La joyería va a crecer, no como una disciplina estática sino cambiante… No hay manera de prever quién va a comprender y apropiarse de esta joyería en un futuro.”
_¿Por qué joyería?
_Desde niña, a los 6 años, hago joyería y accesorios. Arranqué con macramé; siempre me encantaron las manualidades. De adolescente, vendía pendientes que hacía con alpaca, tejidos peruanos y un alicate. Después estudié Diseño de Moda y Tecnología en la Uniersidad Feevale en Novo Hamburgo, en la región metropolitana de Porto Alegre.
Luego viviendo en Zaragoza, descubrí una escuela de joyería y comencé a averiguar dónde estudiar. Estaba entre la Escola Massana, que tuve que descartar porque entonces estaba con mi bebe y no podía arreglármelas sola, y Contacto Directo en Lisboa, por el cual opté ya que contaba con la cercanía de una amiga. Así empecé a incursionar y estudiar joyería contemporánea, disciplina en la que me metí con todo.
“Hago las cosas cuando me da la gana y las hago porque creo mucho en ellas… Quería exhibir aquello que representara mi identidad, lo que verdaderamente me gusta… Además de querer conquistar a los clientes de hoy pretendía y pretendo también a los clientes del mañana”.
_¿Y qué te gusta?
_Me gustan las piezas más densas, con fuerza o cierta potencia, sobre todo, con una historia detrás, aunque no es lo único que tengo en mi galería. Me interesa mucho la joyería contemporánea que refleja la situación social; en Brasil, el país en que vivo, no es posible disociar la sociopolítica de la joyería. La joyería es una herramienta para que podamos hablar de lo que nos pasa; hablamos y nos expresamos haciendo o a través de la joyería. Y con esta creencia miro al mundo con preocupación, por cómo estamos.
Quienes comparten esta mirada expresada en la joyería contemporánea que ofrezco tienen sus joyas más clásicas y ahora buscan esas piezas u objetos que representen eso en lo que también creen.
La joya por sí sola tiene que ser algo impactante y cuando se conoce su historia, esa que representa y está por detrás impacta aún más, le da un significado especial.
“La joya por sí sola tiene que ser algo impactante y cuando se conoce su historia, esa que representa y está por detrás impacta aún más, le da un significado especial”.
Joyería contestataria
_Además de esa joyería que elegís o representás, ¿cómo es la joyería que vos hacés?
_Incluye símbolos mágicos y religiosos que me interesan mucho. Busco que mi joyería sea contestataria, que tenga mucha expresión política. Es el resultado de una mezcla de mis propias experiencias personales que reflejan mi mundo, mi entorno. Y también representa cuestiones cotidianas con elementos de otras culturas con las que he tenido contacto.
A veces cuento una historia en particular y otras es un impacto de las situaciones sobre mí. Me gustan mucho los amuletos y objetos de poder de manera sutil.
He pasado por muchos materiales y técnicas. Me encanta mucho trabajar en metal. En mis últimos proyectos trabajé mucho con acrílico de descarte, objetos y maderas encontradas, hilo de pesca. Una gama muy amplia, en la que utilizo el material que me sirve con la técnica que me permite resolver el proyecto que quiero realizar.
Más que una línea relacionada con material y técnica tengo una línea de pensamiento.
“Busco que mi joyería sea contestataria, que tenga mucha expresión política. Es el resultado de una mezcla de mis propias experiencias personales. Y también representa cuestiones cotidianas con elementos de otras culturas”.
_¿De ese monólogo inicial al diálogo con otros artistas. ¿Cómo fueron esas otras expresiones u obras que en un principio decidiste poner en valor y exponer en tu galería?
_En Porto Alegre no hay propuestas en la misma línea que mencionaba, sí hay algunos más próximos pero no tan preciso en ese sentido porque están muy apegados a la forma y a la técnica que a una pieza con concepto.
En un principio estaba sola, contacté a algunos para generar un movimiento que muestre lo que acontecía en Brasil, entre los cuales estaba Miriam Korolkovas que ya la conocía de la galería de Thereza Seabra y con quien hicimos muchas exposiciones. En ese momento éramos las que más estábamos viendo cuál era el camino al que se orientaba la joyería contemporánea brasilera.
Empecé a participar como joyera de foros y eventos internacionales y sigo participando aun con la galería, aunque en realidad estoy más enfocada en promover el trabajo de los otros que el mío. Jamás paré de producir, pero tengo cada vez menos tiempo para los proyectos personales aunque estoy intentando cambiar eso.
Para poner en valor
Desde un principio, para poner en valor el trabajo del otro pienso en cómo presentar esas obras, cómo llegar a los clientes, cómo mostrarles o enseñarles una obra de joyería contemporánea.
Pero muchos joyeros de Brasil no tienen muy en claro de qué parte de la joyería forman parte. Además no siempre tienen muy en claro qué es joyería contemporánea o la joyería de arte, sin embargo hasta muchos no joyeros con intereses artísticos han participado de varios de los workshops que se dieron en mi galería.
Las primeras en ofrecer un workshop fueron la artista joyera sueca Helena Johansson Lindell, la alemana Iris Eichenberg y la japonesa Mari Ishikawa, entre otros que le siguieron.
“Para poner en valor el trabajo del otro pienso en cómo presentar esas obras, cómo llegar a los clientes, cómo mostrarles o enseñarles una obra de joyería contemporáneas.”
_¿Y qué es la joyería contemporánea?
_Es un arte portátil. No se trata de hacer muy bien una pieza de joyería, lo cual es importantísimo, sino que tiene igual relevancia la historia o el mensaje que comunica y el proceso que la sostiene.
Esta definición está más bien dirigida al público en general para poder llegar y alcanzar a un público no joyero, para no terminar hablando entre nosotros. Creo mucho en la joyería contemporánea, tiene mucho potencial, mucho por crecer y, a veces, no crece porque está muy distante de las personas en general. Por este motivo, pienso mucho qué y cómo lo voy a comunicar.
Jóvenes en la mira
Muchos jóvenes, de entre 18 y 20 años, visitan la galería pero no compran joyería contemporánea sino que más bien es adquirida por personas mayores. Me interesa que desde edad temprana comprendan la joyería y sepan que pueden portarla, que puede ser accesible para ellos y hasta les puede interesar crearla; me interesa que sepan que la joyería puede ser su opción profesional, a la cual pueden dedicarse y de la cual vivir.
No quiero que solo se acerquen a la galería las clientas de edad media de siempre, con una mente más abierta que aprecian el arte, que conocen y valoran, sino también aquellos que no conocen algo de joyería contemporánea, puedan descubrirla y darse cuenta que es mucho más que un adorno, que es una forma de expresión y que las piezas que ven siempre expresan algo y tienen una historia. Esto es más que una preocupación, es mi ocupación, porque pienso y estudio en cómo acercarme permanentemente.
Incluso muchos me preguntaron por qué siempre promuevo obras de artistas más allá de su género. Es que estoy en un país donde hay más travestis en el mundo y donde más matan travestis, por eso me interesa comunicarme con ellos y darles voz y espacio de alguna manera; y esto no es solo por su situación sino también porque me agrada estéticamente sus obras. Esta es una manera de acercarme al público, fundamentalmente porque la joyería contemporánea no es de hombres o mujeres, es más allá de cualquier género. Hablamos de lo mismo cuando represento a alguien por su obra más allá de que tenga certeza o no de su identidad.
La joyería contemporánea, entonces, más allá del material con que está hecha, de la técnica que se aplique y del género de quien la realice, es por lo que quiere decir.
Por esto, porque hay que ser muy preciso en lo que se dice, me encargo personalmente de la comunicación de la galería; claramente habrá gente más capacitada en marketing digital, pero no sé si estará al tanto o podrá comunicar lo que yo creo o pretendo de mi galería; es que la galería no es un negocio sino un proyecto de vida.
“La joyería contemporánea, entonces, más allá del material con que está hecha, de la técnica que se aplique y del género de quien la realice, es por lo que quiere decir.”
Mirada sociopolítica
_¿Qué querés comunicar?
_Quiero comunicar lo que creo como parte de la sociedad en la que vivo, lo que pasa también desde el punto de vista sociopolítico. Sé que a muchos artistas joyeros no les gusta referirse a la situación política, pero como somos latinoamericanos a muchos nos cuesta abstraernos de nuestra realidad: que tenemos el peor presidente del mundo, que las personas se mueren de hambre, que matan a quienes defienden derechos… ¿cómo no voy a hablar de esto? Como no soy una política no estoy activamente en otro campo sino en este, en la joyería.
Estoy haciendo joyas y a través de una joya podemos cuestionar lo que pasa, lo que nos pasa y creo que esto es muy bueno. En este sentido, claramente la joyería es una herramienta de comunicación. Creo que quienes tienen un espacio para comunicar deben apropiárselo tomarlo para hablar de lo importante que nos pasa, sea cual fuere el campo en que se desempeña.
“Quiero comunicar lo que creo como parte de la sociedad en la que vivo, lo que pasa también desde el punto de vista sociopolítico.”
_¿Alice Floriano tiene un pie en San Pablo? ¿Una galería itinerante?
_Puntualmente gestiono workshops en San Pablo, donde hay más demanda. En su momento abrí una galería que cerré cuando quedé embarazada en 2017.
Ahora organizo una especie de galería itinerante en lugares no convencionales, como bares u otro similares, los cuales son más interesantes y provocativos, atrae a otro tipo de público, que como decía siempre es la intención: ampliar la frontera de la joyería contemporánea, en los que por ejemplo exhibió Elyse Walker y la joyera japonesa Mari Ishikawa que hizo lo propio en un museo. Una experiencia interesante que pretendo repetir.
“Mi intención es ampliar la frontera de la joyería contemporánea.”
_¿Otras actividades complementarias?
_Cree grupos de estudios, subastas en favor de las comunidades indígenas e institutos necesitados y, entre otras acciones durante la pandemia, una exposición en un ambiente virtual creado junto con un cineasta que permitió adentrarse en una sala expositiva, como una mini película, la cual se mantiene en línea; bromeo que de manera infinita ya que sigue hasta que la tecnología pueda leer ese dispositivo; todo alrededor del tema máscaras, «Mask», que surgió mayo de 2020 sobre un objeto que experimentábamos y no sabíamos qué nos depararía su uso y que hasta tiene un sentido muy simbólico. La convocatoria fue muy exitosa con la participación de artistas joyeros de todo el mundo.
Por otra parte, ya vamos por la tercera edición de FIO. Surgió como un concurso para artistas joyeros brasileros pero a pedido amplié su alcance a nivel internacional para que puedan participar joyeros de otros países. Un concurso es una buena escuela, especial para joyeros interesados en probarse y desafiarse.
Arrancamos con la arquitecta y artista Nina Lima como jurado, ahora el team curatorial está en manos de Nina Lima también, Theo Smeets, Lisa Walker, Astrid Berens y Laura Cattani.
“Un concurso es una buena escuela, especial para joyeros interesados en probarse y desafiarse.”
“A través de una joya podemos cuestionar lo que nos pasa y esto es muy bueno.”
Porto Alegre, punto de referencia
_¿Cómo una galería de Porto Alegre consigue un alcance internacional tal que representa a joyeros destacados de todo el mundo y ofrece eventos que tienen gran convocatoria?
_En un principio no tenía idea que tanta gente conocía la Galería Alice Floriano, me sorprendía e impactaba que grandes referentes me tenían; hasta en la última bienal de Lisboa, los joyeros que más admiraba se me acercaban y hablaban conmigo para decirme que estaba haciendo un buen trabajo con la galería.
No lo planeé sino que la galería fue aconteciendo porque soy muy insistente porque la joyería es muy difícil y no siempre todo fluye pero es mi proyecto de vida. La clave está en que es un proyecto personal y como tal todo es sí o sí, doy todo por la galería y por la joyería contemporánea; por esto necesito que la galería acontezca. Siempre estoy a full, atenta, no relajo, siempre estoy haciendo, gestionando, pensando, proyectando y creo que es esta entrega la que hace que la galería tenga un alcance destacado.
Mi intención original era propagar la joyería contemporánea en Brasil y resultó que fue más allá de la frontera. Cuando uno tiene una convicción fuerte el crecimiento de un proyecto sin duda se da.
En consecuencia, estoy feliz de que por la Galería Alice Floriano, Porto Alegre termina siendo un punto de referencia de la joyería contemporánea. Estoy en Porto Alegre como podría estar en cualquier otro sitio, no pasa por la ciudad sino por el trabajo; funciona por las acciones que desde la galería llevo adelante.
“Soy muy insistente… la joyería es mi proyecto de vida… y como tal todo es sí o sí, doy todo por la galería y por la joyería contemporánea. Cuando uno tiene una convicción fuerte el crecimiento de un proyecto sin duda se da.”
_¿Qué otros puntos de Brasil son representativos de la joyería contemporánea o donde se desarrollan expresiones de joyería contemporánea?
_San Pablo y Río de Janeiro porque es donde están los joyeros que trabajan desde hace más tiempo. De hecho, por ejemplo, la mayoría de los participantes de la tercera edición de FIO fueron de San Pablo.
Es que este evento también tenía como fin mapear la joyería contemporánea de Brasil, quería descubrir a los joyeros que aún no habían llegado o que yo no estaba viendo.
“Con FIO quería descubrir a los joyeros que aún no habían llegado o que yo no estaba viendo.”
Nueva escuela de joyería
_¿Estás por abrir una escuela de joyería contemporánea?
_Sí, Algures, que significa en algún lugar en portugués. Y de eso se tratará, no importa en que lugar sino que le vamos a garantizar una buena formación en joyería. Arrancamos el próximo mes. Es que en Brasil no hay escuelas de joyería contemporánea. Me di cuenta que muchos hacían cursos cortos de manera aislada, de técnica, de escritura aplicada a la joyería, etc. pero al final muchas veces planteaban que no sabían cómo utilizar todo ese aprendizaje de manera integral.
Por eso, pretendo que se puedan preparar joyeros contemporáneos con una formación completa. El enfoque de la escuela será Joyería contemporánea con especialización en la cultura brasilera.
Estaremos a cargo con la joyera Nicole Uurbanus, de Países Bajos residente en San Pablo, y las brasileras Renata Porto y Nina Lima. Ofreceremos una carrera con dos años de joyería contemporánea básica, un año más de joyería contemporánea avanzada y un cuarto año para el desarrollo de un proyecto individual.
Se ofrecerán clases en portugués teóricas virtuales, con materias como Historia, de Arte e Historia de la Joyería, Diseño, Bordado, Ilustración y muchas más, y clases técnicas presenciales; pueden asistir de cualquier lugar del mundo porque las presenciales se pueden realizar en su país de origen ya que elegirá la escuela donde puede hacer las clases técnicas con edición y supervisión de mi escuela; ya tenemos una listas de escuelas prestigiosas y destacadas en distintos puntos del mundo con las que hacemos alianza.
Es un ecosistema de escuelas de joyería que creemos funcionará muy bien porque nos potenciamos entre todos.
Los estudiantes aspirantes no requieren de conocimientos técnicos. Pretendo que sean jóvenes ávidos y hasta puristas, súper interesados en la joyería contemporánea, la escuela no está pensada para quienes quieran distraerse con un hobby.
Me interesa un refresh de la joyería contemporánea por eso apunto a jóvenes que seguro podrán aportar otra mirada, ya no la del diseñador o arquitecto interesado en pasar a un pequeño formato, cuyos puntos de vista influencia mucho la joyería local.
Este tipo de perfil que pretendo abriría mucho el campo. Es que un joven de 18 años promedio tiene décadas para desarrollarse y crear y eso asegura ampliar de alguna manera el alcance de la joyería contemporánea. Por otra parte, no se trata de cerrarnos a quienes a cierta altura de la vida tienen poder adquisitivo para consumir joyería, pretendemos algo más que consumidores que valoran lo distinto o lo que creen que los distingue.
“Con la escuela Algures pretendo que se puedan preparar joyeros contemporáneos con una formación completa. El enfoque de la escuela será Joyería contemporánea con especialización en la cultura brasilera.”
_De todos modos, está bueno el cruce de disciplinas.
_Sí, no está nada mal, pero me parece que muchos jóvenes no comprenden que la joyería puede ser una buena profesión y quiero ofrecer la oportunidad para que se den cuenta que es posible. Hago un esfuerzo enorme para comprender y tratar de responder a las expectativas de los jóvenes de la edad de mi hija, por ejemplo; me interesa mucho. Porque me cuestiono mucho a quiénes nos dirigimos, a quién le vamos hablar; cómo preparamos a los joyeros del futuro, cómo será la joyería contemporánea, qué hacemos para que sea, para que acontezca. Me gusta explorar todo, tener distintas miradas que enriquezcan el intercambio y la discusión.
Y quiero que la escuela se especialice en cultura brasilera porque Brasil es muy grande, parece que hay mucho pero cuando vas a buscar trabajos u obras están muy influenciadas por Europa; entonces, por qué no descubrir nuestra cultura; es muy superficial nuestro conocimiento acerca de lo que es el Brasil profundo; tenemos que estudiar más, conocer más.
“Me cuestiono mucho a quiénes nos dirigimos, a quién le vamos hablar; cómo preparamos a los joyeros del futuro, cómo será la joyería contemporánea, qué hacemos para que sea, para que acontezca.”
“Tengo en cuenta el impacto visual, el concepto, la coherencia en la propuesta y la técnica precisa, que es lo que hace a una joya.”
_¿Con qué criterio elegís a los joyeros de tu galería?
_Lo primero que tengo en cuenta es el impacto visual, el concepto, la coherencia en la propuesta y la técnica precisa, que es lo que hace a una joya. No podés tener una buena idea si está mal acabada. Hablamos, promovemos y hacemos joyas con esas características y esto debe ser el eje de la joyería contemporánea aunque parezca repetitivo.
Y para mí es condición que sea portable, es mi preferencia personal. Creo en la joyería contemporánea que se relaciona con el cuerpo sin ser portable, pero personalmente me encanta más lo que podés portar. Además, como es tan difícil hablar de joyería contemporánea en Brasil si fuera u optara por piezas muy conceptuales costaría más que se entiendan o acerquen.
“Para mí es condición que sea portable, es mi preferencia personal. Creo en la joyería contemporánea que se relaciona con el cuerpo sin ser portable, pero personalmente me encanta más lo que podés portara.”
Criterios de selección
_Tenés a muchos joyeros con una trascendencia destacada, ¿buscás ese perfil para tu galería?
_La mezcla del artista con una trayectoria con peso en el mercado con otros que están comenzando que tienen una propuesta interesante y sólida es muy bueno. Es un estímulo para quienes están comenzando y pone atentos a quienes están trabajando desde hace tiempo y, claro, está bueno tener variedad de propuestas para que el público pueda acceder.
Busco formar una opinión y por eso es importante tener propuestas posibles, fáciles de llevar porque quiero aproximar al público a la joyería contemporánea.
La galería cuenta con una tienda online que funciona muy bien, más de lo que esperaba, mejor desde fuera de Brasil que dentro. Muchas piezas de artistas del exterior son requeridas desde diversos lugares del mundo y también joyería de Brasil hacia el mundo.
En Alice Floriano están los brasileros Miriam Pappalardo, Nina Lima, Renata Porto, Kika Alvarenga, Mariah Rovery, Marcia Cirne Lima, Marina Sheetikoff, Tissa Berwanger, Cosat Tsailandesa, Vera Monfort, Virgilio Bahde, Thais Costa y Nicole Uurbanus que reside en Brasil.
Represento a cerca de 90 artistas joyeros de todo el mundo entre los cuales están Ruudt Peters de Países Bajos, Lisa Walker de Nueva Zelanda, Tanel Veenre de Estonia, Jorge Manilla de México, Sofia Bjšrkman y Marta Mattsson de Suecia, Julia Obermaier de Alemania, Hee-ang Kim de Corea del Sur, Malene Kastalje de Dinamarca, Carlos Silva y Ana Piña de Portugal, y Aisegul Telli de Turquía.
De Argentina, Agustina Ros, Andrea Vaggione, Eva Burton y Luz Arias
Tengo una lista enorme de joyeros por invitar conforme a la muestra que preveo o simplemente para el acervo de la galería. En breve se sumará Karl Fritsch, por ejemplo.
“La mezcla de artistas en mi galería es un estímulo para quienes están comenzando y pone atentos a quienes están trabajando desde hace tiempo y, claro, está bueno tener variedad de propuestas para que el público pueda acceder.”
Joyería argentina
_¿Cómo llegaste a MICA? ¿te interesa la joyería contemporánea argentina?
_Siempre me interesé por la joyería contemporánea argentina, y me pareció que la invitación a Mercados de Industrias Culturales de Argentina era una excelente oportunidad para ver de cerca la obra joyera local.
Conocía a muchos autores como Jimena Ríos, Jorge Castañón, Fabiana Gadano, Jessica Morillo, a las cuatro que presento en mi galería: Agustina Ros, Andrea Vaggione, Eva Burton y Luz Arias, claro, a quienes he acompañado el desarrollo de sus trabajos.
Conozco la movida de Joyeros Argentinos y la Bienal que llevan adelante con un alcance latinoamericano, lo cual me parece interesante. He participado de dos de sus ediciones con un proyecto del colectivo que lidera Renata Porto y Miriam Pappalardo.
Como artista también participé de Joya Barcelona. Ahora tengo un intercambio pendiente, un premio por el cual debo elegir un artista de Joya para exponer en mi galería, lo mismo con la semana de la joyería de Budapest. Y como galerista participé de las semanas de Milán y Atenas. Un intercambio súper interesante.
“Siempre me interesó la joyería argentina y conocía a muchos de sus autores… Y esta es una excelente oportunidad para ver de cerca la obra joyera local.”
_De lo que pudiste ver, ¿qué idea te llevás de la joyería contemporánea de Argentina?
_Me parece muy desarrollada, con muchos exponentes buenos. Me impresionó el polo cordobés que desconocía, lo mismo que muchos autores con un trabajo excelente.
Esta fue una experiencia espectacular y estoy segura que necesito venir mucho más para conocer más, para profundizar en la obra de joyeros locales y poder llevarme a la galería a buena parte de los grandes artistas que veo que hay.
“La joyería contemporánea de Argentina me parece muy desarrollada, con muchos exponentes buenos. Me impresionó el polo cordobés que desconocía, lo mismo que muchos autores con un trabajo excelente.”
_¿Algunos en la mira?
_Veremos… La proximidad de Porto Alegre y Buenos Aires es una ventaja por aprovechar y que tendré muy en cuenta, después de esta primera visita.
“La proximidad de Porto Alegre y Buenos Aires es una ventaja por aprovechar.”
_¿Ves puntos en común entre la joyería de Brasil y Argentina en general?
_Ciertamente la realidad latinoamericana en común nos puede permitir hablar de las cuestiones sociales que nos ocupan y preocupan. Es un tema que se puede trabajar muy bien.
“La realidad latinoamericana en común nos puede permitir hablar de las cuestiones sociales que nos ocupan y preocupan.”
Gabinete de curiosidades
_¿Qué es Gabinete de Curiosidades?
_Un proyecto que quería hacerlo desde que abrí la galería en 2015 porque une otros intereses personales. Al mudarme en 2020, tomé una sala para exponer moda de autor, objeto de diseño y arte. Durante una década estuve a cargo de la curaduría de una tienda de diseño y fue un ejercicio que hice con miras a realizarlo para mí, de acuerdo con mis gustos personales. La joyería contemporánea es mi interés principal pero no el único.
Es una mezcla de cosas interesantes e inesperadas dentro de una galería. Son piezas únicas o en pequeña escala, hechas a mano con una mirada artística.
“Gabinete de Curiosidades es una mezcla de cosas interesantes e inesperadas dentro de una galería. Son piezas únicas o en pequeña escala, hechas a mano con una mirada artística.”
_¿Proyectos?
_Gestiono diversos workshops, entre otros, en noviembre próximo con la joyera portuguesa Cristina Filipe. Este mes presento (el último fin de semana) una muestra de la joyera surcoreana Nam-Kyung Lee, ganadora de Joya 2020, Enjoia’t 2021 y Arte y Joya 2021, una selección que surgió como ganadora de Joya Barcelona.
Participaré de un circuito de galerías de Porto Alegre como parte de La Bienal de Mercosur, que se realizará desde mediados de septiembre hasta noviembre, llevando artistas visuales de mi ciudad y, ya que es un evento de la región, quiero incluir a dos joyeros de Argentina que conocí a propósito de esta visita.
Además, en el período de esta bienal expondré los trabajos de la última edición de FIO. Y en este camino sumaré mucho más en favor de la promoción de la joyería contemporánea, casi que es mi obsesión.
Entrevista a Magalí Anidjar
Apuntes | Notas
“Hay que buscar otras fuentes y dejar entrar diferentes puntos de vista”

Desde San Cugat del Vallès, en Cataluña, donde ahora reside, Magalí Anidjar vuelve con sus manos a la obra, esta vez sobre la porcelana. Cuenta cómo se apropia de un proceso creativo que la reencuentra con el hacer joyero.
Tras su enriquecedora experiencia como profesora y gestora educativa en Casa Petit Comité, su espacio de intercambio interdisciplinario que llevó adelante en Buenos Aires con la participación de importantes referentes de la joyería internacional, plantea su interés de volver a las aulas como docente.
De cómo redefinirse y reconvertirse para volver al quehacer joyero, la importancia de seguir aprendiendo, la oferta educativa existente y su proyección. El valor de otros puntos de vista sobre la joyería, definiciones, opiniones y cómo es su trabajo.
_¿Estás trabajando sobre tu obra?
_Desde hace un año y dos meses estoy con mi familia en San Cugat del Vallès, en la provincia de Barcelona, Cataluña, tratando de volver a conectarme con mi trabajo porque durante los años de Casa Petit Comité, en Buenos Aires, mi obra quedó relegada por la enseñanza. Estoy volviendo y reinventándome.
Tenía muchas ganas de reencontrarme con otros materiales y, por lo que quería hacer, se impuso la porcelana.
Ya desde Argentina no encontraba quién me pudiera ayudar en esto; mis amigas ceramistas me decían que desde hace años que no se conseguía -aunque entiendo que ahora sí- porcelana para hacerla líquida. Entonces los que saben hacían su propia formulación pero es complicado, no lograba llegar a hacerlo porque la porcelana es muy liviana, a diferencia de la arcilla, y te permite llegar a espesores bien finitos, y me interesaba esta dimensión para que las piezas resulten con un peso portable.
Manos a la obra
Además, quería indagar en la moldería, y aprendí a hacer los moldes de mis propias piezas y a modificarlas antes de que están secas. Es que se trata de piezas en porcelana de Limoges que viene premezclada y uno la prepara con agua y un agente defloculante en moldes de yeso, los hice también en madera, y las modifico cuando están húmedas, antes de pasarlas al horno.
Son piezas de color; empecé a trabajar con blanco, marrón y verde pero ahora estoy trabajando con negro y también se pueden esmaltar.
Por ahora, son piezas portables, más cerca de lo escultórico, pero bien podrían ser gigantes y me gustaría, cuestión de animarme, saltar de escala a ver qué pasa. Así saldría del espacio de la joyería que tiene que ver con portar en el cuerpo.
Para esto, estoy haciendo un curso de Moldes y Porcelana aplicada a la joyería con la joyera Trinidad Contreras, y también voy a un taller de Cerámica a alta temperatura para aprender más sobre las distintas pastas o arcillas que se pueden usar, con el fin de poder elegir cuál es la más adecuada para lo que quiero hacer; todo para independizarme y poder instalar un taller en mi casa. Hay mucho por aprender de este material, el uso del horno, los engobes, los pigmentos, es súper interesante. Estoy incursionando en un mundo que no era mío hasta ahora, estoy en proceso de apropiármelo.
“Por ahora, son piezas portables, más cerca de lo escultórico, pero bien podrían ser gigantes”.
_¿Estudiaste joyería?
_Todo lo que estudié está conectado de alguna manera. Mi formación es en Diseño gráfico en la asociación ORT y luego hice un máster en Diseño y Dirección de Espacios Expositivos en la Elisava Escola Superior de Disseny de la Universitat Pompeu Fabra en Barcelona, donde viví poco más de tres años hace 15 atrás aproximadamente.
Comencé a estudiar joyería cuando terminaba la carrera de Diseño gráfico porque necesitaba trabajar con lo manual, lo tangible, lo tridimensional. Empecé no porque me interesase la joyería per se sino porque me parecía un formato manejable para diseñar objetos, la arquitectura –que me gusta- tiene otra escala, así que fui a por la joyería. Y descubrí que me gustaba aprender sobre los materiales, cómo desarrollar mis ideas en metales y otros materiales y me encantó el aspecto constructivo y formal de la joyería.
Mi idea era poder llevar a cabo mis diseños en tres dimensiones, intentar que fueran factible, después si eso era ponible o arte fueron cuestiones sobre las que me fui preguntando con el tiempo. Hacía, y aún hoy sigo haciendo, dibujos de formas, volúmenes para luego llegar a construir y/o cambiarlo sino no funciona, sea porque es una línea recta que no se puede soldar con una curva, por ejemplo, es decir, todo eso que descubrís al llevar a cabo ideas. Esto es lo que me fascinaba y fascina de la joyería.
En un principio, durante mucho tiempo, trabajaba en plata, madera y acrílico y los mezclaba de acuerdo con lo que necesitaba para el diseño. Tenía mucho más que ver con lo geométrico, con lo constructivo, con observaciones de la arquitectura que me encanta. La joyería es una manera de construir espacios a mínima escala y me encanta trabajar esos espacios con humor y sorpresa. No es algo planificado; es el resultado. Es que si no se dan estos factores me deja de gustar, por eso también prefiero no repetir.
Estudios de joyería
Primero estudié en la escuela de María Medici, luego me fui a estudiar a Florencia a Le Arti Orafe Jewellery Scuola hasta que descubrí Alchimia, que entonces se ofrecía tres años de estudios: el primero para principiantes, el segundo con un artista y el tercero con dos artistas; el segundo año lo hice con el joyero portugués Manuel Vilhena y me encantó.
Después seguí estudiando en la Elisava. Y regresé a Buenos Aires y continué durante cuatro años en el Taller de La Nave de Jorge Castañón. Entonces, no me alcanzaba ir una o dos veces por semanas, quería ir todos los días pero bueno las jornadas en que concurría eran de casi todo el día; buscaba que me rindiera, hasta sentir que estaba lista para estar todo el día en mi casa haciendo joyería sola; menos me parecía una actividad extra curricular o un hobby.
“Esa diferenciación entre diseñador y artista es ridícula, porque no es incompatible una con la otra.”
_¿No te gusta la repetición en la joyería?
_Me cuesta repetir. La repetición en la joyería, se da más en la comercial, es algo complicado; te tiene que gustar repetir, pero podés hacer una pieza varias veces o en serie y eso no te convierte en una marca comercial, sin embargo, creo que esa repetición tiene que cumplir alguna función. Depende de lo que quieras expresar.
Es que todo tiene que ver con la expresión, el arte en general, incluso el diseño. Esa diferenciación entre diseñador y artista es ridícula, porque no es incompatible una con la otra. Tampoco es que uno tiene que ser un artista porque es algo bueno en sí mismo; esa obsesión por ser un artista tampoco me cierra.
Tal vez invierto mucho tiempo en pensar las cosas y me siento mejor cuando las libero cuando las hago. Pase mucho reflexionando sobre el ámbito de trabajo, el alcance de actividad, por qué se llama joyería o joyería contemporánea, qué interpreta el otro cuando decís joyería o qué es o no joyería de arte, pero esto se traslada a cualquier disciplina, como el diseño gráfico también y el arte; cada uno interpreta con las herramientas que tiene.
Proyectos
_Conocés el circuito de cursos y maestrías universitarias.
_Sí, y ahora quiero insertarme aún más. Me gustaría incursionar como docente, para lo cual estoy elaborando un curso para dar en algunos de estos ámbitos y está referido al diseño de objetos como vehículo conector entre la joyería y el diseño.
En mi proceso de formación a través de los años he ido analizando o rumiando sobre estas relaciones o conexiones, como las limitaciones de la joyería, o si la joyería es un arte y cómo transmitirla o comunicarla más allá de su nicho, si interesa que sea joyería o diseño.
Insisto, la dicotomía entre el arte y el diseño es un absurdo que no tiene fin, hay maneras de explicarla intelectualmente. Creo que se usan herramientas de estas dos disciplinas y de muchas otras más.
Y se ve en la práctica cómo se cruzan las profesiones; en la joyería hay muchos psicólogos, psiquiatras, médicos, químicos, arquitectos, diseñadores, y cada uno trae lo suyo y no se están preguntando si lo que hacen es arte o diseño, hacen.
“Me gustaría incursionar como docente, para lo cual estoy diseñando un curso referido al diseño de objetos como vehículo conector entre la joyería y el diseño”.
_La joyería tiene más que ver con el hacer que con el definir.
_Sin duda. La joyería tiene que ver con lo que se hace, el definir es posterior y depende de la mirada de cada uno. Hacer es mucho más importante hacer que interpretar.
Pero me fascina cuando las interpretaciones se fusionan en una muestra, sobre todo cuando interviene más de un artista; cuando se ve un concepto en común que los une, a partir del cual cada uno suma, desarrolla, cuenta una historia, es fascinante, pero al hacerlo quien lo hace no está pensando en cómo combinar con el otro, con suerte alguien los une.
Hacer, manifestarse y expresarse es lo más importante.
“La joyería tiene que ver con lo que se hace, el definir es posterior y depende de la mirada de cada uno”.
Circuito económico
_¿Se vive de la joyería?
_Yo tuve que trabajar en paralelo para subsistir, porque es muy difícil vivir de la joyería, ya sea de manera artística o comercial, conozco muy poca gente que puede vivir de la joyería, hasta los famosos que están en todas las exposiciones y venden en las mejores galerías, en general, viven de la enseñanza.
Existe la fantasía de que si te dedicás podés vivir de la joyería, pero insisto la mayoría vive de la enseñanza, solo algunos logran un proyecto comercial sostenible.
Yo fui fluctuando con los años. Participé en ferias, como Joya Barcelona y Puro Diseño, y me fue bien y me entusiasmé porque me contactaron de varias tiendas de museos de Estados Unidos, por ejemplo, hasta que me agarraron las restricciones económicas de principios de la década de 2010 cuando resultaba muy caro exportar y pagaba más por exportar que el rédito que podía conseguir por la venta de mis piezas en el exterior, un absurdo.
Entonces me puse a generar un proyecto educativo; opté por enseñar más que hacer y vender.
“Yo tuve que trabajar en paralelo para subsistir, porque es muy difícil vivir de la joyería.”
_¿Cómo fue la experiencia de Casa Petit Comité?
_Muy enriquecedora, se generó un intercambio único, interesantísimo. Un taller en el que organizaba e invitaba a especialistas a dictar cursos y talleres breves.
Convoqué a expertos que sumaron otras perspectivas y experiencias, como la profesora de joyería contemporánea japonesa Sayumi Yokouchi que ofreció dos workshops, uno de siete días junto con Jiro Kamata, entonces asistente artístico en el departamento de Joyería de la Academia de Bellas Artes de Munich, sobre «Engarces creativos y Material»; o Peter Vermanderer que dio un taller «Insignia para la vida cotidiana» de fundición directa de metales.
En todos, se trabajó de manera individual y también en equipos, se hicieron distintos ejercicios, se evaluaron los trabajos, se tuvo una comunicación constante con los profesores, una relación única con el trabajo y el material.
“La experiencia de Casa Petit Comité fue muy enriquecedora, se generó un intercambio único, interesantísimo. Entre los que participaron: Sayumi Yokouchi, Jiro Kamata y Peter Vermanderer.”
_Para entrar en el circuito internacional de la joyería tenés que aplicar y pagar.
_Sí, pero pasa en todas las disciplinas. Mi madre era escultora y recuerdo de chica que se quejaba de lo mismo. Para participar de concursos y exposiciones tenés que aplicar, te eligen y en su mayoría tenés que pagar.
Primero, hay que decidir si se quiere esa proyección internacional, qué se quiere y luego hay que saber elegir, dónde participar, con quién, para qué, de qué manera, etc.
En su momento, opté por Joya Barcelona, que me costaba lo mismo que Puro Diseño… porque iba a tener -y tuve- más exposición, porque vio más gente que en La Rural, y en ese momento quería vender.
Algunos de estos eventos forman parte de circuitos muy aceitados en lo económico, por eso mismo hay que evaluar muy bien el costo beneficio.
Pero para mí lo mejor de participar del circuito internacional fue el intercambio con artistas y joyeros de distintos lugares del mundo, que permitió conocer otras obras, otras miradas y resultó muy interesante.
Otra cuestión son las ferias que cobran entradas y se nota gran resistencia a pagar para ingresar cuando después tenés que pagar por una pieza, el pago para comprar no cierra; es una modalidad que se cuestiona y a la larga va tener que cambiar.
Además muchas de estas propuestas son muy de nicho, terminan siendo eventos de joyeros para joyeros y no están bueno, son muy limitantes. Sin embargo, son una vidriera que conecta.
Por otra parte, es cierto que en el exterior, las galerías y museos te compran las piezas; la consignación es una modalidad que se da solo en Argentina y resulta una falta de respeto con el artista o joyero, te hacen cargo de un riesgo que no corresponde.
“Para mí lo mejor de participar del circuito internacional fue el intercambio con artistas y joyeros de todo el mundo, que permitió conocer otras obras, otras miradas y resultó muy interesante”
_¿Tu intención es repetir la experiencia de Casa Petit Comité en Barcelona?
_Me encantaría. Aún estoy instalándome, adaptándome, intentando sentirme cómoda con lo que hago para después proyectar y ver si sumo y a quién puedo convocar.
Solo hace poco más de un año que estoy en Barcelona y voy paso a paso. Y recién ahora se puede empezar a salir, estuvimos encerrados, más que allá, en Buenos Aires, no podíamos salir de la comarca y salvo las escuelas y los supermercados no había nada abierto.
Me gustaría mucho retomar ese proyecto y sumar otras voces. Es que cada vez más la joyería necesita alejarse de la joyería, porque hay que buscar otras fuentes de alimentación, hay que dejar entrar diferentes puntos de vista, ampliar la mirada; todavía la joyería tiene algo de medieval al remitirse solo al oficio, que está bien para aprender, pero después tiene que poder soltarse y abrirse si quiere ser considerado arte o entrar al mundo del arte. Hay que dejarse influir, y que los joyeros no solo se dediquen o enseñen joyería.
En ese sentido, destaco muchísimo el trabajo de la Cátedra Kweitel de Proyecto de Accesorios de la FADU-UBA que propone un marco conceptual amplio e interdisciplinario para abordar los procesos creativos.
Necesidad de un abordaje interdisciplinario
En Casa Petit Comité recibí a varios estudiantes universitarios y advertí que no entraban por la joyería sino por lo conceptual, porque tenían las ideas de lo que querían hacer y sabían experimentar libremente con los materiales pero necesitaban ayuda para resolverlas como joya. Venían a aprender cómo se hacía un broche, por ejemplo, cómo se soldaba o si convenía que haya metal. Tenían -y tienen- un camino recorrido al revés de lo que se ve en algunas escuelas de joyería, con un bagaje conceptual súper; sabían -y saben- exactamente cómo manejar los volúmenes, tienen el criterio estético y el conocimiento de la morfología que, en general, la gente que hace solo joyería no lo tiene, porque trabajan más con los ejercicios clásicos de la joyería para aprender.
Varios de esos estudiantes universitarios mostraron una capacidad especial para aprender lo que necesitaban con el fin de hacer lo que querían, como Carolina Rico que tiene ese don hacer lo que la representa en cada momento de su vida; se empodera para decidir qué le sirve, qué es lo que expresa lo que quiere y lo lleva adelante.
Sé que hay algunos talleres, como el de Jorge Castañón, con lista de espera, en los hay que demostrar un interés real para ingresar. Y también está la escuela de Jimena Ríos, la única integral, muy completa e interesante.
Es genial que exista un espacio que proponga una formación constante y profunda del oficio y otro con la amplitud y la mirada desprejuiciada que suma a otros actores del arte, como bailarines, músicos, escultores. Todas propuestas que equilibran la oferta
“…Cada vez más la joyería necesita alejarse de la joyería, porque hay que buscar otras fuentes de alimentación hay que dejar entrar diferentes puntos de vista, ampliar la mirada.”
_¿Es accesible hacer joyería contemporánea?
_No es barato hacer joyería contemporánea, en general; hay muchos que tienen recursos económicos.
Y hay otros que tienen la decisión de querer vivir de la joyería y eso es un motor increíble, hasta en la vida misma, y lo logran; se potencian, como decía, se empoderan y revalorizan. Aprenden enseguida porque tienen interés, no esperan a la próxima clase para seguir probando, avanzan, investigan y descubren solos.
Son los que tienen un bagaje conceptual importante, los que vienen del campo proyectual: ya tuvieron la idea, ya la imaginaron, ya la construyeron, la pudieron plasmar en el papel o la pudieron transmitir en palabras o con música, con lo que sea y luego prueban materializarla. Ese bagaje les permite discernir y saber lo que quieren y suelen quererlo ya; a ellos más que enseñarles, enseñan.
“No es barato hacer joyería contemporánea, en general.”
_¿Trabajar en el exterior valida lo que uno hace?
_Cuando te vas al exterior naturalmente tenés que redefinirte, contextualizarte: quién soy, qué estoy haciendo acá, o que quiero o puedo hacer acá, qué tengo para ofrecer, cuál es mi experiencia.
Tenés que adaptarte de alguna manera y encontrarte con lo tuyo. Y en eso estoy.
Se lanzó la convocatoria a la 4ta. edición de Brazil Jewelry Week
Apuntes | Notas
"Desafiar y desafiarnos es la función del arte"

Se lanzó la convocatoria a la 4ta. edición de Brazil Jewelry Week.
La artista joyera argentina Roxana Casale, ganadora del Premio Joya Barcelona en la edición 2020, fue elegida para participar del comité promotor.
Se trata de un team de mujeres latinas que incentivan la joyería contemporánea desde sus respectivos países, del cual también forman parte la chilena Patricia Iglesias, la brasilera Ana Calbucci, la colombiana Titi Berrio y la mexicana Carmen Tapia.
Cuándo y dónde se realizará, bajo qué modalidad y cómo participar. Reflexiones, objetivos. Enterate de todos los detalles.
“Brazil Jewelry Week es un espacio donde la joyería dirige su mirada cada vez más hacia el campo del arte y no solo al de diseño. La densidad que se genera entre el concepto y valor estético amplía horizontes y enriquece las obras que creamos”, dice la joyera Roxana Casale invitada a formar parte del comité promotor de la cuarta edición de BJW, que se realizará del 1° al 4 de diciembre próximo en San Pablo.
«Historias que me habitan. Cuerpo libre. Cuerpo libro» es el tema disparador con el que se convoca a joyeros de Latinoamérica, especialmente impulsados no solo por la joyera argentina sino por la chilena Patricia Iglesias, la brasilera Ana Calbucci, la colombiana Titi Berrio y la mexicana Carmen Tapia, todas miembros de este team de mujeres latinas que incentivan la joyería contemporánea desde sus respectivos países.
El evento de este año se realizará en forma presencial en la Biblioteca Mario de Andrade, en la ciudad de San Pablo, donde se realizará un simposio, una exposición y una feria de artistas seleccionados. En paralelo, de manera simultánea, escuelas, colectivos y galerías de los cuatro países mencionados también participarán con diversas propuestas.
“BJW no es solo un espacio de exposición compartido. Busca ser un lugar que propone diálogos enriquecedores en cada una de sus ediciones, construyendo vínculos, compartiendo saberes, creando lazos de comunicación y visibilidad entre artistas de la región.
“Ser expresivos no nos convierte en artistas; es importante continuar generando conocimientos y saberes, ser críticos. El desafío es unir lo expresivo con un discurso consistente”, sostiene Casale.
Epicentro cultural
Y precisa que este evento pretende alentar a que se hable cada vez más de identidad del artista latinoamericano, en particular, del gesto artístico.
“Podemos plantearnos aquí la pregunta ¿es el cuerpo quien porta la joya? o ¿es la joya con su carga simbólica y expresiva quien porta ese cuerpo?”, se cuestiona a modo de reflexión.
Respecto de los países convocados, la artista local precisa que “Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México han sido y son epicentros culturales fuertes cada uno con su localía, contexto y mirada. Y cada una de las convocatorias que se abren en América Latina confirma cuanto tenemos para decir y hacer”.
Da cuenta de la diversidad de convocatorias que se abren en América Latina y destaca que “es importante priorizarlas frente a otras, que si bien están muy afianzadas, tal vez no son tan relevantes para nosotros y para nuestra región como parecen o pensamos. No se trata solo de exponer”.
“En la medida en que entendamos nuestro territorio y lo fortalezcamos seguramente enriqueceremos nuestra obra, tanto desde la mirada individual como grupal”, agrega.
Roxana Casale trabaja en esta convocatoria dentro del contexto de un equipo de mujeres latinoamericanas que representan el quehacer joyero de sus países, como una posibilidad de llevar o comunicar sus ideas más allá de las fronteras.
“Siento que desafiar y desafiarnos es finalmente la función del arte, y ser parte de proyectos como este es una gran alegría y oportunidad”.
Historias contadas con el cuerpo
“La historia que me habita representa la identidad individual de cada artista joyero. Cada identidad está compuesta por diferentes atributos y características, elementos que se manifiestan en el proceso de individualización. Individual, pero no único.
“En otras palabras, el artista joyero lleva una identidad que es en sí misma múltiple, debido a su constante transformación a lo largo de la existencia. Esa identidad individual está influenciada por características biosociales específicas en cada individuo. Así surge «Historias que me habitan. Cuerpo libre. Cuerpo libro», detalla Christie Barban, organizadora del evento.
Y especifica que buscan “revelar la historia que habita en cada uno, con el fin de mostrar la identidad social y cultural de la joyería latina contemporánea. ¿Cómo interactuamos social y artísticamente dentro de la misma comunidad? ¿Cómo nos comprometemos individualmente con esta transformación?
“La historia que me habita ofrece la posibilidad de trabajar y expresar una identidad en permanente construcción y reconstrucción, fruto de un diálogo constante a lo largo de la experiencia”.
Indica que la identidad cultural de la joyería latina contemporánea contiene una variedad de expresiones humanas que sobrevivieron durante siglos, que conservan recuerdos y rasgos antiguos. Sin embargo, en su evolución adoptan expresiones que fueron apareciendo en los diferentes períodos históricos por los que pasaron hasta llegar a la contemporaneidad y evolución.
Y destaca que «la diversidad cultural fue un factor común en los eventos de arte y joyería identitaria enfocados en la interacción constante con la diversidad cultural, en la convivencia múltiple entre diferentes culturas, sin jerarquías, para el crecimiento mutuo».
“A través del Brazil Jewelry Week, presentamos un enfoque más analítico de la percepción visual del cuerpo adornado. Considerando sus posibilidades, así como sus matices, durante la planificación del evento.
“También, en este el evento queremos cultivar el pensamiento; presentar los lenguajes creados a partir de experiencias propias y colectivas; expandir el campo de la joyería; promover el intercambio cultural; crear un puente entre lo local y lo global; romper fronteras y estándares estéticos preestablecidos. En definitiva, pretendemos discutir y reflexionar sobre la identidad social o cultural en la joyería latina contemporánea”, explica.
Feria de artistas
El evento englobará una feria de artistas joyeros seleccionados que mostrarán al público sus más recientes producciones en el campo de los trabajos “vestibles” de la joyería contemporánea regional.
Incluirá un simposio enfocado en generar un diálogo cultural, nacional e internacional, con el fin de debatir temas relacionados con lo que conforma la joyería latina contemporánea. Éste supondrá “un espacio de diálogo con diferentes sectores -como el arte, la filosofía y la antropología- para profundizar el alcance e impacto en la comprensión de la identidad social o cultural de la joyería contemporánea”.
Además habrá una experiencia estética de ocho joyeros de Brasil y otros países, quienes crearán una exposición individual de sus proyectos. Asimismo, se ofrecerán cursos y workshops en Laboratorio Núcleo y en otras instituciones socias de BJW.
Y los joyeros seleccionados de esta próxima edición tendrán la oportunidad de participar de Joya Barcelona, entre otros premios.
Brazil Jewelry Week se realiza desde 2019 y fue concebido por Nucleo Joalheria, una organización brasileña que desde 2016 promueve la joyería contemporánea.
Fue diseñado por Chrissie Barban y cuenta con la participación del artista joyero mexicano Jorge Manilla como embajador.
Interesados en participar, curadoria@braziljewelryweek.com
Entrevista a Vivian Heidenreich
Apuntes | Notas
“Muy pocos saben que existe la joyería como disciplina de bellas artes”

Le atrae hacer con las manos obras en pequeños formatos, tanto que dejó la arquitectura para dedicarse a full a la joyería contemporánea.
Vivian Heidenreich trabaja con el textil para mostrar el rol histórico que tiene la mujer en su uso, pero también elige otros materiales, como el esmalte sobre cobre, que se amoldan a lo que quiere comunicar, siempre referido a relatos cotidianos.
Dice que el papel de los artistas en la sociedad es poder mostrar y hacer una crítica constructiva de eso que no se puede o quiere ver, y hacia esa meta pretende orientar su incipiente carrera joyera.
Es alumna de Escuela Eloi y se especializa en joyería en la prestigiosa Academia de Bellas Artes de Munich.
Su experiencia en uno de los institutos más destacados, donde ya expuso su trabajo; lo hay que tener en cuenta a la hora de elegir un lugar para estudiar Joyería; la dinámica de las galerías que trabajan con joyería artística, y las obras que la definen.
_Estudiaste joyería en Eloi.
_Sí arranqué en Taller Eloi y me interesó muchísimo el programa de la escuela y lo quiero hacer completo. Empecé cuando ya ejercía como arquitecta, tenía un estudio con una amiga.
Paralelamente comencé a hacer joyería una vez por semana y descubrí que eso era lo mío. Dejé el estudio, me dediqué full time a la joyería en Escuela Eloi, en tanto apliqué a la Academia de Bellas Artes de Munich y conseguí ser aprobada.
“Me dediqué full time a la joyería en Escuela Eloi, en tanto apliqué a la Academia de Bellas Artes de Munich y conseguí ser aprobada”.
_¿Por qué pasaste de la arquitectura a la joyería?
_Siempre hice mucho trabajo artístico. Al mismo tiempo que estudié arquitectura en la UBA hice pintura y muchísimos talleres de escultura y cuando estaba trabajando en una pieza por fundir se la mostré a una compañera y al verla me dijo que si hacía ese formato tendría que hacer joyería; esa pieza era de formato pequeño, el cual me gusta mucho; cuando era adolescente había hecho un taller de joyería pero quedó ahí.
Esa compañera me recomendó Eloi y así empecé a incursionar formalmente en la joyería contemporánea con un curso intensivo de verano, luego un taller semanal, hasta que advertí que estaba toda la semana en el estudio de arquitectura pensando cuándo llegaría el miércoles para ir a hacer joyería.
Me encanta la arquitectura pero en Argentina cuando ejercés como arquitecta te ves obligada a ser contadora, financista, hacer marketing, etc. y me resultó cansador estar lidiando con proveedores en este contexto económico hasta que dije basta! Y fue entonces cuando opté por joyería contemporánea en Escuela Eloi.
En un principio, la escuela empezó online con proyectos en simultáneo con Cranbrook Academy of Art y contamos con la invalorable observación crítica de la artista visual y orfebre, jefa del departamento de Metales de esa escuela, Iris Eichenberg.
También, seminarios con la historiadora y maestra en artes visuales Lori Talcott, entre otras oportunidades, únicas, que de otra manera no hubiesen sido posibles, sobre todo, si hubiesen tenido que ser presenciales, fundamentalmente por el costo. Fue una experiencia buenísima, enriquecedora, invalorable, de las que aprendí un montón.
“Advertí que estaba toda la semana en el estudio de arquitectura pensando cuándo llegaría el miércoles para ir a hacer joyería.”
_¿Hay algo de la arquitectura que apliques a la joyería?
_Lo que más disfruté de estudiar arquitectura fue la parte manual de hacer las maquetas. El hacer con las manos me atrae, pero no sé si me viene de la arquitectura específicamente. La vida profesional es muy diferente como en todas las carreras.
Puede ser que tanto en la arquitectura como en la joyería trato de alguna manera mantener al usuario en el centro. Siempre pienso en que sea cómodo, práctico y útil, tanto como poder meter en el lavarropas un collar de tela. Me dedicaba al interiorismo y ubicaba al usuario cotidiano en el centro de la historia, en ese sentido, lo mismo hago con la joyería.
Con la joyería trato de contar historias que tengan al usuario cotidiano en el centro de la escena.
“Con la joyería trato de contar historias que tengan al usuario en el centro de la escena.”
_Ahora estudiás en la Academia de Bellas Artes de Munich, ¿cómo accediste, por qué ahí y qué estás estudiando?
_Apliqué tras una entrevista exhaustiva meses antes para Schmuck und gerät, es decir, Joyería y contenedores u objetos de mesa, que ahora está dentro de Bellas Artes. Es que la técnica para hacer una cosa u otra termina siendo muy similar, como soldar o fundir oro y plata. Pero allí se hace mucha joyería y menos holloware.
La joyería como bella arte
La directora del programa es la artista visual de origen danés Karen Pontoppidan, quien se desempeñaba como profesora desde 2015 y hoy fue nombrada presidenta de la Academia de Bellas Artes de Munich, la primera que viene del mundo de la joyería, lo cual es un gran incentivo para la actividad y una gran oportunidad para mí formar parte de ese programa que se impulsa.
El profesor que la reemplazará como docente será David Clarke, un egresado del Royal College of Art especializado en platería que hace bastante trabaja con holloware, y entiendo que su designación tiene la intención de hacer crecer ese departamento.
De las academias más interesantes e importantes del mundo: la Rietveld Schröder House en Utrecht, Países Bajos; Cranbrook Academy of Art en Bloomfield Hills, Michigan, y esta, la Akademie der Bildenden Künste de Munich, me cerraba más esta última porque al ser estatal resulta más accesible y, además, logré conciliar mi vida personal mucho mejor.
Hice un seguimiento de los trabajos presentados o el alcance que han tenido los proyectos de alumnos de estas dos últimas academias y se advierte un excelente nivel. Sé que hay otras opciones, en Italia, por ejemplo, pero la elegida y a la que logré ingresar para mí es mucho mejor.
“Apliqué tras una entrevista exhaustiva meses antes para Schmuck und gerät, es decir, Joyería y contenedores u objetos de mesa, que ahora está dentro de Bellas Artes.”
Para tener en cuenta
_¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de elegir un lugar para estudiar Joyería?
_Me parece que está bueno no solo ver si los directivos son buenos joyeros sino también ver que sean buenos docentes. Para eso hice un relevamiento de las opiniones de los alumnos, lo cual recomiendo a la hora de decidir dónde estudiar sea lo que fuere tanto en el exterior como en el país. En este caso, todos los estudiantes de la academia de Munich hablaban muy bien del programa y me pareció que sus trabajos eran maravillosos.
Allí entonces estudio Joyería, dentro de un marco artístico. Y en ese camino me dedico a hacer obra, joyería artística, como otros pueden hacer esculturas, por ejemplo; es del tipo de obras que pueden verse en galerías, no son en serie; bueno, pueden ser series limitadas como las de David Bielander, artista suizo egresado de la Academia de Bellas Artes de Munich que hace series de 12, las cuales, no obstante, son piezas únicas; ciertamente otros artistas también hacen en cantidad pero nunca son piezas iguales; no son las que se mandan a fundir y se hacen cientos de la misma.
Tal vez esto no es tan rentable pero el trabajo que se aprende y desarrolla no es ni más ni menos que como otro del rubro del arte.
“Hago obra, joyería artística, como otros pueden hacer esculturas.”
_Esa joyería artística es independiente del material.
_Sí, en la academia se trabajan todos los materiales y se tiene muy en cuenta cuál es la historia y posibilidades que ese material proporciona; se trata de usar el material a tu favor. Es decir, no es lo mismo hacer una pieza en oro que en bronce; el oro tiene una historia, un contenido y hasta un precio muy diferente al de otros metales y es totalmente diferente que trabajar con madera, cerámica, vidrio o papel. Es decir, el uso del material depende de la historia el tema o el mensaje que se quiera transmitir.
Se hace mucho hincapié en ver cuál es la historia que se quiere contar con la pieza que estás haciendo, qué mensaje lleva tu pieza y cuál es el tema.
“El uso del material depende de la historia el tema o el mensaje que se quiera transmitir”.
Trabajo textil
_¿Cuál es el tuyo?
_Depende mucho del trabajo que haga. Como cualquier otro artista puedo tener una línea de trabajo que vaya en un material y puedo tener otras con relatos de historias que usan varios materiales.
En este momento, estoy trabajando mucho con el textil en particular sobre el peso histórico que tiene la mujer en su uso; desde la generación de nuestras abuelas que hicieron que el textil fuera doméstico con la confección de la ropa, los textiles de la mesa y el bordado por horas; me interesa la historia que pone de manifiesto el lado femenino del textil; y obviamente, la historia sería otra si trabajara con bronce, por ejemplo.
Pero también trabajo con otros materiales que cuentan otras historias; según lo que quiero contar elijo el material adecuado.
“Estoy trabajando mucho con el textil, en particular, sobre el peso histórico que tiene la mujer en su uso”.
_En la muestra «Amuletos» de Taller Eloi también contaste una historia del quehacer cotidiano pero en otro material.
_Claro, sí. Es una obra que se llama «¿Hoy qué comemos?», una serie de collares con medallas en cobre esmaltado que ilustran las recetas que cociné durante la pandemia, una suerte de amuleto que servía para que no nos pese esa fastidiosa pregunta que surge a diario en cualquier casa.
El material es el esmalte pero terminó siendo un medio para la pintura, que es lo más importante de ese trabajo. La construcción de la obra fue parte de un proceso.
Lo doméstico y la rutina son temas que me interesan, y la pandemia me dio la oportunidad de reflejarlo; nunca antes tan potenciada la cotidianeidad!
“Lo doméstico y la rutina son temas que me interesan, y la pandemia me dio la oportunidad de reflejarlos.”
Historias cotidianas
_¿Cómo surgió «¿Hoy qué comemos?»?
_Surgió en plena pandemia, en la que se me hizo muy pesado definir todos los días qué comer y necesité anotarme ideas o recetas porque no quería estar pensándolo, además me aburre comer siempre lo mismo y la salida del delivery no es sostenible. Y también porque está bueno comer comida casera, que es más sana, equilibrada, estacional.
Por todo esto, decidí hacer piezas de joyería con un repertorio de platos para cocinar. Son medallas de cobre esmaltado con pintura vitrificada; una serie de platitos pintados a mano que justamente fueron al horno; numerados, hasta ahora hice 40.
Es un proyecto que se ampliará, la idea es tener acceso a la receta del platito dibujado, generar un canal de comunicación que incluya sugerencias o pedidos de piezas con determinadas recetas…
“Decidí hacer piezas de joyería con un repertorio de platos para cocinar. Son medallas de cobre esmaltado con pintura vitrificada.”
_Te gusta dibujar.
_Me encanta dibujar, pintar y hacer acuarelas. No es algo que haga mucho o muy seguido, pero lo hice durante muchos años de chica, y ahora me gustó mucho aplicarlo a la joyería contemporánea. Mi familia materna es muy artística, de hecho mi tataraabuela estudió pintura en la academia de Bellas Artes de Munich.
“Me gustó mucho aplicar la pintura a la joyería contemporánea.”
_¿«Amuletos» es la primera exposición en la que participaste?
_Fue la primera en la que expuse joyería. Ya había exhibido piezas de pintura y escultura. Estudié con el pintor Ariel Mlynarzewicz en su taller Grupo Boedo; también con el escultor Aldo Caponi y con su hijo Axel que está en la Asociación Estimulo de Bellas Artes.
En el principio de mi trabajo joyero de dediqué a full a la formación técnica en Eloi y no tanto a la obra hasta que hice pequeñas colecciones de aros y collares en plata para Tienda Eloi, pero no mucho más porque por entonces estaba estudiando Arquitectura.
Pero estoy muy contenta porque pasé de la expo de Eloi a la de la Academia de Bellas Artes de Munich, todo un salto.
“Me encanta dibujar, pintar y hacer acuarelas… y me gustó mucho aplicarlo a la joyería contemporánea.”
_¿Cómo es la experiencia de estudiar joyería en una de las academias más importantes o destacadas en su especialidad?
_La academia de Munich, con la dirección de Karen Pontoppidan, busca defender fuertemente la modalidad de enseñanza de maestro con aprendices, que no es igual a otros másteres; no hay créditos ni horarios de clases sino que lo importante es hacer análisis y discusión de los procesos de obra que se presentan, lo cual es súper interesante, práctico y enriquecedor.
Maestro con aprendices
Aprendés muchísimo con la puesta en común de diversos puntos de vista, y se dan encuentros con las docentes según la necesidad de cada alumno.
La mayoría es gente muy formada, sabe trabajar sola y pide feedback cuando lo necesita; otros solicitan un punto de partida y ejercicios; algunos hacen un proyecto de investigación no obra física.
La modalidad de estudio es abierta e intensa a la vez, y requiere de responsabilidad y dedicación. Los docentes priorizan que cada uno encuentre su camino, y están siempre dispuestos a apoyar y empujar de manera libre, lo cual a veces genera vértigo o miedo porque no sabés si estás en lo correcto, pero insisto aprendés muchísimo.
Es clara la pretensión de que durante los cuatro años y medio que lleva graduarse puedas aprender a trabajar de manera independiente, sin que alguien te diga qué hacer o no.
Los egresados de esta academia terminan con un nivel de independencia fantástico y te permite insertarte y trabajar con gran soltura en cualquier ámbito.
También hoy están sumando algunas materias teóricas con carga horaria, como historia del arte o filosofía, pero no es el fuerte de la propuesta.
Esto responde a que históricamente los estudiantes de Joyería que asisten a la academia de Munich siempre cuentan con una formación sólida y experiencia previa, por eso las discusiones de obra aportan muchísimo y son un gran desafío.
“Los estudiantes de Joyería que asisten a la academia de Munich siempre cuentan con una formación sólida y experiencia previa, por eso las discusiones de obra aportan muchísimo y son un gran desafío”
_Para llegar a un máster, ¿qué recomendarías?
_Antes de un máster recomiendo una escuela de formación integral, que incluya desde historia, preparación técnica hasta el desarrollo creativo porque con estas herramientas después podés aplicar a una universidad del exterior sin dificultad. Por esto, Escuela Eloi de Jimena Ríos me parece que es la mejor opción disponible en el país.
Allí aprendí muchísimo porque los docentes están supercapacitados y permanentemente renuevan propuestas en talleres, seminarios y workshops con consultores y artistas de renombre de vasta experiencia.
Comprobé que muchos de mis compañeros de la academia de Alemania no tuvieron ese acceso al conocimiento o esa formación integral en joyería; con lo cual, Escuela Eloi no tiene nada que envidiarle a otras academias. Entiendo que en este caso no son comparables porque los programas son diferentes, la de Munich ofrece un segundo nivel sobre el primero, no menos sólido, el cual podemos alcanzar aquí como una excelente plataforma de lanzamiento. Justamente por eso aprovecharé el receso escolar de la academia para continuar con el programa de Eloi.
Ese segundo nivel al que me refiero, que ofrece la academia de Munich, por ejemplo, no siempre requiere de estudios previos en Joyería sino que se puede acceder desde otras disciplinas del arte o prácticas afines.
Otras academias tienen una propuesta distinta, como las de Londres, Florencia o Utrecht. Incluso Cranbrook es diferente, es espectacular, costo incluido, pero trabaja con la modalidad de campus, un formato que en lo personal no me gusta; prefiero estudiar en una ciudad en la que puedo experimentar, caminar y vivir, no en un lugar apartado.
“Antes de un máster recomiendo una escuela de formación integral, que incluya desde historia, preparación técnica hasta el desarrollo creativo, porque con estas herramientas después podés aplicar a una universidad del exterior sin dificultades.”
_Con todo, ¿buscabas consolidar tu formación como joyera?
_Me interesaba tener una experiencia en el exterior, para ampliar mi horizonte y enriquecerme con el intercambio social que se da entre estudiantes de distintas culturas con un nivel académico destacado, lo cual pone la vara alto.
Acá lo que ocurre que el entorno no está a la altura porque no hay galerías donde ver, exponer o hasta vender obra ni mercado interesado. Hay desarrollo de joyería artística pero son propuestas muy de nicho y, en el mejor de los casos, se ve en contadas tiendas o de museo con otros valores que no siempre se condicen con el trabajo que implica una pieza artística.
En el exterior se puede aprender la dinámica de las galerías que trabajan con joyería artística, conocer y tener contacto con la gente del rubro y se puede entrar en ese circuito que sin duda tiene otra proyección; todo esto tiene mucho valor. Está bueno intentarlo, al menos.
Y también estudiar y desarrollarse en el exterior es una oportunidad para mostrar el trabajo argentino y su alcance; es una manera de exportar cultura, de contar nuestras historias y, de igual modo, es una oportunidad de evidenciar que en nuestro país también hay una movida joyera; sino salimos no nos ven, es difícil que nos vean o vengan a buscar.
“Estudiar y desarrollarse en el exterior es una oportunidad para mostrar el trabajo argentino y su alcance.”
Mano a mano con referentes
_¿Cómo fue el viaje de egresados de Escuela Eloi junto con Cranbrook?
_Fue un recorrido espectacular por talleres, estudios y galerías de Munich y Berlín. Participé de la primera parte en Munich, donde estuvimos en los estudios de Helen Britton, David Bielander, Jiro Kamata, Gerd y Daniel Kruger.
Buenísimo porque fueron encuentros personalizados con artistas joyeros, vimos el backstage de sus joyas y sus increíbles procesos creativos. Estar mano a mano con referentes de la joyería contemporánea internacional fue una oportunidad única.
Sumamos visitas a galerías y museos, a pesar de que no estaba la feria de Schmuck pospuesta para julio. Hubo muchas exposiciones interesantes, muy bien armadas y curadas, y al no estar la feria nos dio el tiempo para recorrer bien otras muestras de joyería artística.
“Estar mano a mano con referentes de la joyería contemporánea internacional fue una oportunidad única.”
_¿La Academia de Bellas Artes también ofreció una muestra?
_Sí, se hizo en un espacio público, a la salida de la estación de subte U-Bahn Station Universität de Munich. Un lugar en el que los estudiantes pudimos exponer nuestras obras.
Las presentamos en la muestra «Deine Zauber Binden Wieder» o Tu magia vuelve a unir, basada en el principio de la Oda a la alegría, en la que realizamos como una víbora de ropa colgada unida por joyería contemporánea. Así la manga de un saco y la pierna de un pantalón se unía con un broche o el cuello de un suéter se enganchaba con un collar a la cintura de una falda, por ejemplo.
Buscamos representar el concepto de que la joyería puede ser un vínculo que una a las personas después de la pandemia de Covid 19. Una propuesta que funcionó muy bien. y aunque no fue la intención original, se planteó justo con la guerra en Ucrania y reforzó la idea de dejar de pelearnos e intentar unirnos.
Allí presenté dos collares hechos con textil de descarte y un anillo de casamiento judío, también realizado con telas de desecho.
“La joyería puede ser un vínculo que una a las personas.”
_¿Cómo es tu trabajo de joyería textil?
_Son piezas clásicas de joyería hechas en diversos textiles. Se trata de cadenas de eslabones realizados con en telas recicladas de descartes de cortinas, cosidas a mano, portables, a escala del cuerpo obvio.
Y trabajo con este material porque el descarte textil es enorme. En el mundo, cada año se generan aproximadamente 92 millones de toneladas de residuos textiles. Y ya es hora de parar, no solo por lo que implica su vertido al suelo y el consecuente efecto invernadero sino previamente por la huella hídrica, solo una remera de algodón supone el uso de más de 2000 litros de agua.
Lo bueno de reutilizar
Además hay mucho desprecio por el textil: si se rompe se tira, si está viejo también se descarta. Está bueno reutilizar, nos hemos olvidado de cómo se reparan y arreglan las cosas. A pesar de todo, acá se conserva, cuida y arregla mucho más que en otros países de Europa o de Estados Unidos.
El textil está muy relacionado a lo femenino y como dije es un tema que me interesa y define. Y también está muy vinculado a la vestimenta, está bueno empezar a asociarlo con la joyería contemporánea porque hay trabajos buenísimos hechos con descarte textil. Uno no cuida la ropa como cuida las joyas y poner el textil en valor desde la joyería es una labor que me interesa. El textil es un material precioso que hace falta cuidar no descarar y nada mejor que la joyería para hacerlo.
“El textil es un material precioso que hace falta cuidar no descartar, y nada mejor que la joyería para hacerlo.”
_¿Cómo es tu trabajo?
_En este momento estoy haciendo joyería textil, no sé más adelante. También trabajo en otros materiales, como metales esmaltados, pero creo que mi trabajo es más de investigación. Estoy en el inicio de un proceso, que veremos a dónde me llevará.
“Mi trabajo es más de investigación.”
_¿Qué obras te definen?
_Tengo un trabajo extenso sobre mi familia. Es una pieza corporal en la que cada persona de mi familia está representada por una parte del cuerpo y a partir de esta hice un mapa familiar con moldes de costura.
Un trabajo interesante porque siempre aprender, estudiar, pensar y reflexionar de dónde venimos, de dónde saliste o quiénes estuvieron antes nos ayuda y nos da herramientas para seguir adelante.
Me gusta mucho un trabajo que hice con llaves que fue más una investigación que no se si terminó siendo una pieza de joyería o no tampoco creo que sea lo importante; fue más un punto de partida que me gustaría retomar.
Se trata de un trabajo de edición fotográfica a partir de una serie de fotos de una misma llave, armado como un rompecabezas, que es una crítica a la seguridad, o más bien inseguridad, informática por cómo entregamos toda nuestra información personal, por ejemplo al aceptar todas las cookies, para que después sepan cómo venderte más cosas; un ciberespionaje a escala masiva que incentivamos de manera inconsciente al dar esas llaves con las que se meten en nuestra vida.
“Aprender, estudiar, pensar y reflexionar de dónde venimos, de dónde saliste o quiénes estuvieron antes nos ayuda y nos da herramientas para seguir adelante.”
Metas
_¿Y cuál es tu intención con esta joyería?
_El rol de los artistas en la sociedad es poder mostrar eso que no se puede o quiere ver. Y me parece interesante que los artistas puedan tener una mirada externa para hacer críticas constructivas, lo cual lleva años de estudio e investigación que permitan aprender a leer o decodificar una sociedad.
Este es un papel que bien puede asumir el artista joyero. Y en este enfoque pretendo inscribirme a lo largo de mi carrera.
“El rol de los artistas es poder mostrar eso que no se puede o quiere ver. Y me parece interesante que puedan tener una mirada externa para hacer críticas constructivas, lo cual lleva años de estudio e investigación que permitan aprender a leer o decodificar una sociedad… En este enfoque pretendo inscribirme a lo largo de mi carrera”
_¿Qué criticarías hoy?
_La resistencia a aceptar la igualdad de géneros y la negación de la necesidad del movimiento feminista, aún en Alemania que se compara con otras sociedades más avanzadas en esto como la danesa. La manera en que se trabaja que hace que laburemos más y vivamos menos. Pero hay muchos otros temas que no involucran a toda la sociedad, como la inseguridad o los miedos personales que nos atraviesan e igualan, pero de los cuales no se habla mucho.
Estos son temas que podemos visibilizar desde la joyería contemporánea y eso me entusiasma.
Por ahora estoy tratando de hablar del papel de la mujer o de lo femenino en el cotidiano, en el hacer doméstico rutinario hasta ritual, porque aunque creamos que avanzamos y estamos en condiciones de más igualdad con el hombre millones de mujeres siguen relegadas y condicionadas en sus casas, se hacen cargo de tareas domésticas de todo tipo más que los hombres; nos falta mucho por hacer, decir y denunciar y creo que la joyería contemporánea es un buen vehículo.
“Nos falta mucho por hacer, decir y denunciar y creo que la joyería contemporánea es un buen vehículo.”
_¿Qué pretendés de tu futuro como joyera?
_Lo primero que me pregunto como cualquier estudiante de joyería es de qué voy a vivir. Y en este escenario es muy difícil sustentarse; la gran mayoría se sostiene económicamente con otro trabajo, como docente por ejemplo; es poco probable vivir exclusivamente de la joyería durante la primera década de trabajo. Es una cuestión que se escucha mucho en la academia, por ejemplo. Es una pena pero sabemos que son las reglas del juego.
La joyería me encanta y me gustaría que hubiera más gente dedicada a este rubro porque habría más voces, expresiones y desafíos, más variedad que siempre enriquece la discusión y suma miradas sobre lo que nos pasa. Que se agrande el rubro haría que se amplíe el mercado o al menos eso me gustaría. Muy pocos saben que existe la joyería como disciplina de bellas artes.
“Me gustaría que hubiera más gente dedicada a este rubro porque habría más voces, expresiones y desafíos, más variedad que siempre enriquece la discusión y suma miradas sobre lo que nos pasa”.
Respirar, pensar y hacer de cuatro joyeros contemporáneos
Apuntes | Notas
“Al usar materiales asumimos una posición política sobre el medioambiente”

Dicen que cuando trabajan en el banco de joyero sucede lo inevitable: respirar, pensar y hacer joyería. Por eso decidieron que estos tres vitales verbos representen su quehacer y así denominan a una muestra de su obra. Se trata de cuatro joyeros que lograron sostener la actividad por décadas, ya que desde sus talleres se fue multiplicando esta actividad.
Jorge Castañón es el maestro pionero y en su Nave comenzó a germinar la semilla de la joyería contemporánea local que se diseminó, entre otros, en los talleres de Fabiana Gadano, Mabel Pena y Graciela Lescano.
Un recorrido que evidencia aprendizajes de técnicas, indagaciones sobre distintas materialidades y búsquedas de voces propias.
Esto se verá a partir de este viernes 8 en «Respirar, pensar y hacer de cuatro joyeros contemporáneos». Se trata de una exposición panorámica con cerca de 130 piezas que van de sus primeras investigaciones a sus trabajos más recientes, e incluye hitos, como piezas premiadas y significativas.
De cómo cambió el uso de materiales, qué buscan expresar y quiénes avanzaron de manera exponencial en la joyería contemporánea argentina.
En sus definiciones y reflexiones, una aproximación a lo que podrá verse hasta el 22 de agosto en el Museo de Arte Popular José Hernández, que incluirá distintas actividades, visitas guiadas, charlas y encuentros, y se darán como parte de las expos presenciales de la III Bienal Latinoamericana de Joyería Contemporánea que continúa al replicarse este año.
_¿Cómo surgió «Respirar, pensar, hacer de cuatro joyeros contemporáneos»?
Fabiana Gadano: _El puntapié inicial lo dieron Laura Giusti y Paula Isola del colectivo Joyeros Argentinos, al que pertenecemos, y nos propusieron exponer en este espacio, el Museo de Arte Popular José Hernández, y estamos muy agradecidos.
No es una retrospectiva sino una exposición panorámica. Nos parece un término más representativo, porque implica un panorama más amplio y no da idea de fin de ciclo. Es una muestra del presente hacia atrás y hacia adelante también, de un presente en el que estamos trabajando y en el que nos planteamos qué seguir haciendo de ahora en más.
Jorge Castañón: _Hay una característica de este grupo que es una necesidad imperiosa de cambio y evolución. Ninguno de nosotros se estacionó mucho tiempo en un mismo trabajo ni encontró una metodología en la que se quedó trabado, sino que en cada uno hay una curiosidad que está por delante, siempre se ve un avance y una búsqueda de algo desconocido, con un horizonte que se va corriendo. Y en nuestros trabajos se nota cómo cambia ese objetivo o cómo se tira la piedra más lejos para recogerla e ir más allá.
F. G.: _Somos conscientes de este camino y que los pasos deben ser pequeños para no perder el rastro de lo que fuimos haciendo. Por ejemplo, en lo personal, hice un nuevo trabajo en madera, material que nunca había trabajado, pero aunque lo percibo como algo foráneo ni se cómo relacionarlo con lo que venía haciendo sigo adelante aun teniendo la necesidad de volver a lo que hacía o conocía, porque se trata siempre de ir sumando algo nuevo que obligue a cuestionarnos sobre eso que aparece y así avanzar y crecer.
Graciela Lescano: _Sí, tal cual. Nuestro recorrido es una sumatoria de pasos que se acumulan, que se manifiestan y hacen que la obra sea dinámica, evolucione. Se trata de mostrar una búsqueda, una investigación que en un principio no estuvo definida pero que se fue descubriendo en el hacer. Un camino que venimos transitando, en el que tratamos de no estancarnos ni repetirnos, y que decidimos mostrar.
“Hay una característica de este grupo que es una necesidad imperiosa de cambio y evolución… en cada uno hay una curiosidad que está por delante, siempre se ve un avance y una búsqueda de algo desconocido”.
_¿Por qué una muestra grupal y por qué uds. cuatro?
F. G.: _Porque somos desde hace tiempo el grupo soporte de Joyeros Argentinos.
G. L.: _Creo que buscaron poner en valor el trabajo consecuente que se hizo por años para hacer crecer la joyería contemporánea. Cada uno de nosotros hemos tenido talleres desde los que intentamos multiplicar la joyería contemporánea.
J. C.: _Mirando hacia atrás, en la historia de la joyería contemporánea argentina, en un principio éramos unos pocos que nos conocíamos y reconocíamos. Tal vez somos una muestra de esos pocos que empezamos a marcar un mojón, a dar una señal de continuidad, que comenzamos a insistir en la joyería contemporánea. Una historia de más de 20 años, cuyos inicios se dieron en espacios poco habitados por joyeros con una concepción más contemporánea, que estábamos en la señalada búsqueda personal. La evolución de las comunicaciones y de internet también hizo posible una mayor llegada de información y de intercambio de conocimientos y expresiones, pero sobre todo está siempre la curiosidad e intención de hacer una joyería distinta a la clásica.
G. L.: _También, insisto, el valor está en haber sido consecuentes, en haber sostenido el trabajo y avanzado a pesar de los pocos que éramos, de las dificultades, de los fracasos, de la escasez de espacios disponibles, en un camino en el que aún tenemos mucho por recorrer.
F. G.: _Jorge es muy generoso al hablar en plural, porque su iniciativa en la joyería contemporánea desde su taller es única y pionera. Es uno de los primerísimos que empezó e impulsó la actividad. Nosotras tres empezamos en La Nave. Y no solo inició sino que también pudo sostenerlo por décadas.
Mabel Pena: _Y además nos brindó un apoyo constante, por ejemplo, recomendándonos a alumnos, es decir, diseminando semillas.
G. L.: Jorge fue pionero en la experimentación de técnicas e investigación de materiales. Y siempre se destacó por enseñar todo lo que sabía, sin secretos, y así formó a generaciones de joyeros contemporáneos.
J. C.: _Recuerdo que en el primer año del taller, en 1990, concurrían tres personas, al siguiente siete y para llegar a 15 pasaron muchos años, con idas y vueltas, altibajos; fueron años arduos, de mucha terquedad y obstinación. Cuando me cuestionaba qué podía ofrecer o compartir de lo aprendido en joyería contemporánea pensaba, tal vez porque la joyería clásica era de hombres, que se acercarían más hombres que mujeres y fue exactamente al revés; las mujeres avanzaron de manera exponencial en la joyería contemporánea argentina. De ahí que ellas tres son mayoría…
“Su iniciativa en la joyería contemporánea y su taller es única y pionera. Es uno de los primerísimos que empezó e impulsó la actividad. Y nosotras tres empezamos y pasamos por La Nave. No solo inició sino que también pudo sostenerlo por décadas”.
Mirada panorámica
_¿Qué buscan mostrar en esta panorámica?
F. G.: _Es una muestra que tiene un fin didáctico, siguiendo esta idea de que hay mucho por recorrer, que es una actividad que hace falta difundir y explicar de qué se trata. La intención es mostrar nuestros trabajos e investigaciones que hicimos a lo largo de los años. Es una exposición que busca exhibir cómo ha ido evolucionando y creciendo parte de la joyería contemporánea local, cuáles son sus propuestas, ideas y los cuestionamientos que fueron surgiendo.
“La intención es mostrar nuestros trabajos e investigaciones que hicimos a lo largo de los años. Es una exposición que busca exhibir cómo ha ido evolucionando y creciendo parte de la joyería contemporánea local”.
_¿Son sus propios curadores o sumaron otras miradas para la edición?
M. P.: _Intentamos pero no pudimos. Discutimos e intercambiamos mucho entre nosotros para definir cómo podían dialogar nuestras obras. Somos cuatro muy disímiles, cada uno con sus “yoes” internos.
J. C.: _Hay mucho recorrido, muchas etapas técnicas, muchas materialidades experimentadas que fueron sucediendo. Tal vez éste es un buen momento para reflexionar. En general, cada materialidad respondía a un pensamiento, a una experiencia, a una idea que pugnaba por manifestarse y expresarse como resultado de una búsqueda personal.
F. G.: _Y también hubo muchas inquietudes en simultáneo, las cuales se advierten en esta expo.
G. L.: _La apertura hacia otras materialidades o el paso del metal a otros se dio también por cuestiones económicas. Fue una necesidad y resultó fantástica.
F. G.: _Sí, pero me pregunto si nuestros rasgos son el resultado de un condicionante económico o responden a una elección por la fuerza expresiva que los materiales permiten.
M. P.: _Ciertamente ese problema resultó una solución, fue una necesidad que nos llevó a cambiar y a incorporar otras materialidades que terminaron por permitir expresarnos muy bien, tal vez, mejor.
G. L.: _Esa es la ventaja de la joyería contemporánea que abre un abanico de posibilidades, y es lo que va a verse en la muestra.
“Discutimos e intercambiamos mucho entre nosotros para definir cómo podían dialogar nuestras obras”.
_¿Cómo se dio ese pase del metal a otros materiales?
F. G.: _Sí, hubo una transición, pero fue surgiendo -al igual que en otras ciudades del mundo- como parte de un movimiento que tuvo que ver más con lo expresivo o con el potencial que podían ofrecer otras materialidades. Fuimos permeables a esa movida, tratando de establecer nuestros propios discursos, nuestras ideas, señalando qué queríamos contar.
M. P.: _Formamos parte del escenario del arte contemporáneo, y de esa innovación que en un principio se planteó en Europa. Además logramos participar y formarnos en diversos grupos de discusión e investigación, como Cómplices, por ejemplo, en el que comenzó a aparecer la necesidad de elegir otros materiales no convencionales.
F. G.: _Sí, se dio en una búsqueda por romper con la joyería tradicional.
M. P.: _También en esa búsqueda, que ahora exponemos, se ve la necesidad de contar con una bajada más comercial sin perder otra más esencial o expresiva, artística. Muchos nos jugamos por otros materiales.
J. C.: _El valor o el precio de los materiales no creo que haya sido el primer motivo de ese cambio. Con el paso de los años, el crecimiento de cada uno y la evolución en la mesa de trabajo, se fue afianzado y nos fuimos asignando permisos para salir de planteos más ortodoxos y pasar a otros más heterodoxos. Así fuimos pasando de situaciones más formales, que tal vez la joyería clásica tiene implícitas y respeta a rajatabla, a otras más flexibles o permeables a nuevas o diferentes ideas o discursos. Esto sin quitarle mérito alguno a una u otra expresión.
Fuimos tomando o sintiendo esa necesidad de ir corriéndonos de lo clásico o del uso del metal. Esa necesidad fue estética, plástica, comunicacional más que estrictamente técnica o de costos. Y también ambiental, porque entendimos que no estamos solos en el planeta y hay materiales que no son inofensivas; si hubiésemos seguidos los cánones de la joyería tradicional hubiésemos cometido un grave error político ambiental. Ya, sin duda, cuando hablamos de los materiales que usamos tenemos en cuenta esta posición, porque al usar materiales asumimos una posición política sobre el medioambiente. Hoy uno se pregunta si con lo que está por utilizar genera algún daño o contribuye al mejoramiento del espacio que compartimos.
Al hablar de materiales convencionales, como los metales, sabemos que implican una extracción y su uso que tiene consecuencias. En nuestro quehacer, estos cuestionamientos son cada vez más frecuentes y debemos preguntarnos qué hacemos como habitantes de este planeta, porque no elegimos de manera inocente, es más, debemos elegir de manera más consciente.
M. P.: _Sin duda esta mayor consciencia se ha registrado en el trabajo de los cuatro.
F. G.: _Como joyeros tratamos de ser coherentes entre cómo queremos vivir y crear, y algo de eso va a verse.
“Como joyeros tratamos de ser coherentes entre cómo queremos vivir y crear.”
De materialidades y otras técnicas
_¿Por qué eligen cada uno de los materiales a través de los cuales se expresan?
F. G.: _Aunque ahora trabajemos con otros materiales, como plásticos, maderas, textiles o los que sean, el aprendizaje de las técnicas y la construcción de piezas, la búsqueda de los detalles en las terminaciones, el manejo de las herramientas asociadas a nuestros inicios con el metal están incorporados de tal manera que no importa en qué materiales se aplican. Las resoluciones técnicas que implica una pieza de joyería contemporánea están siempre presentes independientemente del material.
M. P.: _De todos modos, como los cuatro empezamos por el metal, en la expo va a haber una mesa metalera, aunque se verá de todo un poco.
“El aprendizaje de las técnicas y la construcción de piezas, la búsqueda de los detalles en las terminaciones, el manejo de las herramientas están incorporados de tal manera que no importa en qué materiales se aplican”
_¿La muestra es un cruce de trabajos o es una suma de sus individualidades?
F. G.: _Hay puntos de contacto pero se mostrarán trabajos individuales con un eje cronológico ordenador.
M. P.: _Sin duda las piezas estarán en diálogo, no será una puesta individual sino una muestra grupal. Tenemos muchos puntos en común. Hay una línea que, un año antes o después, aparece y evidencia coincidencias en materiales, técnicas, conceptos o expresiones.
“En «Respirar, pensar, hacer de cuatro joyeros contemporáneos» se mostrarán trabajos individuales con un eje cronológico ordenador… evidencia coincidencias en materiales, técnicas, conceptos o expresiones”
_¿Por qué «Respirar, pensar, hacer…»?
F. G.: _Porque la propuesta está atravesada por un quehacer vital con cuestionamientos que señalan cómo queremos vivir, qué mundo pretendemos, qué ideas queremos transmitir. Nuestra actividad principal es la joyería contemporánea, es nuestra forma de vida, nuestra manera de expresarnos en este momento que nos toca vivir. Se trata de poner temas en la mesa, en evidencia, que se conozca, como el del uso excesivo y contaminante de plásticos, por ejemplo.
«Respirar, pensar, hacer…» tiene que ver con una necesidad de experimentar, de disfrutar de un proceso de transformación del material, sea cual fuere, y esto se da desde un principio cuando trabajábamos con materiales más tradicionales.
J. C.: _El por qué del nombre de la muestra responde a nuestro trabajo cotidiano. Respirar es un acto reflejo que uno no controla y representa lo que no manejamos, como esos actos del alma o del corazón; al sentarnos en el banco de joyero se dibuja esa primera inhalación. Ese respirar habla de lo no previsto, de los sentimientos que uno pone en juego cuando empieza a trabajar.
Pensar viene después e implica preguntas, respuestas, dudas, pensamientos, un cuestionario constante con que uno interpela al corazón, al alma, a la emoción. Pensar es inexorable e innato y sucede cuando uno quiere reflexionar sobre lo que está haciendo.
Y en el hacer uno va construyendo, dándose permisos, habilitados desde el corazón o desde el alma, para sentir, para buscar cómo reflejar esos sentimientos y darles forma, cómo comunicar lo que uno siente o quiere transmitir con lo que está haciendo.
En el banco de trabajo se da la posibilidad de hacer, en una conversación con la materialidad, puede parecer hasta un poco loco, pero los materiales, las cosas que nos rodean, hasta las plantas y los animales hablan, todo habla, a veces no tenemos la capacidad de traducir todos esos lenguajes.
F. G.: _En muchos casos aparece la presentación antes que la representación, y se da al jugar con el material, al tocarlo nos interpela, nos muestra cómo nos estamos vinculando; esto también es pensar. A veces no lo podemos experimentar porque no estamos en frecuencia con esa vibra y en otro momento nos volvemos a cruzar con ese material u objeto y nos llama la atención y logramos crear. En el taller como en la vida a veces lo ves, a veces escuchas, a veces podes hacer; la joyería es una práctica como otras tantas en la vida.
M. P.: _Ese hacer al que aludimos en el nombre de la exposición también es una necesidad, una necesidad interna de querer expresar. Es una experiencia en la que estamos desde hace años, una búsqueda que hoy exhibimos y con la que pretendemos movilizar, contagiar, incentivar, entusiasmar, difundir, interpelar.
“Ese hacer al que aludimos en el nombre de la exposición también es una necesidad, una necesidad interna de querer expresar.”
_¿Eligieron exhibir las piezas que más los representa?
F. G.: _Mostraremos algo muy afectivo, con trabajos que queremos mucho por diversos motivos, porque nos dio alegría hacerlos, porque nos dieron mucho trabajo y logramos lo que buscamos; hay piezas emblemáticas por haber sido premiadas y trabajos que pensamos que son representativos de nuestro recorrido.
“Mostraremos trabajos que queremos mucho porque nos dio alegría hacerlos, porque nos dieron mucho trabajo y logramos lo que buscamos; hay piezas emblemáticas por haber sido premiadas y trabajos representativos.”
_Pero muchas obras están es un museo o las tiene alguien que las compró.
J. C.: _Sí eso nos pasa mucho. Es el destino de lo que hacemos, en algún momento estuvo a la venta, fue elegido y se alejó de nosotros. Por eso, la muestra va estar acotada a lo que cada uno tiene, a veces tuvimos la suerte de que la tuviera alguien cercano, otras logramos que las piezas volvieran para este fin y otras tantas no están a mano porque las soltamos.
F. G.: _Eso está bueno también porque se cumple el cometido de llegar al otro.
M. P.: _Sí está buenísimo porque una persona se conmovió con nuestra obra y decide portarla, la lleva como propia. Y así hasta le cumplimos el deseo.
J. C.: _Esta exposición es solo un muestreo que exhibe una evolución, experiencias, experimentaciones, curiosidades, búsquedas.
“Esta exposición es solo un muestreo que exhibe una evolución, experiencias, experimentaciones, curiosidades, búsquedas.”
Búsquedas propias
_¿La muestra exhibe ese proceso en el que se dio esa indagación sobre los materiales y nuevos lenguajes?
F. G.: _Sí claro. Respecto de esos lenguajes que se verán o ese decir a través de una pieza, también se va a ver reflejado que en un momento hubo una necesidad y hasta cierta imposición técnica que suponía decir algo a través de una joya, que había que anudarla a un concepto. Y es cierto que en muchos casos uno se plantea tener una idea y se pregunta cómo contarla, pero en tantos otros, los cuales suelen suceder a la par, simplemente se quiere experimentar y tener la sensibilidad que permite o a que incentiva el material.
G. L.: _También, en relación a los lenguajes que se dieron y dan en la joyería contemporánea, hay uno singular que se establece cuando una pieza está en el cuerpo de otro, y entonces esa joya también habla de sus preferencias del portador y de las intenciones o no de su creador; de esta manera, hay una expresión que se lleva, que se muestra de aquí para allá. Puede que eso que uno pensó al crear una joya sea diferente de lo que interpreta el que la adquiere o lleva, pero en cualquier caso se genera un intercambio enriquecedor, el mismo que seguro puede verse en una exposición.
J. C.: _Hay una clara complicidad con el usuario o espectador. Como en cualquier estamento del arte, alguien para tener el deseo de llevar algo tiene que hacerse cómplice con el hacedor. Cuando se crea o se hace joyería contemporánea, se imagina a un receptor que tal vez entra en sintonía con lo que uno sintió. Como joyero o hacedor de objetos portables, deseo que la persona que los lleve se sienta identificada, sensibilizada con la pieza y tenga deseos de usarla y hasta, tal vez, luego elija la ropa que se va a poner para llevar o al salir a exhibir esa pieza.
M. P.: _Sí, siempre hacemos eso. Una joya contemporánea nos da información y dispara la curiosidad de quien la lleva, que suele ser gente con cierta personalidad y audacia que interpreta o reinterpreta un lenguaje que vamos construyendo con perseverancia; el haber podido resistir o insistir en la joyería contemporánea deriva en muestras panorámicas como la que proponemos.
“En muchos casos uno se plantea tener una idea y se pregunta cómo contarla, pero en tantos otros, los cuales suelen suceder a la par, simplemente se quiere experimentar y tener la sensibilidad que permite o a que incentiva el material.”
_¿Cómo describirían la voz de cada uno, a propósito de esta oportunidad de poder levantarla?
J. C.: _Me atrevo a levantar la voz en nombre de todos. Hacemos lo que es inexorable que hagamos. Para nosotros cuatro no hay manera de eludir el hacer joyería contemporánea. Creo que ninguno ya a esta altura podría hacer otra cosa. Por eso, cuando trabajamos en el banco de joyero sucede eso inevitable: respirar, pensar y hacer joyería. Como bien decía Mabel forma parte de una necesidad vital. O como explicaba Graciela implica ese hacer desde las entrañas de manera intuitiva. Uno saca cosas de adentro, son impulsos entrañables que adoptan formas no planeadas, que forman parte de ese permiso que fuimos tramitando a lo largo de estos años, permiso de sentir y de darle forma a ese sentir sin miedo al juicio, opinión o a la mirada ajena; ahora nos manejamos con más libertad. La joyería que hacemos le da forma a esos impulsos entrañables, le da forma al sentimiento.
F. G.: _Cierto. También hay rasgos característicos de cada uno de nosotros. Jorge con su trabajo de desgarrar la madera con sus vetas que muestran texturas y colores deteniéndose en ese disfrute; esas formas intestinas o aleatorias de los tejidos mantra de Graciela; o la minuciosidad resultado de la observación de la naturaleza con el recupero de materiales de Mabel, y mi juego permanente entre el mecanismo, la técnica y la transformación del material, como pet, que también me permite disfrutar de la expresión. Desde el grupo pudimos ver estos rasgos, ponerlos en valor y cruzarlos.
M. P.: _La transformación de los materiales es una constante y, en particular, entre nosotros es un desafío diario y una pasión.
“Para nosotros cuatro no hay manera de eludir el hacer joyería contemporánea. Por eso, cuando trabajamos en el banco de joyero sucede eso inevitable: respirar, pensar y hacer joyería.”
Hitos joyeros
_¿Muchas de las piezas elegidas marcan hitos en el trabajo de cada uno?
J. C.: _Hay algunas piezas bisagra, como mi primera pieza de madera que marcó un antes y un después en mi trabajo. Cuando fue la expo «En el país de las maravillas» mostré todas piezas de metal pero días antes de la inauguración sentí que faltaba algo y advertí que no podía ser de metal así surgió «Las madrigueras», una pieza que se verá en la muestra; lo más significativo fue lo que sucedió después: cuando volví al taller, tenía trabajos a medio hacer pero comencé a no reconocer esa materialidad con la que hasta entonces me identificaba y sentí que algo había cambiado en mí, en mi trabajo y en el taller, tanto que volver al metal me resultó imposible, no me fue posible seguir haciendo lo que venía haciendo; comencé a buscar y la madera se me aparecía; así empecé un experimento con la madera que ya no tiene fin.
G. L.: _Mi pieza clave es «De norte a sur», fue hecha para la exposición «Lazos de la tierra» Argentina Brasil 2006-2007 que se vio en la Universidad de Palermo y en Casa Curutchet, Colegio de Arquitectos en La Plata, en plata 925, hilo de chaguar
Con las técnicas de construcción y tejido. Fue la primera pieza en la que logré fusionar la joyería contemporánea con el tejido. En ese momento fue con chaguar, material tradicional de la cultura wichi, aborígenes del norte argentino. La elección del material fue un punto de partida y está relacionado con mi lugar de nacimiento, Salta.
El tejido es parte de mi vida, expresa mi historia y disfruto mucho de tejer. Aprendí a tejer antes de aprender a leer y escribir. Esta pieza fue el comienzo de una etapa de mi trabajo que sigue presente y es mi manera de expresar mis intereses estéticos y dar testimonio de la cultura de un pueblo originario.
F. G.: _El broche «Naturaleza muerta» es mi pieza bisagra. Es una de las primeras en las que trabajé con plástico PET. Tiene la terminación original, brillosa del plástico de las botellas. Fue de mis primeras experimentaciones en la construcción de volúmenes con formas orgánicas, transparentes y onduladas. También el broche-collar «Las mil fuentes del Benaco», otra significativa experimentación con PET, esta vez buscando el volumen a través de planos de corte geométrico. También juego con las transparencias, pero en esta etapa trabajaba el material con la intención de transformarlo hacia la opacidad o al satinado en lugar del brillo.
“Esta última pieza ganó Mención en Fondazione Cominelli 2018, en la convocatoria «Una joya para el lago» (refiere al lago de Garda), jurada entre otres, por una prestigiosa coleccionista de USA que se llama Helen Drutt English. Trabajé sobre un canto de la Divina Comedia que habla sobre el lago de Garda, en aquel tiempo llamado Benaco”.
M. P.: _Mi emblema es «Amazonia» porque en ella pude incorporar nuevos materiales a partir de la vivencia de un viaje al Amazonas, donde recolecté diversas semillas y otros elementos naturales, además de incorporar fotos propias que expresan mis estados de ánimo o contemplaciones del paisaje, como animales, gotas de rocío, el follaje y principalmente la exuberancia de la Amazonia. A partir de entonces, en 2007, seguí con la plata pero mixturé con diversas técnicas que me permitieron incorporar materiales no convencionales.
Entrevista a Chris Kiseno
Apuntes | Notas
“La joyería puede ser un medio de denuncia muy importante”

La joyería del artista Christian Kiseno no sería lo que es sin la influencia de la mecánica, la cocina y la fotografía, oficios que realizó y logró complementar y aplicar de manera única.
Los ensambles mecánicos o fríos caracterizan su joyería. Incluye piezas con pintura desgastada u oxidada, que encierran piedras engastadas de manera no convencional. Dice que sigue la estética de lo feo y prefiere que sus joyas no se vean lindas aunque lo sean.
Pero lo que más define su trabajo es la denuncia y la reflexión sobre los conflictos políticos, sociales y ambientales de su Colombia natal, tanto que admite que lo suyo es la joyería de protesta.
Su pieza insignia es «Ausencia», un collar que marcó un antes y un después. Cómo es, cuál es su importancia y por qué es un trabajo inacabado.
Su obra en detalle, su labor docente y cómo la joyería le sirve para sublimar experiencias personales, sanar y sobrellevar el exilio en Barcelona.
_Estás dedicado a full en la joyería y además sos docente, chef y fotógrafo.
_Desde el año 2000 estuve cuatro años viviendo en Venezuela, donde trabajaba en el taller de mecánica de maquinaria pesada de mis hermanos. Luego, regresé a Cali por la enfermedad de mi mamá y empecé a estudiar joyería por otros cuatro años. Tras su muerte regresé a Venezuela, volví a la mecánica y en paralelo empecé a estudiar cocina y también fotografía hasta que me retiré de la mecánica, me dediqué a dar clases de emplatado en cocina y seguí con la fotografía, pero cuando la situación en Venezuela se complicó volvimos a Bogotá.
Allí, a finales de 2016 retomé la joyería pero decidí hacer solo las piezas que quería o me gustara ver. Un año después participé de Joya Barcelona y todo se fue dando, empecé a dar clases en la escuela Materia Prima de Bogotá y a dictar talleres en la escuela De la Mano en Medellín, y desde entonces solo estoy dedicado a la joyería.
“Cuando retomé la joyería decidí hacer piezas que solo quería o me gustara ver”.
_¿Pudiste aplicar estos oficios a la joyería?
_Sí, complementé todas estas disciplinas. Apliqué la mecánica, la cocina y la fotografía a la joyería. Mis piezas de joyería llevan muchos ensambles mecánicos que aprendí en mecánica. De la cocina, rescaté el uso de colores y las texturas, y de la fotografía, la composición estética.
Por ese entonces, cuando me iba bien con la cocina y fotografía en Venezuela, un amigo me decía, que podía ser muy bueno en muchas disciplinas pero si me dedicaba o enfocaba en una podía entregar toda la energía para que fluya mejor. Y eso me pasó, independientemente de que aprovecho la fotografía para mostrar mis piezas, que me gusta mucho cocinar, que adquirí una habilidad especial para la mecánica y las disfruto mucho, siento que haberme concentrado en la joyería resultó muy bueno. La joyería es un oficio demanda mucho tiempo y está bueno dedicarse.
“Haberme concentrado en la joyería resultó muy bueno. Es un oficio demanda mucho tiempo y está bueno dedicarse.”
Influencias determinantes
_Pero tu joyería no sería lo que es sin la influencia de la mecánica, la cocina y la fotografía.
_Sin duda. Cuando me dedicaba a la mecánica renegaba de ella, pero luego me di cuenta que haberla trabajado me volvió muy diestro para conocer las herramientas, para saber cómo se manejan; así mi pensamiento resulta muy mecánico.
Cuando pienso en una pieza primero hago un boceto rápido y en tanto ya reflexiono en cómo la voy a hacer, cómo se va a cortar y ensamblar, la armo mentalmente y por esto luego la materializo mucho más fácilmente.
“Reflexiono en cómo voy a hacer una pieza, la armo mentalmente y luego la materializo mucho más fácilmente.”
_Este es un método que particularmente se enseña en la joyería de Colombia.
_En las escuelas de joyería de Colombia se pone mucho el énfasis en que una pieza esté bien hecha, bien soldada, bien pulida, y esto sí está muy marcado entre los joyeros colombianos; podemos tener una idea para realizar una joya artística, pero siempre está presente esa consciencia adquirida de que debe estar bien hecha y a veces eso no sé si nos juega en contra. No digo que para poder crear las piezas deben estar mal hechas sino que esa aplicación casi perfecta de la técnica a veces se convierte en una atadura, en una cadena.
“En las escuelas de joyería de Colombia se pone mucho el énfasis en que una pieza esté bien hecha, bien soldada, bien pulida.”
_Dictaste cursos de resina ¿ese era tu material en un principio?
_Cuando aprendí joyería supe cómo se mezclaban los colores en la resina y cómo secarla. Al retomar la joyería quise utilizar la resina porque me permitía lograr lo que quería, y me llevó a profundizar y pulir la técnica. Me gustó lo que logré con la resina hasta que decidí dejarla por contaminante; sé que esto se da también con los metales pero preferí abandonar este uso o al menos como lo venía utilizando.
Con mi trabajo siempre estoy protestando de alguna u otra manera por lo que sucede en el entorno y me parecía que tenía que ser coherente con lo que pregonaba. Sé que hay resinas amigables con el medioambiente pero entiendo que no lo son en un ciento por ciento. Y la dejé, aun cuando algunas de mis piezas en resinas fueron elegidas en Joya Barcelona 2017
“Con mi trabajo siempre estoy protestando de alguna u otra manera por lo que sucede en el entorno”.
_¿Cambiaste solo de material?
_No. En 2017, mediante los graffitis, que entonces tenían resinas, me expresaba con sarcasmos y bromas. Un año después la situación en Colombia se enrareció mucho más y comencé a cuestionarme por qué no protestar por lo que está pasando en mi país. Y al tomar más consciencia de lo que pasaba utilicé mi trabajo para este fin; aunque es una voz pequeña, creo que sirve para inducir a pensar en lo que sucede.
Así, comencé a visibilizar la situación de los líderes sociales y el clima político de Colombia, en general. Y lo hago, sobre todo, a través del collar «Ausencia», hecho desde 2018 con pequeños cráneos.
Hago los moldes de los cráneos, espero a que se sequen y los vacío en un proceso de días y tras pulirlos los enumero. Mi intención era hablar del asesinato de los líderes sociales sin que se asocie a un premio, como antiguamente se usaba en las guerras, por eso esos cráneos están volcados y hasta en algunos casos uno se engancha con el otro. Desde un inicio, quise que cada cráneo representara a un líder social por eso les escribo un número.
Levantar la voz
Es que desde que se firmó el Proceso de Paz en 2016 comenzaron a matar líderes sociales y, en 2018, decidí no finalizar la obra hasta que esa matanza termine; lamentablemente sigo y tengo que actualizar la cantidad porque los asesinatos de líderes sociales ya son más de 1000. Ahora, continuaré haciéndolos ya no con resina de poliéster sino con otra resina tipo cemento.
“En 2018 comencé a visibilizar la situación de los líderes sociales y el clima político de Colombia, en general”.
_Es tu pieza insignia.
_Sí. Además, este collar está acompañado de una bitácora en la que junto al número inscripto en la pieza consigno el nombre, la fecha y el lugar de asesinato. Es una manera de honrarlos y de denunciar lo que pasa.
En este momento, el collar mide 6,60 m y pesa casi un kilo y medio. No es una pieza portable sino más bien para una instalación. En 2019 lo actualicé cuando lo expuse en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Unos meses antes fui amenazado de muerte y tras la denuncia en la fiscalía volvieron a amenazarme. Entonces advertí el peligro que estaba corriendo con mi pareja y decidimos irnos de Colombia. Nos vinimos a Barcelona, cerca de Hospital Clínic. Estando aquí me siguieron amenazando por redes sociales. Por eso, solicité asilo político para obtener protección, en tanto tengo residencia y permiso de trabajo. En lo que va de este año mataron a 22 líderes sociales.
No busco ni quiero que el collar se vea lindo, porque el mensaje que conlleva es muy duro; sería muy chocante que fuera lindo; con los actuales 431 cráneos se podría usar, pero no es la idea; cuando tenga la cantidad que se condice con la realidad no será una pieza que pueda ser portable. Es que implica un mensaje muy potente que no es fácil de llevar.
Además, proyecto, entre otras cosas, sumar dibujos que pretendo convertir en calcomanías para poder llevar el mensaje más allá.
“El collar «Ausencia» es una manera de honrarlos y de denunciar lo que pasa”.
_Este collar marcó un antes y después.
_Antes de «Ausencia» hacía broches con los que denunciaba lo que pasaba en mi país, pero este trabajo y el hecho de que no esté terminado, que sea una pieza inacabada porque refleja una situación del país que parece no tener fin, sí marcó un antes y un después. Ahora tengo y genera mucha más consciencia sobre la problemática de la violencia, e implica una carga emocional muy fuerte.
“Ahora tengo, y (el collar) también genera, mucha más consciencia sobre la problemática de la violencia, pero implica una carga emocional muy fuerte”
_Es una obra inacabada aún, pero ¿creés que algún día podrás terminarla?
_Tengo mucha esperanza y expectativa por el próximo recambio político que se avecina en Colombia. Se están presentando otras alternativas con buenos argumentos y propuestas que presiento pueden ser mejores a la actual.
Y hay también un recambio generacional positivo, que supone un mayor respeto por el otro, por las minorías, por el diferente, que se juega a salir a marchar y reclamar por lo que cree.
Aunque no sé si esto parará porque Colombia es un país que lamentablemente se acostumbró mucho a la violencia…
“Tengo mucha esperanza y expectativa por el próximo recambio político que se avecina en Colombia. Aunque no sé si esto parará porque Colombia es un país que lamentablemente se acostumbró mucho a la violencia…”
Sublimando experiencias
_¿Conseguís sublimar experiencias y percepciones personales a través de la joyería?
_Sí. Mi experiencia más fuerte tiene que ver con mi mamá Fabiola. Cuando arranqué con mi obra «Fabi», empecé a identificar que mi mamá nos crió para ser muy machistas.
Mi trabajo de joyero es muy reflexivo. Me permitió identificar y entender lo que me pasaba. Pensaba que mi alejamiento a las mujeres era por ser gay y no tenía nada que ver, más bien era por ser machista y hasta algo misógino; cuando empiezo a identificar estas cosas pude empezar a sanar.
Además, este trabajo también me permitió transformar muchas creencias, pensamientos, actitudes. Identificar los problemas permite ir solucionándolos, y así se puede sanar. La joyería me sirvió para conseguir estar más en paz conmigo mismo.
“Este trabajo es muy reflexivo y me permitió identificar y entender lo que me pasaba; también me permitió transformar muchas creencias, pensamientos, actitudes.”
_¿Cómo es «Fabi»??
_Es una obra en la que usé piedras semipreciosas identificándolas como mujeres, siguiendo la idea generalizada de que son quienes usan más las joyas… Hay una primera pieza con un cuarzo rutilado engastado con recortes de páginas de la Biblia con pasajes supermachistas; en Colombia la religión es muy fuerte, no para mí que no soy creyente.
La piedra no está pegada sino suelta, está sujeta por las hojas que sí al estar pegadas la presionan y sostienen. La idea de sujetar la piedra con las hojas la saqué de los papeles de publicidad que se pegan en los postes de las calles de Barcelona, que se hacen tan gruesos que resultan difícil de cortar con las mano; así advertí lo fuerte que es el papel cuando se une y las hojas de la Biblia me sirvieron para representar lo fuerte que se vuelve su mensaje.
La intención de «Fabi» es mostrar que la mujer está siempre atrapada, y lo hago mediante ensambles mecánicos con tornillos que no la dejan salir y, a propósito, porque lo mecánico tiene que ver con lo masculino.
En algunas de las piezas de esta serie vuelve a aparecer el graffiti, y las piedras siempre están atrapadas. A mi mamá le gustaba tejer al crochet por eso la pieza refleja ese bordado parecido al que hago en la libreta de los líderes sociales.
“La intención de «Fabi» es mostrar que la mujer está siempre atrapada, y lo hago mediante ensambles mecánicos con tornillos que no la dejan salir.”
_¿La joyería entonces es tu instrumento para referirte a conflictos políticos, sociales y ambientales?
_Sí exacto, es mi medio de comunicación. Creo que desde la joyería podemos hacer nuestro aporte para tener más consciencia. Así, la joyería puede ser un medio de denuncia muy importante.
Y la joyería, para mí, también es un medio de sanación porque permite pensar, reflexionar o identificar problemas, y eso ayuda a estar y ser mejor persona.
Me preguntaron hace poco si valió la pena denunciar los asesinatos de los líderes a través de la joyería porque la consecuencia fue tener que exiliarme, y le respondí que sí, sin duda, no puedo ser indiferente.
“Desde la joyería podemos hacer nuestro aporte para tener más consciencia.”
_¿Buscás crear consciencia a través de la joyería?
_Sí, busco crear consciencia en el otro y, sobre todo, en mí. La labor de los líderes sociales es muy peligrosa y sin embargo se arriesgan, entonces por qué no apoyarlos a través de mi trabajo o visibilizar lo que les pasa en alguna medida.
Con que una sola persona me pregunté el porqué del collar «Ausencia» es suficiente porque me da la oportunidad de contar y tomar consciencia de lo que pasa.
Si todos fuéramos más conscientes de lo que nos pasa y de las consecuencias de lo que pasa, no haríamos ni provocaríamos tanto daño.
A pesar de la distancia estoy muy conectado e informado de mi país, aunque no sé cuan sano es estar tan pendientes de las noticias porque a veces me lleno de rabia ante algunos hechos.
“Busco crear consciencia en el otro y, sobre todo, en mí.”
_¿Estando en Europa, cómo vivís este momento de guerra?¿ La joyería puede servir como catarsis?
_Soy bastante pesimista con lo que está pasando. La guerra es terrible, estoy en shock y estoy a la defensiva como esperando el golpe, una consecuencia muy negativa.
Sin embargo, desde la joyería trato de acercarme a otras iniciativas, como la de Precious Collective, al que pertenezco, que convoca a joyeros a donar piezas para vender y recaudar fondos en favor de los damnificados y refugiados ucranianos.
Joyería de protesta
A propósito de lo que se ve por la guerra o lo que no se ve o visualiza, tengo un proyecto en mente referido a cómo los medios de comunicación tergiversan lo que pasa en favor de intereses, manipulan lo que comunica según de quien se trate.
Y sí, la joyería me sirve para tamizar lo que pasa. Tengo momentos de convulsión, como este por la guerra, en el que tengo las ideas muy alborotadas hasta que llega la calma y ahí fluye, y puedo responder ese qué puedo hacer yo.
Soy muy consciente de lo que pasa, pero siento que esto no debe tratarse a la ligera. La joyería no supone una fábrica de joyas cual caramelos.
Hay que ver si tenés que decir algo, porque no todo el tiempo se tiene que decir algo. Mi trabajo es más reflexivo y esto implica interiorizar todo lo que pasa para ver qué surge.
“La joyería me sirve para tamizar lo que pasa.”
_¿Tu joyería es de protesta, contestataria?
_Sí, y se me identifica de esa manera. Mi joyería busca visibilizar lo que nos pasa, eso que a veces no queremos ver. Hay muchos temas incómodos que debemos tratar y ver qué pasa al sacarlos a la luz. Y mi manera de tratarlos es a través de la joyería.
“Mi manera de tratar temas incómodos es a través de la joyería.”
_¿Qué importancia tienen los ensambles mecánicos o en frío en la joyería?
_La importancia radica en que con el correr de los años estamos usando cada vez más materiales, no solo metales sino muchos otros, como plástico o maderas. Y los ensambles mecánicos permiten sujetar muchas piezas que no podemos soldar. Este es un aporte que aprovecho al máximo en mi trabajo.
Me gusta utilizar piedras pero no engastarlas de manera convencional, siempre quiero sujetarlas de manera diferente. Y los ensambles mecánicos o en frío me ayudan mucho. También a los estudiantes de mi taller en su indagación persona, y advierto consiguen aplicarlo muy bien a su trabajo sea cual fuere el material, como el papel, por ejemplo.
Es que a veces se diseñan piezas en base a la soldadura por desconocimiento de los ensambles en frío, y muchas veces esa soldadura limita el uso de ciertos materiales. Por eso los ensambles mecánicos son muy importantes.
“Se diseñan piezas en base a la soldadura por desconocimiento de los ensambles en frío, y muchas veces esa soldadura limita el uso de ciertos materiales.”
Método de enseñanza propio
_Ahora estás dando clases online en Estudio Joya. ¿Cómo es la experiencia de dar clases virtuales de joyería? ¿Es posible aprender técnicas de joyería de este modo?
_En el Taller de Jaime Díaz, Trujillo -director y docente en la Escuela Asociación El Taller de Joyería Barcelona-, uno de los mejores profesores en técnica de joyería que tuve, hablamos mucho del tema, y a muchos no les va las clases online.
Reconozco que es complicado, pero la plastilina me facilitó mucho el dictado de clases sobre elementos tan pequeños como los que implica el ensamblado mecánico.
En Venezuela cuando no entendés algo es muy común que te respondan con sarcasmo: “¿Se lo explico con plastilina?”, y me di cuenta que va justo. Cuando empecé a dar clases en Materia Prima, no entendían y empecé a utilizar plastilina, y ahora la aplico en las clases virtuales y me resulta porque puedo ejemplificar muy bien, ampliar o agrandar la escala de lo que quiero mostrar y modificarla o marcarla de acuerdo con lo que quiero plantear, es un elemento muy versátil que va muy bien. Así las explicaciones son más claras. También me valgo mucho de dibujos que resuelven las dudas.
Sin este recurso no vería la manera de poder mostrar, sobre todo, repito, por lo pequeño de los mecanismos, sería muy difícil. Por esto, entiendo las dudas o cuestionamientos a las clases bajo esta modalidad. Pero a mí me va bien y resulta.
“Reconozco que es complicado, pero la plastilina me facilitó mucho el dictado de clases sobre elementos tan pequeños como los que implica el ensamblado mecánico.”
_¿A qué aplican mejor los ensambles mecánicos?
_A la madera, la porcelana, el papel, el yeso, el acrílico. Podría decir a todo lo que se te ocurra.
Particularmente, los aplico a los tornillos, que me gustan mucho. En el taller enseño a utilizar la terraja de joyería y la de mecánica, esta última es especial para cierres de collares. También me gusta aplicarlos a los retenedores porque permiten controlar muy bien las medidas; un remache es al azar o se puede dañar la pieza, en cambio con el ensamble de retenedores puedes asegurar que la pieza quede muy bien.
“Los ensambles mecánicos pueden aplicarse a cualquier material que se te ocurra.”
_Tus piezas son muy gráficas también, ¿seguís usando graffitis?
_En «Fabi» busco mostrar que la mujer está siempre atrapada y lo hago mediante ensambles mecánicos y graffitis con pintura acrílica desgastada. Este tipo de pintura tiene mucho que ver con lo urbano, con el aspecto de las ciudades; de ahí esa apariencia de desgaste industrial que tienen mis piezas.
Al principio, en 2017, mi uso de los graffitis era muy explícito. Hoy el mensaje no es tan literal. En «Fabi», ahora, en cambio, uso referencias de versículos de la Biblia que tratan el tema o la idea que quiero comunicar.
“Al principio, en 2017, mi uso de los graffitis era muy explícito. Hoy el mensaje no es tan literal.”
_¿Aplicás a concursos y ferias?
_Desde que llegué a Barcelona me dediqué más a hacer obra y dar clases. Estoy trabajando en el taller de Jaime Díaz, en Poblenou, dictando joyería básica y también allí alquilo un espacio de taller.
Prácticamente no he participado de concursos o ferias. En estos años, mis trabajos han estado en exposiciones solo por invitación.
Tiene que ver con el momento que atravieso, en el que necesito estar reflexionando más sobre lo que hago. La importancia de trabajos como «Fabi» tienen que ver, como dije, más con sanar que con exponer. Me permitió pensar y pensar, revisar, analizar, cuestionarme y eso vale mucho más que exponerlo.
«Fabi» es una obra que aún no termino, planeo una pieza en colaboración con la joyera Jessica Morillo.
“Desde que llegué a Barcelona me dediqué más a hacer obra y dar clases… En estos años, mis trabajos han estado en exposiciones solo por invitación. Necesito estar reflexionando más sobre lo que hago en vez de exponer.”
_¿Cómo surgió tu premiada obra «Fracking»?
_Para ese entonces, en 2019, sí estaba exponiendo mucho con la organización Alliages y la presenté para ser exhibida en la muestra «Ataque al corazón» que se vió en Munich durante la edición de Schmuck.
Y en ese momento también se abrió una convocatoria, participé y obtuve el premio ganador del ZLR Jewelry Awards con el galardón de una residencia artística y una exposición que aún no puedo realizar hasta que se resuelva lo del asilo político.
Un trabajo que también buscó conscientizar porque el medioambiente es atacado a través del fracking para extraer petróleo. «Fracking» es un broche construido mediante montaje y oxidación de plata, acero, acrílico, resina, tornillos nueces y pintura.
“Este broche también buscó concientizar porque el medioambiente es atacado a través del fracking para extraer petróleo.”
La estética de lo feo
_Lo último es tu serie «Anarquía» ¿por qué ese nombre y en qué consiste?
_Es una serie más de diseño, son piezas de uso cotidiano. La anarquía tiene que ver porque son muy punk, con puntas, con engastes anárquicos, no convencionales; por ejemplo, incluye un anillo cuya piedra no está visible sino engastada hacia adentro, sujeta con pinches que son tornillos atornillados, valga la redundancia, y luego soldados, pero tres de ellos no están soldados sino que sujetan la piedra interrumpiendo su paso o movimiento. La anarquía tiene que ver con esa falta de engaste convencional.
Siempre uso engastes mecánicos; es decir, que me valgo de mis recursos mecánicos para hacer joyas.
“Me valgo de mis recursos mecánicos para hacer joyas.”
_¿Cómo definís tu estilo?
_Mi estilo está definido por el acabado de mis piezas que están pintadas, peladas o desgastadas de manera o de aspecto industrial y también oxidadas. La mayoría de las veces utilizo plata pero no se ve, está oculta.
Esta apariencia estética me define, no busca lo bello o la belleza convencional. Por ejemplo, tengo un broche que incluye un velo sobre una cara hecha con caucho siliconado que al tocarla impresiona; una pieza que tuve el honor de que la maestra Nuria Carulla hiciera de modelo para mostrarla.
Tanto esta pieza como mi obra está inspirada en «La estética de lo feo», libro del filósofo alemán Karl Rosenkranz. Sigo esta estética tanto en joyería como en fotografía.
Entrevista a Jimena Ríos
Apuntes | Notas
“Me interesa trabajar para que la joyería entre al mundo del arte”

Valora la educación como pocas, tanto que sostiene que la formación es imprescindible para ser joyero y por eso creó la primera escuela integral de joyería del país: Escuela Eloi.
Ofrece tres años de estudio teórico práctico intensivo, respaldado por una completa formación técnica que adquirió en la escuela Massana de Barcelona y la escuela de joyería Alchimia de Florencia, de la mano de Carles Codina, Ramón Puig Cuyàs, Hans Leicht y Manfred Bischoff, entre otros.
Jimena Ríos se define como una hacedora de objetos o una artista que hace joyería y por eso sostiene que le interesa trabajar para que la joyería entre al mundo del arte porque asegura que es a donde pertenece.
Prefiere hablar de joyería y no de joyería contemporánea y la considera como una disciplina que no necesita ser entendida o que le falte público. Más bien opina que la joyería funciona bien cuando los joyeros tienen la formación suficiente como para responder por su trabajo.
“Haber tenido la oportunidad de invitar a los referentes de la joyería en Eloi, no solo me permitió seguir aprendiendo, que me encanta, sino que nos abrió muchas puertas”, dice la directora de Eloi, que este año cumple una década.
Su proyección, las exposiciones que representan su trabajo -como «Amuletos» que se ve hasta el viernes 18 en la Casa de la Cultura de Vicente López- y los proyectos que lleva adelante.
_¿Qué te sumó tu formación en la Massana de Barcelona y en Alchimia de Florencia?
_Estudié Historia del Arte, la carrera me gustaba mucho pero un me faltaba hacer con las manos así que en un principio compagine las dos carreras hasta que me di cuenta de que las dos pedían una dedicación completa. El grupo de alumnos de la Massana era muy multicultural y más interesante, formábamos una comunidad de amigos y pronto nos convertimos en una familia así que deje la universidad para dedicarme por completo a la joyería.
El haber estudiado en la Massana de Barcelona y en la escuela de joyería Alchimia de Florencia fue fundamental porque recibí una formación oficial, constante y sostenida, al haber ido a estudiar todos los días durante años, aprendiendo todas las materias, incluso algunas que no me gustaban. Así, recibí una completa formación técnica por muy buenos profesores, como Carles Codina, un referente de la técnica y el autor de uno de los libros más famosos y consultados sobre joyería y fue muy buen docente.
Quizá si hubiese optado por joyería más por hobby no hubiese tenido esa oportunidad de formación. Hice esmalte, cincelado, grabado, entre otras, conociendo las técnicas del oficio. Por otra parte, tuve como profesores a Ramón Puig Cuyàs, un gran maestro. Fue la primera vez que estuve en contacto con un artista que se dedicaba a la joyería y tenía éxito, lo que demostraba que era posible hacer de esto una carrera y, a la hora de enseñar, me di cuenta que había aprendido más de lo que pensaba; a Carmen Amador con su experiencia en repujado, con quienes también pude desarrollar la parte creativa. Hans Leicht fue muy importante para mí también porque su técnica era impecable y su lenguaje era absolutamente innovador. Tuve la suerte de tener muy buenos docentes de todas las materias.
El programa que tenía la escuela Massana en ese entonces, entre 2001 y 2003, me permitió desenvolverme en esos dos aspectos al mismo tiempo, y entender que la joyería contemporánea que intento hacer y enseñar necesita tener una formación, porque no alcanza con hacer un curso por hobby. La Massana me enseñó a no subestimar la formación.
Y continuar en Alchimia me llevó a ampliar mi perspectiva. Tuve como maestro a Manfred Bischoff y eso significó un gran cambio en mi manera de ver porque pude comprender el punto de vista de la estética. Basta mirar el trabajo de Manfred para ver su sensibilidad, aprendí fundamentalmente el valor de la calidad de los materiales, el respeto por la comunicación y la claridad que aporta la austeridad.
También tuve como profesores a Doris Maninger, Lucia Massei, directoras de la academia, que estaban siempre presentes y fueron modelos de otra manera de estar en el mundo y de sentir pasión por el trabajo que uno hace. Doris me aportó mucha lectura, música y cosas que no están relacionadas directamente con la joyería pero si con ampliar el universo que nos ayuda a crear. E hice un workshops con Dorothea Prühl, una institución, hice un workshop con ella y conviví durante una semana, verla trabajar fue un lujo, el silencio y la manera de honrar el trabajo me enseñaron mucho. La de Ted Noten fue una experiencia absolutamente opuesta pero muy enriquecedora. Poder tener docentes con lenguajes y maneras tan distintas me ayuda cada vez que doy clases.
Todo sumó para entender cómo funciona el mundo de la joyería más que obtener contactos, claro, porque si uno no trabaja los contactos no sirven de mucho. Sí, sirve para entender una muestra, por ejemplo, y para que lo que hagas no sea algo de una sola vez sino es mejor atravesar un proceso que implica constancia y formación.
“El haber estudiado en la Massana de Barcelona y en la escuela de joyería Alchimia de Florencia fue fundamental porque recibí una formación constante y sostenida, aprendiendo todas las materias, incluso algunas que no me gustaban”.
Una hacedora, una artista
_¿Cómo funciona el mundo de la joyería?
_La expresión joyería contemporánea no me gusta porque a veces se usa como excusa para cuando alguien no tiene formación técnica y hace algo por hobby y termina haciendo una pieza no es tan portable, que no está técnicamente bien resuelta ni tampoco es una obra con un mensaje y resulta un híbrido bajo el paraguas de joyería contemporánea.
Yo hago joyería hecha hoy, por eso tiene el lenguaje acorde a nuestro tiempo y hago objetos, algunos portables otros no pero tienen una relación con el cuerpo. Me identifico más como una hacedora de objetos o como una artista que hace joyería o como joyera. Me parece que la palabra “joyería” ya es un montón, es grande, me gusta usarla y que mis alumnos la usen porque creo que un joyero tiene la posibilidad de hacer obra y comunicarla pero si tiene que hacer una alianza de casamiento porque necesita el trabajo la pueda hacer, o que si hace una pieza súper abstracta y contemporánea te la puedas poner, no se te va a romper ni caer, no se te va a salir el broche o este no va a ser comprado.
No subestimo la disciplina. Así como no cualquiera es médico, no cualquiera es joyero, lejos de comparar ambas profesiones.
Y después creo que lo que tiene esta disciplina, como algunas otras ramas, es gente que lo hace más por hobby o en su tiempo libre, otros con más dedicación, investigación y formación. Creo que muchas de las semanas se la joyería, sin generalizar, tienen a gran cantidad de hobbistas o aficionados, que pagan para estar en eventos o galerías. Eventos que no movilizan ni amplían la disciplina, no va mucha gente más que los mismos del rubro. No me interesa la joyería para joyeros, y hay mucho de esto.
Por ejemplo, es un sinsentido hacer una muestra de mis alumnos a la que solo vengan mis alumnos, familiares y amigos, sin que alguien consiga llegar más allá, sin un feedback o que no logre interesar o venderse alguna pieza.
La pertenencia de la joyería
Me interesa trabajar para que la joyería entre al mundo del arte, que es a donde pertenece. O que si no entra al mundo de arte, entre al mundo comercial y que realmente se vendan esas piezas pero que aparezca un otro. No me interesa cuando es solo para nosotros, para hacer, que quede acá, vengan cuatro personas y ya.
Defino a la joyería contemporánea no como una disciplina que necesita ser entendida o que el público tenga que entenderla o que falte que el público se acerque. Creo que es al revés, cuando la joyería funciona bien y está inmersa en el mundo del arte, en países en que los joyeros tienen la formación suficiente para responder por su trabajo, atrae, convoca. Cuando una pieza está bien hecha puede conmover a cualquiera: al vecino de enfrente, a un galerista, a un ama de casa, a un médico o a un artista. Me interesa que las joyas que yo hago, mis alumnas o los colegas que vienen a trabajar acá. No hay que pedirle a la audiencia que entienda sino nosotros hacer el esfuerzo por hacer algo que pueda acercarnos al otro o que motive a acercarse.
Cuando hicimos la muestra en el Museo de Arte Popular José Hernández buscamos que estuviera bien curada, armada, iluminada, en vitrinas, para que la gente que pasara pudiera ver que la propuesta estaba en un contexto artístico; no se trata que el otro entienda que trabajamos de manera distinta sino al revés. La muestra que estamos haciendo ahora en la Casa de la Cultura de Vicente López, frente a la plaza Vicente López y Planes, hacia el Bajo de Olivos, lo mismo, es un lugar por donde pasa gente del barrio, no tan afín a la joyería y eso está bueno porque llegás más allá, en un lugar municipal, en el que nos esforzamos para que el montaje fuera fácil de entender, que atraiga, que sea llevadero, que tuviera textos de sala para que se entienda y nosotros explicarlo.
Creo que la disciplina está muy bien, está muy clara, no hace falta que se entienda mucho, sino que nosotros, los que llevamos adelante esta disciplina tenemos que tener la formación suficiente como para poder pararnos con solidez. Ningún médico opera después de un mes de empezar a estudiar medicina y así como en cualquier otra profesión, ningún joyero entonces debería hacer una muestra después de hacer un taller de una vez por semana. Pido lo mismo en cualquier oficio; en ese sentido es que no subestimo la disciplina. Hay que estudiar y formarse como cualquiera, adquirir experiencia, años de trabajo, para ser sólido.
“Me identifico más como una hacedora de objetos o como una artista que hace joyería.”
_¿Esa formación más sólida te permitió exponer tu trabajo en lugares de prestigio, que tienen en cuenta lo que planteás?
_Creo que sí. Me sirvió para entender la dinámica de la joyería, yo ya había trabajado como joyera en Barcelona antes de llegar a Buenos Aires, hace 16 años. Fui tallerista de otros joyeros, hice piezas comerciales que vendía en ferias y durante algunos años vendí en distintas galerías de Europa. Esa experiencia sumó mucho. Esa misma formación sólida pretendo para mis alumnos y estamos tras eso.
Formación sólida
Dos de mis alumnas, Florencia Fernández Coll y Lara Solia Barenboim, fueron seleccionadas para participar del 35 Marzee International Graduate Show, en Nijmegen, Países Bajos, una galería que representa y convoca a artistas consagrados y emergentes y lo lograron porque tenían un buen trabajo, una expresión de un trabajo personal de los materiales, con rigor técnico y sensible una muestra muy grande que les abrió puertas porque van muchos coleccionistas.
En la escuela nos interesa no solo tener un buen trabajo de calidad sino poder presentarlo adecuadamente, poder demostrar cómo está hecho, cómo hablás o escribís de tu trabajo, cómo lo comunicás, también poder escribir un buen statement que lo represente e inspire, tener un buen curriculum que muestre el estudio e investigación. Así como cuando se estudia bellas artes se tienen materias de arte, cuando se estudia joyería también se deben tener. Esta formación completa es la que tuve en la Massana. Incluyó saber quién es quién en el mundo de la joyería, conocer a joyeros de qué lugar, qué hacen, para saber uno qué hacer o saber que otro ya lo hizo; qué galerías trabajan con determinados artistas, y a cuál puede interesar mi trabajo, qué evento me puede interesar o cuáles de mis trabajos me representa.
E insisto, todo esto lo aprendí con la formación, que también me permitió conocer gente que se tomaba el trabajo muy en serio, no como una alternativa sino que le dedicaban todo el tiempo necesario. La manera en que vi cómo trabajaban colegas y gente que yo admiraba es que tenían a la joyería como primera opción, no era un plan b.
“La formación también me permitió conocer gente que se tomaba el trabajo muy en serio, no como una alternativa sino que le dedicaban todo el tiempo necesario”.
_¿Qué hacés con la joyería como herramienta artística?
_Es una herramienta artística porque usamos la joyería para comunicar algo; es una herramienta de comunicación. Para esto, la formación es clave. Una herramienta sirve cuando uno sabe usarla y para que funcione hay que saber en qué contexto se usa para quién, por qué, para qué, cuál es el público, tu audiencia, antes de usarla tenemos que tener en claro qué vamos a decir y para qué porque sino no sirve.
Elijo la joyería como herramienta porque es con la que me siento más cómoda. Últimamente trabajo bastante poco de joyera hago otras cosas como docente.
Esta herramienta cambia según los proyectos que tenga. Lo que tengo que decir tiene que ser algo muy propio, transmitir un mensaje honesto, que salga del cliché, del lugar común y de lo que se cree que se usa o se habla.
“Elijo la joyería como herramienta porque es con la que me siento más cómoda”.
Trabajo colaborativo
_¿Por qué te dedicás más a la gestión, a la curaduría, a la gestión y a la docencia?
_Porque me encanta enseñar, me gusta mucho trabajar con gente. Tanto en la curaduría como en la docencia o en la gestión trabajo con equipos. En Taller Eloi conseguimos armar buenos equipos; si bien soy quien lo dirige y organiza, hay buenos grupos con tareas claras que tienen que ver con el montaje, lo económico y otras tareas que están bien distribuidas, y las hacemos en conjunto. Tenemos ideas y gustos en común. A todos nos gusta o tenemos en claro qué queremos mostrar y cómo.
De igual modo, me interesa mucho tener alumnos que después sean mis colegas. Me gusta que tengan su autonomía, como Monique Lecouna, Gabriela Marcos, Rita Hampton, entre otros. Me interesa que mis alumnos sean joyeros, que puedan desarrollar su propia vida laboral que puedan dedicarse y subsistir, porque sino termina siendo un hobby; que haya un otro, te permite ver si lo tuyo funciona o no. En lo que hacemos siempre tiene que haber otro, sino lo hacés lo metés en un cajón y nadie se entera o se lo das a una amiga. Poder generar o colaborar en que el otro tenga su propio medio de comunicación está bueno.
Y la gestión me encanta. Cando volví a Argentina, no tenía pensado enseñar ni sabía bien qué iba a hacer, pero me di cuenta que había mucho por hacer, que hacía falta una propuesta más formal, una institución con una propuesta más integral. La joyería como herramienta de comunicación que puede entrar al mundo del arte no existía y había que hacerlo.
“Me di cuenta que había mucho por hacer, que hacía falta una propuesta más formal, una institución con una propuesta más integral”.
_¿Cómo definirías la joyería que hacés?
_Hago y enseño joyería y obras de arte, que expresan lo que quiero. Es joyería como obra de arte. No necesita una definición especial sino que hay que trabajar en los campos que ya existen. Porque cuando uno usa una definición nueva o especial te libera de cumplir con parámetros más específicos. Prefiero intentar llegar a la vara que tiene la obra.
“Hago y enseño joyería y obras de arte, que expresan lo que quiero.”
_Conseguiste que un proyecto como Hand Medal tuviera un alcance mundial inusitado.
_Fue una iniciativa súper interesante que llevamos adelante con Iris Eichenberg, con gran convocatoria y que resultó enriquecedora.
El objetivo del proyecto no era ni es hacer una muestra sino que los joyeros nos pusiéramos a trabajar para quienes lo necesitaran en ese momento, los trabajadores de la salud, dentro de lo que podíamos hacer como orfebres y fue hacer medallas, tomando o retomando la tradición del oficio que realizamos.
Un proyecto en el que participaron todo tipo de joyeros desde famosos que hacen obra hasta alumnos de talleres no conocidos, quienes se sentaron a trabajar con herramientas e hicieron una pieza con un significado para otra persona.
Hand Medal tuvo como objetivo no centrarse en el autor sino en quién recibía su trabajo. Participaron casi 4000 joyeros de todo el mundo, casi todos los que vemos a diario en exposiciones y recibiendo premios y también joyeros que no conocemos, quienes llegaron a elaborar 300 medallas en una semana. Hand Medal Project movió la jerarquía preestablecida que no siempre se establece justamente.
Moviendo lo preestablecido
A raíz del Hand Medal Project nos convocaron a Iris y a mí a participar de la exposición «Worn» en Nueva York. Una exposición que llevó las joyas fuera del joyero para explorar los potentes aspectos de la joyería.
Una iniciativa de las artistas visuales nortemericanas Andrea Miller y Amelia Toelke que presentaron obras de arte y proyectos situados en la intersección de la joyería, los problemas sociales y la historia. No quisimos usar el proyecto porque no consideramos que sea nuestro sino de todos aquellos que fueron parte y el objetivo nunca fue mostrarlo sino hacer piezas para honrar a otros.
Por eso, participamos de este evento de joyería política con «Postcard Project», postales con imágenes de manos en las que los participantes podían enviar notas de agradecimiento a alguien que les brindó atención.
El proyecto Postales debutó en Hobart y William Smith Colleges durante la primera edición IRL de Worn. Y para NYC Jewelry Week 2021, se hizo la misma invitación a los asistentes. Es que el acto de escribir a mano conecta físicamente a una persona con otra.
Muestra no convencional
Ahora, no en el contexto de una muestra convencional, también estamos trabajando con esas piezas extra, más de 2000 hand medal que entregaron cada uno de los joyeros participantes y las estamos colgando en una tela que se va a poder plegar y trasladar y exhibir de manera itinerante durante dos años por los países donde se llevó a cabo el proyecto. El montaje permite que la gente pueda bordar algo, de manera de ir cargando de significado esta pieza en esta peregrinación.
Terminará en un lugar muy especial, por eso lo elegimos: una capilla que está en una gruta donde se encuentra la imagen de la Virgen del Milagro, en El Candado, de Salta.
Circulará por lugares no convencionales, para que el proyecto se transmita de la misma manera en que se hizo: hospitales, sanatorios, geriátricos, escuelas, universidades, capillas, sinagogas, mezquitas, es decir, iglesias de distintos cultos. Los distintos joyeros que participando son los que van a ir pasando esa tela; ese es el plan que arrancará en Munich en marzo próximo.
“Hand Medal Project movió la jerarquía preestablecida que no siempre se establece justamente.”
_La de exvotos también terminó siendo un proyecto itinerante.
_«Verdadero es lo hecho. Exvotos y joyería contemporánea» comenzó con el libro «Por gracias recibidas: exvotos de joyeros contemporáneos» que fue antes de la muestra en el museo José Hernández, y luego hicimos una muestra de exvotos de joyeros argentinos y colombianos, «Verdadero es lo hecho, exvotos contemporáneos de joyeros latinoamericanos», en galería Platina en Estocolmo, junto con «I do not wish» de Iris Eichenberg y mis colecciones de exvotos tradicionales italianos y argentinos.
Luego, «Verdadero…» se realizó en Melting Point, en Valencia, solo con la propuesta de exvotos argentinos, y se repitió en Caelum, el espacio de la maestra joyera Cecilia Richard en Córdoba.
Oportunidad de crecimiento
_Este año Taller Eloi cumple una década.
_Sí, felices. Eloi fue cambiando mucho porque fuimos adaptándonos a lo que sentíamos que hacía falta. Arrancó como un taller de una vez por semana y fue creciendo de acuerdo con los grupos que se fueron armando, con alumnos que me dieron la oportunidad de crecer mucho más de lo que pensaba. Alumnos interesados e inquietos, exigentes, extraordinarios, con formaciones muy potentes, como Monique Lecouna, Corina Mascotti, Patricia Tewel, entre otros, con los que Eloi se fue consolidando como escuela.
En la que participan profesores increíbles como Diego Ferrerio, profe de Grabado, Engarce y Técnica general, también docente en la Escuela de la Joya, que trabajó con el maestro en modelado en cera Alfredo Garavaglia; Isabel Iriarte, licenciada en Historia del Arte, que también trabajó en el Museo Etnográfico de la UBA y docente de la Escuela Municipal de la Joya.
Son docentes de la escuela Eloi: Francine Oeyen, que enseña Dibujo técnico, creativo y Acuarela para joyería; Rita Hampton, brinda Técnica básica, Fabricación y cuidado de herramientas además de Cincelado; Carolina Luzardo, ofrece Técnica, cursos básicos y experimentación con nuevos materiales; Gabriela Marcos, diseñadora textil, que también ofrece técnica básica, y Sol Ríos que enseña Costura y tejido con cuentas.
Como profesores invitados hemos tenido el honor de recibir a Judy McCaig, Caroline Broiadhead, Manon van Kouswijk, Iris Eichenberg, Carlos Silva, Daniela Malev, Rodrigo Acosta, Inés Garland y Laura Licandro. Una propuesta diferenciadora que nos permitió enriquecernos, responder a las expectativas y crecer muchísimo.
Haber tenido la oportunidad de invitar a los referentes de la joyería en Eloi, no solo me permitió seguir aprendiendo, que me encanta, sino que nos abrió muchas puertas, como la posibilidad de trabajar.
Y haber contado con Iris Eichenberg nos permitió realizar proyectos con la Cranbrook Academy of Art, de Bloomfield Hills cerca de Detroit, donde dirige el departamento de Metales; con Caroline Broiadhead realizamos la muestra «Postcards from the Edges» que se exhibió en un digital show con el trabajo de artistas de joyería de América del Sur y estudiantes del BA Jewellery del Central Saint Martins; todos los profesores mencionados colaboraron e impulsaron Hand Medal Proyect. Eloi consiguió ampliarse en una red de intercambio muy interesante.
“Los alumnos que me dieron la oportunidad de crecer mucho más de lo que pensaba. Alumnos interesados e inquietos, exigentes, extraordinarios, con formaciones muy potentes.”
_La escuela integral Eloi arrancó con la pandemia.
_Sí, en marzo de 2020. Nos manejamos online hasta noviembre cuando retomamos las clases presenciales que ese año continuaron en el verano.
Hoy ya tenemos una camada de 1er. año y de 2do. año que han cursado de manera presencial; tratamos de mantener la mayor presencialidad posible con todos los cuidados de protocolo, extendimos los turnos durante casi doce horas para espaciar la cantidad de alumnos, para que pudieran usar el taller y porque es muy difícil enseñar joyería de manera online. Las herramientas son necesarias y los alumnos no pueden comprárselas y no sabrían cómo usarlas.
Hicimos algunos cursos de técnica online pero me di cuenta que no era honesta con el oficio, hay mucho que se pierde por este medio, como cómo se sienta el alumno en el banco que ruido hacen las herramientas cuando las usa; se necesita de un banco de joyero no una mesa de casa, hay cosas que se enseñan mientras el alumno ve cómo se hacen.
La buena práctica de la joyería
Hay muchas cosas de la buena práctica que hacen necesario que las clases se realicen de manera presencial en el taller.
Entonces, sí ofrecimos muchos cursos teóricos, como de Filosofía con Tomás Abraham; Escritura creativa con Inés Garland, Historia del Arte con Isabel Iriarte, Mitología con Carlos Bustos, Tejido de cuentas con Victoria Baquero, entre otros teóricos que dieron docentes de la Cranbrook Academy. Todos temas que suman al aprendizaje que se ve en la forma de trabajo.
“Hicimos algunos cursos de técnica online pero me di cuenta que no era honesta con el oficio, hay mucho que se pierde por este medio.”
_¿Qué tiene de diferente la escuela Eloi en relación a la oferta educativa de joyería existente?
_La Escuela Eloi ofrece una formación integral, muy completa, que no existe. La Escuela de la Joya Maestro Joyero Sergio Lukez, del Gobierno de la Ciudad, tiene otro perfil así como las escuelas de talleres de joyería de otras maestras o maestros particulares o privadas, a muchas de las cuales los estudiantes van por hobby.
Los que vienen a la Escuela Eloi concurren tres veces por semana, cinco horas cada una, y las otras dos veces vienen al taller a realizar trabajos, y esto no es compatible con otras propuestas ni con otra actividad porque supone una dedicación exclusiva y un estudio intenso.
Y esta diferencia está también en que la formación integral que ofrecemos no depende de los que los estudiantes quieran aprender porque no es optativa. Incluye Grabado, Cincelado, Dibujo técnico, Dibujo artístico, Fundición, Engarzado, Escultura, Textiles, Proyectos y mucho más, sí o sí, más allá de gustos o afinidades. Me interesa ofrecer un gran panorama de conocimiento para que tenga qué elegir.
Si enseñara solo lo que yo hago, sería muy limitado y de esa manera tendría alumnos que terminarían haciendo lo que yo hago y harían siempre o solo lo mismo porque no tendrían otras herramientas. Y esta no es la idea de una formación completa o integral. Me interesa que tengan todas las herramientas, que tengan autonomía y que encuentren un lenguaje propio, y para esto tiene que tener muchos lenguajes enfrente para poder elegir o darse cuenta cuál es el propio. No quiero que los alumnos se parezcan a mí sino que cada uno se parezca a sí mismo.
Un lenguaje para un decir genuino
Todo el trabajo que se hace en Eloi es para que el alumno encuentre el lenguaje para decir lo que quiere y, también, para que sepa qué tiene para decir. Los que egresan de Eloi salen con un lenguaje propio.
Me ha pasado que resolví inquietudes o intereses o temas que plantearon alumnos que me excedieron y convoqué a otros docentes para resolverlos, como zapatos, por ejemplo, por lo que contacté a Lourdes Chicco Ruiz; o para profundizar en textiles estuvo Lucía Chain. Lo mismo se repite con los profesores internacionales que han trabajado temas o inquietudes con alumnos de Eloi, que han hecho crítica de trabajos de alumnos que resultaron espectacularmente constructivas, una oportunidad que se da en escuela Eloi y me animo a decir casi en exclusiva, la cual amplía la mirada.
Para esto, tienen que aprender cosas que ni siquiera saben que existen o que creen que no les gustan; tal vez las aprenden y se dan cuenta que les gusta.
Los casos de Florencia Fernández Coll y Lara Solia Barenboim, que expusieron en Marzee International Graduate Show, de Nijmegen, donde por primera vez estudiantes latinoamericanas mostraron su trabajo, y de Vivian Heidendreich, que ahora estudia en la Akademie der Bildenden Künste o la escuela de artes aplicadas de Múnich, uno de los lugares más prestigiosos del mundo para estudiar joyería, es una muestra del alcance o de las posibilidades que pueden derivar del paso por la Escuela Eloi.
Por eso, me interesa que los alumnos se formen, empiecen y terminen, y luego puedan seguir haciendo su carrera y no que dependan de mí; eso se ve mucho en algunos talleres en los que los alumnos dependen de sus maestros para seguir.
Sí tengo alumnos que vienen desde hace años pero ya no como estudiantes sino como colegas que ofrecen su experiencia, como en el caso de Monique Lecouna, Sol Ríos o Gabriela Marcos, con quienes ya somos parte de un grupo que colabora en la gestión de Eloi, o interviene en forma cooperativa de los proyectos que llevamos adelante, algunas son docentes ya, pero cada una tiene su propio trabajo.
“La Escuela Eloi ofrece una formación integral, muy completa, que no existe… Todo el trabajo que se hace es para que el alumno encuentre el lenguaje para decir lo que quiere.”
_¿Cómo va Tienda Eloi?
_Surgió con la pandemia, con la intención de generar un espacio online para que los alumnos que estuvieran en condiciones pudieran ofrecer sus trabajos y tener una salida laboral, porque también me interesa que el que se dedica a la joyería pueda vivir de ella y ganar plata sino termina siendo un hobby.
En ese sentido, es que está bueno que se de un feedback, que exista un otro para ver y comprobar que lo que se hace funciona; en lo que hacemos creemos que sí o sí tiene que haber un otro, sino lo hacés y queda en un cajón o en manos de una amiga.
Así Tienda Eloi fue un ejercicio para probar que las piezas que se hacían funcionaban y gustaban; para aprender a hacerlas con un packaging claro. Y funcionó bastante bien, especialmente para momentos de regalos, como Navidad, por ejemplo, en el que abrimos el taller y pasó gente a ver y comprar. Estuvo bien para ver cómo es la respuesta; para ver cómo funciona el mercado, cómo se determinan los precios, cuál es el packaging más adecuado, cuál es la comunicación que requiere comercialmente.
Tienda de obras de arte
Este mes cerramos con un sail y el mes que viene arrancamos con un nuevo proyecto: una tienda no tan comercial sino más con obra.
A partir de marzo los alumnos de Eloi podrán tener su propia tienda o podrán comercializar sus propias piezas, pero Tienda Eloi estará reservada para piezas únicas, más de arte. Será online, pero pretendemos volver a hacer las muestras de los trabajos de los alumnos del taller.
“Tienda Eloi estará reservada para piezas únicas, más de arte. Será online, pero pretendemos volver a hacer las muestras de los trabajos de los alumnos del taller.”
_¿Cómo serán?
_Se realizarán de acuerdo a cómo evolucione la pandemia. Para esas muestras mensuales o bimensuales también contamos con Benita de Simone, asistente de Eloi que también es curadora y dicta cursos de Curaduría en la escuela, para saber cómo se monta una expo, cómo se comunica, cómo deben ser los textos de las piezas, por qué es importante que acompañen estas explicaciones, cuál es la iluminación adecuada, todo lo que está en una muestra y cómo está dispuesto habla del trabajo, etc. Esto también es parte de la formación, aprenderlo supone un respeto por la obra y por el público que se acerca a ver una muestra. Como mencionaba, al ofrecer una muestra estamos obligados a hacernos entender, no al revés; el público ya hace el esfuerzo de acercarse a verla. Muchos de los joyeros invitados por Eloi han realizado muestras en el taller. Hemos aprendido mucho, como de Celio Braga, Manon van Kouswijk, Carlos Silva, Caroline Broiadhead, Ana Costa Reis.
Otras surgieron de workshops, como «La belleza de la vida cotidiana», liderada por Rodrigo Acosta, que se preveía exponer para la frustrada edición de Melting Point pero por la pandemia pasó nuevamente a mayo de 2023.
La experiencia de «Amuletos» resultó muy interesante y nos interesa repetirla, en el sentido de ocupar espacios que tienen que ver con el mundo del arte, como Casa de la Cultura de Vicente López o, en su momento, con «Verdadero es lo hecho…» en el Museo de Arte Popular José Hernandez. Por eso, seguro el año que viene buscaremos un espacio similar para mostrar nuestro trabajo en una exhibición similar, siempre siguiendo nuestra premisa de no pagar para exponer.
Entendemos que el trabajo de hacer piezas únicas, armar y montar su exhibición vale por sí, no necesitamos pagar; también es para cuidar nuestro trabajo. Es fácil pagar para estar en una galería, y eso nonos interesa. Preferimos ocupar espacios de arte, intentar llegar a allí, a esos lugares abiertos a exposiciones, aplicando con el valor de nuestra obra. Afuera pasa lo mismo, es preciso aplicar y tener un proyecto sólido bien armado y tras eso vamos; si pago no necesito tenerlo.
Hay muchos ejemplos de cómo la joyería está presente en espacios de arte. Iris Eichenberg, por ejemplo, expondrá en una muestra retrospectiva de su obra en el Museo de Arte Moderno de San Francisco, en California; muchos joyeros tienen obra -piezas portables de joyería- en colecciones de museos, como el Victoria & Albert, la Neue Pinakothek del Stadelijk de Amsterdam, el MAD de Nueva York, entre otros.
El espacio te legitima; si busco un espacio que legitime, el trabajo tiene que estar a la altura de ese sitio. No creo que las galerías no estén abiertas a la joyería sino que la joyería no está a la altura de las galerías; entonces es más fácil pagar por un espacio para hacer una muestra; y esto pasa en todos lados, acá y en el exterior.
“Preferimos ocupar espacios de arte, intentar llegar a allí, a esos lugares abiertos a exposiciones, aplicando con el valor de nuestra obra.”
_¿Más proyectos?
_En marzo próximo iremos con un grupo de la primera camada de la escuela Eloi y de Cranbrook Academy of Art, a Munich. Como se mantienen las muestras de las galerías y la de la Academia de Bellas Artes de Munich, esa que dirigió Otto Künzli y ahora está en manos de la danesa Karen Pontoppidan, organizamos con Iris Eichenberg un viaje de estudios que incluye la Pinakothek der Moderne, con su colección de joyería, entre otros museos de la ciudad, además de Berlín.
Vamos de las dos escuelas porque hacemos intercambio y, en ese sentido, la pandemia nos vino bien porque habilitó una conexión online que nos permitió masterclasses compartiendo invitados, clases de historia, hacemos intercambio de cursos: por ejemplo, estuve dando una clínica con alumnos de la maestría de Metales durante 3 semanas. Y tenemos más proyectos para que los alumnos puedan trabajar juntos.
Nos interesan en particular las galerías tradicionales de Munich que para marzo de cada año tienen su puesta al igual que la de la Akademie Galerie, que pertenece al complejo educativo en el que mencionaba estudia Vivian Heidenreich.
La tradicional feria de artesanías, con sus propuestas de cerámica, carpintería y textiles, entre otras, que incluye a Schmuck, pasó al verano al igual que la Semana de la Joyería de Múnich que organiza la revista Current Obsession, un evento privado por el que pagás por estar en un mapa que consigna pop ups, muestras, presentaciones, eventos de joyería independientes. Es decir, la edición de Helen Britton para Schmuck pasa a julio, entiendo que junto con la edición 2020 de Chequita Nahar.
Viaje de estudios
Aprovecharemos el viaje también para poner en marcha el proyecto de hacer circular esas 2000 medallas cocidas y bordadas en una tela as medallas en la tela. El viaje de estudio incluirá Berlín.
A propósito, tenía una muestra ahora en marzo en Munich con el mismo grupo que hice «Escapularios», Iris Eichenberg, Eija Mustonen, Rebekah Frank, Helena Lehtinen y Marta Costa Reis pero la suspendimos porque iba a ser una propuesta performática; seguramente haremos algo más como grupo porque somos amigas y nos gusta trabajar juntas pero no sabemos cuándo será.
Con Iris Eichenberg siempre seguimos trabajamos en conjunto, a la distancia y continuaremos con proyectos en conjunto con ambos alumnados, de Eloi y de Cranbrook, similares al que llevamos adelante con el Central Saint Martins. También recibiremos a Gastón Roig que dará su curso de Electroformado. Y Juliana García Bello que dará un curso sobre Upcycling textil.
Y aún está pendiente la visita de Helen Britton, suspendida por la pandemia; ahora, con el valor del dólar se complica mucho…
Se sumará, como mencioné, la nueva Tienda Eloi, las muestras de los trabajos de los alumnos.
Estamos ofreciendo cursos de verano: algunos técnicos, como Anillos y Cierres clásicos por Diego Ferreiro; uno de dibujo para joyeros, y otros cuatro intensivos a mi cargo; como no aceptamos alumnos sin conocimientos, estos cursos previos son necesarios antes del inicio de las clases anuales.
Nuestra prioridad es poner en marcha un nuevo ciclo lectivo de la Escuela Eloi, para lo cual está abierta la inscripción a las clases que comenzarán en abril próximo.
Arranca la tercera edición de Brazil Jewelry Week
Apuntes | Notas
Nueva edición de Brazil Jewelry Week

Hoy comienza la tercera edición de Brazil Jewelry Week. Continúa con su formato virtual, en una plataforma actualizada que se mantendrá en línea para generar interacción entre joyeros latinos y su público así como con joyeros del resto del mundo y sus seguidores.
Ofrecerá una exposición de obras de 44 joyeros de diversos países, como Brasil, Argentina, Colombia, Chile, México, España y Corea del Sur, entre otros.
Se trata de piezas de joyería de arte que interpretan la consigna «Os Corpos Híbridos Mestiços Latinos», curada por Jorge Manilla, Ana Cristina Titi Berrio y Renato Araújo.
Habrá diversas muestras, performances y un ciclo de conferencias exclusivo.
A las 17, arranca la Semana de la Joyería de Brasil en una nueva edición virtual que reunirá a artistas joyeros de Latinoamérica, y brindará una intensa semana de conferencias y performances.
Se desarrollará en una plataforma que ahora se mantendrá en línea todo el año, actualizándose en tres idiomas con el fin de generar una red entre joyeros latinos, su público consumidor de la región y también con joyeros de todo el mundo y sus seguidores.
Esta edición reúne a 44 joyeros de varios países latinoamericanos: 23 de Brasil, 9 de Argentina, 1 de Chile, 2 de Colombia. 3 de México y 1 Costa Rica, así como 1 representante de España, 1 de Mozambique y 1 de Corea del Sur.
La plataforma de BJW gana fuerza y se mantendrá activa tras la finalización del evento, alimentando así a la joyería latina contemporánea las 24 horas del día, en portugués, con versiones en inglés y español. Se trata de un canal de comunicación que promete ofrecer a los joyeros una interacción real y ágil con su audiencia, de manera muy intuitiva.
Con la curaduría de expertos
“La joyería latina contemporánea es única y poderosa, con gran proyección y futuro. Las primeras ediciones nos entusiasmaron mucho al darnos cuenta que podemos conectarnos y potenciarnos y que en la región hay innumerables talentos que juntos pueden muchísimo más”, dice Chrissie Barban, creadora de este ciclo joyero, que esta vez contó con la curaduría de Jorge Manilla, Ana Cristina Titi Berrio y Renato Araújo.
Jorge Manilla, oriundo de México y residente en Gante, Bélgica, es profesor en el área temática de metales y joyería artística de la Academia Nacional de Artes de Oslo; Titi Berrio, de Colombia, es magíster en Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia, con formación en producción y diseño de joyas, y Renato Araújo, de Brasil, es especialista en arte africano y licenciado en Filosofía de la Universidad de San Pablo.
“Creo que las construcciones de joyería artística reflejarán nuestra diversidad actual, un verdadero ejemplo de la importancia de la cultura indígena y el mestizaje de los pueblos. Recuperemos esa vieja autoestima perdida, sometida y negada. Mostraremos nuestros procesos creativos, nuestros puntos de vista críticos, nuestras materializaciones artísticas. Que nuestros tesoros culturales, una vez negados y olvidados, sean ahora el orgullo de los joyeros latinoamericanos”, sostiene Jorge Manilla.
Para Titi Berrio “somos individuos que operamos dentro de un sistema que comprende las posibilidades del presente, sociedades producto de un pasado indígena y colonial, un pasado rico en lenguajes plásticos de diferentes orígenes.
“En BJW 2021, la joyería nos une como medio de expresión, para honrar que somos cuerpos híbridos de mestizos y latinos, moléculas de una construcción colectiva en la que la fuerza, más allá de las fronteras físicas, está en las ideas”.
“La práctica de la joyería representa un verdadero desafío en nuestro mundo contemporáneo”, dice Renato Araújo, y detalla que “mientras nuestros antepasados más remotos, al adornarse por primera vez, demostraron su humanidad y capacidad de simbolizar a través de adornos corporales, el uso de la joyería de hoy ya no es una mera identificación de estatus social, sino más bien una profunda conexión histórica que se ocupa de la belleza del mundo y evoca la conciencia de que estamos vivos”.
Talentos creativos de Latinoamérica
“Este evento trae talentos creativos de la joyería contemporánea latinoamericana, uno al lado del otro, rompiendo fronteras. Creemos en el potencial del colectivo para expandir la joyería de arte latina. Identidades múltiples y únicas. En esta tercera edición, diferentes cuerpos -los híbridos, mestizos y latinos- se unieron para fortalecer a todos y visibilizar el trabajo sensible e intelectual de cada uno”.
«Os Corpos Híbridos Mestiços Latinos» es el tema que, al decir de sus organizadores, fue interpretado y materializado a joyas de manera muy original y que se convierte en una “buena traducción de la esencia latina”.
La principal novedad de este evento es que “se sostendrá todo el año, ofreciendo un espacio online interactivo en tiempo real entre los actores más importantes, referentes de la joyería contemporánea latinoamericana”.
Ciclo de conferencias
Jorge Manilla, además, es el comisario del ciclo de conferencias de este renovada semana joyera. Se inaugurará el hoy, a las 17, con todo el team que lo impulsa: «Cuando nuestros caminos se crucen» con Jorge Manilla, Titi Berrio, Renato Araújo y Chrissie Barban.
Y, a la misma hora, los días subsiguientes hasta el jueves 25 se ofrecerán las siguientes charlas:
«¿Por qué joyería y no cualquier otra cosa?» con Carmen Tapia.
«Nueve años y seis estudios después» con Katharina Dettar.
«Un torbellino de basura» con Camilla Luihn.
«Ve y llora en el hombro de otra persona» con Kiyoshi Yamamoto.
«Proyecto Eco-social Farei Joyas» con Adegimar Arantes.
«De qué deberíamos hablar» con Matt Lambert.
Y el último día habrá una actuación de clausura protagonizada por Ligia Moreno. .
Poder joyero
“La joyería brasileña contemporánea es fuerte, única, poderosa y especial. Es que somos una mezcla, somos plurales, somos mestizos, híbridos y latinos. Por esto, es muy auspicioso que los brasileños entren en este intercambio con el resto de Latinoamérica. Y haber podido construir un espacio para poder manifestarlo es espectacular”, añade la mentora.
Consultada sobre qué la llevó a promover la joyería brasileña contemporánea y organizar BJW, revela que como artista joyera sintió la necesidad de tener “un espacio dedicado a la joyería contemporánea para empoderar, expandir, unir, fortalecer y expandir la joyería de arte en suelo latino”.
Y ella también presentará una propuesta artística en esta edición de BJW. “Es una investigación de un año que desarrollé en el grupo de estudio Mestiças e Híbridas, bajo la tutela de Jorge Manilla, en Núcleo Escola / Laboratorio de joyería contemporánea.
“Se trata de mi relación con el tiempo: antepasados, ascendencia y raíces. En esta serie invito a mi bisabuela indígena Raimunda Helena a una reencarnación en el año 2222 y las traduzco en joyas.
“Como siempre, mi objetivo es congelar en la materia aquello por lo que atravesó mi espíritu, materializar sueños que habitan mi ser y emerger a las ideas que mueven mi creación”.
Entrevista a Gabi Nirino
Apuntes | Notas
“Hay que pensar la joyería contemporánea como una disciplina de arte”

Desde Seattle, donde hoy reside en este tiempo pandémico, la ganadora del Premio Joya Argentina 2021, habla de su pasión por el textil, fascinación por los hilos y su encanto por las fibras naturales y reconoce su debilidad por la tejeduría, “tejo lo que me pongas enfrente”.
Se define como una nerd, tiene una amplia trayectoria como docente pero sostiene que ser estudiante es lo que más le gusta, porque amplia la mirada. Letras, bellas artes, diseño textil y cine son sus carreras a las que suma joyería y cuanta técnica se le ocurrió: jacquard, shifu, cestería con hojas, e-textiles, urdimbre, tejido con chala, hilado con rueca, trenzado, fieltro, encaje, tapiz, telar, estampación.
Darle sentido a las cosas es lo principal para ella y relata que se resistió a la desesperación que provoca la pandemia “haciendo cosas con sentido”, período en el que se destacó con piezas premiadas como la serie de cestas para mantener tu coraje, para mantener tu esperanza y para sostener tu sueño que le permitió obtener New Growth Award en Beijing, obra de la que se desprendió «Chuspa viajera», obra ganadora en la Bienal Latinoamericana de Joyería Contemporánea.
De cómo desfibrar y tejer se vuelve un mantra terapéutico y deviene en obras de arte que se convierten en joya y mucho más.
_Empezaste por estudiar Letras y seguiste por Diseño Textil. Dos carreras muy distintas ¿o no? ¿Qué tienen en común?
_Empecé con Letras y a la mitad de la carrera, entré en Bellas Artes. Terminé Letras y trabajé 7 años como profesora, y en ese momento justo abrieron la carrera de Diseño Textil y me metí. Pero no son muy distintas, todo es comunicación. Dibujo y leo con furor desde que era muy chiquita y para mí ambas siempre fueron juntas y no les veo tanta disimilitud. Y cualquier cosa que estudies, si seguís haciendo otra cosa después siempre te suma, se complementa; estudiar siempre te sirve para ampliar la mirada. Además estudié cine, todo se va encadenando.
Mucho de lo que contienen estas disciplinas, Letras, Diseño Textil, Bellas Artes y Cine, tiene que ver con hacer un relato también, por eso van bastante de la mano.
“Estudiar siempre te sirve para ampliar la mirada”.
Apasionada por el textil
_Te definís como una nerd y nada más acertado porque es impresionante el volumen de tu cv, sobre todo, porque revela tu pasión el textil, ¿qué es lo que te atrae o qué es lo que más te gusta de trabajar con textiles?
_Lo que más me gusta es que el textil se puede transportar. Yo siempre estoy haciendo algo y el textil que es propio del nomadismo, es esa pieza que históricamente podés llevar con vos, es justo para mí. Podés hacer textiles en cualquier lado, en el piso, en el avión, por eso siempre llevo algo para hacer en la cartera, como con el tejido a cuestas como cuando iba a clases a Letras. El textil es muy amable, tiene una superficie siempre amigable y me fascina desde muy chica. Mi abuela, que no conocí hacía sombreros y bordaba, y en casa de mis papás había cajas con encajes, telas, botones raros y plumas, entre otras cosas de ella, y para mí era una fiesta subirme al ropero bajar las cajas, sacar todo y volver a ordenarlo, era fascinante, como abrir una caja de cosas mágicas. Me encantan los hilos, los hilos raros, los veo y entro en éxtasis, solo otra persona a la que le gusten los textiles me entiende; cualquiera que se fascine con algo me entiende.
“El textil es muy amable, tiene una superficie siempre amigable y me fascina desde muy chica… Me encantan los hilos, los hilos raros”.
_¿Será que te gusta porque se trabaja con las manos?
_No, porque con las manos se puede trabajar cualquier cosa. Yo hago cosas con maderas y me gusta. Pero no sé, es una fascinación por su calidad o además es algo que siempre lo podés rescatar de casi cualquier cosa, podés sacar hilos hasta de las plantas, y eso es lo que justamente hago. Hay por todos lados. Es algo que te rodea. Yo veo fibras en todos lados. Para aquel que le encanta la química el mundo el químico, para el que le fascina la geología el mundo es piedra y a para el mí el mundo es fibra, es una forma de ver.
“Al textil siempre lo podés rescatar de casi cualquier cosa, podés sacar hilos hasta de las plantas, y eso es lo que hago”.
_Utilizás muchas fibras que habitualmente no se tejen.
_Yo tejo lo que me pongas enfrente. Pruebo y tejo. Lo rompo, a veces no sirve pero pruebo y tejo lo que se te ocurra. Ando por la calle agarrando cosas para probar, siempre vuelvo de caminar con un montón de cosas en la mano, junto para probar de tejer. Mucha gente amiga hace lo mismo con distintos materiales. Todos en alguna medida salimos a cartonear, yo junto yuyos.
_Tu trayectoria es muy vasta, como estudiante, docente, investigadora, con tus especializaciones y proyectos, ¿qué te fue aportando todo lo que hiciste para ser lo quién sos hoy?
_Para mí lo importante es que le pueda encontrar un sentido a las cosas. La docencia siempre me pareció que tenía sentido porque uno puede ayudar a que otra persona se desarrolle, es una actividad relevante, es muy enriquecedor estar al lado de alguien y darle sostén para que pueda avanzar. Y en sociedades tan complicadas como la nuestra poder ayudar a educar es súper importante. Esto ha tenido sentido para mí, muchas veces más que yo haga cosas. Ahora que ya me jubilé estoy muy feliz de dedicarle más tiempo. Me parece que si uno hace cosas que disfruta mucho, andás desparramando felicidad y está muy bueno.
Encontrar el sentido
Por eso me parece que la palabra clave es sentido, darle sentido a lo que se hace, que sea significativo. Necesito que lo que hago en el mundo en que vivo tenga algún significado.
Mi carrera universitaria como docente me dejó mucha gente amorosa, una gran comunidad en la que aprendí un montón. He tenido, en su mayoría, alumnas que fueron y son fantásticas, con quienes hice amistad, desarrollé proyectos y generé una red en la que aún hoy nos interconectamos, y eso me nutre un montón. El trabajo de taller es colaborativo, es un ida y vuelta permanente, aunque no siga dando clases. Los vínculos que se generan en la enseñanza son lo más interesante.
“Lo importante es que le pueda encontrar un sentido a las cosas”.
_Además en paralelo estudiaste.
_Sí, me encanta estudiar, soy una nerd total, una nerd textil. Cuando entré a la universidad sentí que encontré el lugar, donde había otra gente que le pasaba lo mismo que a mí. Para mí estudiar me dio mucha seguridad, aprender es placentero para mí. Y está bueno ser alumna porque uno se relaja, podés ser la que está sentada escuchando y preguntando. Estuvo buena esa simultaneidad de ser docente y alumna a la vez.
“Soy una nerd total, una nerd textil”.
_Te especializaste en diversas técnicas textiles: jacquard, shifu, cestería con hojas, e-textiles, urdimbre, tejido con chala, hilado con rueca, trenzado, fieltro, encaje, tapiz, telar, estampación.
_Hice un montón de talleres de todas las técnicas que pude encontrar. Siempre me llamó la atención la tejeduría y por eso cuando terminé la facu hice un intensivo de tejeduría jacquard, que es lo más. Lo realicé en una fábrica muy antigua de Italia que trabajaban con un telar en madera con tarjetas de cartón y, al mismo tiempo, realizaban el proceso más industrial con otra fábrica. Pasé una experiencia fantástica al vivir allí y aprender todo el día esta técnica que permite tejer cosas sumamente complejas en cuanto a diseño y los niveles de la tela, etc. Y también te facilita trabajar de una manera muy plástica como pintando pero tejiendo; es muy libre, te permite ampliar lo que podés hacer, aunque estés atada a la lógica del telar que es totalmente digital.
Como me quedé tan entusiasmada encontré otro lugar en Canadá donde tenían unos telares digitales, que en Argentina no hay, en los que armás un archivo digital pero después tejés a mano; es muy interesante. Allí me fui todos los veranos durante cinco años.
Esto es lo que siempre me interesó más: tejer. Me parece que a diferencia de otras técnicas con la tejeduría podés generar una estructura de la nada. Me falta mucho por aprender pero me parece maravillo poder construir de cero.
“Con la tejeduría podés generar una estructura de la nada. Me falta mucho por aprender pero me parece maravillo poder construir de cero”.
Preferencias por experiencia
_Por tus investigaciones y experimentaciones o por tu trabajo parecería que todo hilo se puede tejer o que muchas texturas se pueden hilar y luego tejer, ¿con qué materiales te sentís más cómoda o cuál preferís?
_Probé con muchas cosas, me gustan más las fibras vegetales, más allá de que trabajé mucho con lana, me gustan las fibras naturales porque tienen una calidad a la vista y tacto que es distinta de los materiales sintéticos.
Ahora estoy enloquecida con los hilos metálicos y estuve recolectando de todo tipo, compré algunos en un pueblito cercano a Seattle que se usan para bordar casullas sacerdotales y estoy probando. Son hilos de metal para bordar muy finitos, de un grosor menor al de un pelo, no de poliéster, son flexibles y otros de acero inoxidable de una firma japonesa que mezcla distintas fibras: acero, lana, algodón y lino, para un mismo hilo y entonces le podés dar forma.
Mencionabas el shifu y es un textil de papel muy tradicional de Japón que se usa para tejer kimonos de trabajo. Y lo aprendí en la Kawashima Textile School de Kyoto, en un curso de tres semanas en el que logré desarrollar esta técnica de hilo de papel. Allí conseguí fibras difíciles que todavía conservo, como un yute muy finito.
Si te gustan los textiles, vas a Japón, a Perú y al Altiplano y enloquecés de alegría. Es que este último lugar tiene toda esa tradición prehispánica de la cultura textil, una de las más increíbles del planeta. La cultura textil andina es maravillosa. Hay piezas que aún no se entiende cómo técnicamente las hacían. Y tiene muchos paralelismos con Japón en esa excelencia que empieza en el material y se traslada al objeto final.
Es que cuando el material con que trabajás está bien hecho, es delicado, precioso de por sí, suma en el proceso y se nota en el objeto final, el material brilla aunque el objeto final sea sencillo.
Pero si tengo que elegir siempre vuelvo a lo vegetal. En particular, a las fibras duras, como el cáñamo, lino, ramio. Por esto, también me gusta la chala; si bien es una fibra que cuesta terminar de extraer mediante una técnica súper artesanal, tiene cierta resistencia y dureza que parece de cestería.
“Siempre vuelvo a lo vegetal. En particular, a las fibras duras, como el cáñamo, lino, ramio. Por esto, también me gusta la chala.”
_¿Estos conocimientos textiles los aplicaste a la joyería?
_Algunos sí, otros no pude. Me encanta el trabajo de Lilia Breyter, pero nunca pude tejer como ella el metal. Yo mezclo con otros materiales para poder tejer metal. No soy tan prolija; lo soy en algunas cosas, pero en esto llega un punto en que empiezo a hacer otra distinta. Pero sí trato de aplicar.
La lógica del textil
El problema que siempre tuve con los textiles en la joyería es que si querés trabajar también con metal no podés introducir el fuego, entonces tenés que pensar todo primero para definir cómo van juntas esa parte de metal con la textil. Y no es tan fácil porque si no se convierte en un pegoteo de dos elementos que no tienen mucha relación. Hay que trabajar las dos por separado y ver cómo unirlas sin que sea poner un gancho. Implica un trabajo especial que cuando unís otros dos materiales diversos. Me parece que pasa por buscar una forma en que el textil se sostenga por sí y tenga su propia lógica.
Fui muchos años al taller de Fabiana Gadano y el yeite era ver cómo encontrar la forma de que funcione si hay una parte metálica y que no parezca un adosado.
“Mezclo con otros materiales para poder tejer metal”.
_¿Tus primeros pasos en joyería fueron Taller de joyería del Complejo Educativo de Joyería de Cámara Argentina de Joyería, Relojería y Afines, fue un aprendizaje de la técnica?
_Sí, fui a aprender al CEJ de la calle Libertad, porque había un curso de joyería textil que resultó ser tejer al crochet con hilo metálico, técnica con la que hice varias cosas, como unos gemelos que se vendieron muy bien y me empezaron a encargar. Y me cuestioné qué estoy haciendo y lo dejé. Allí, en el centro, no obstante, aprendí mucha técnica de joyería, lo mismo luego en el taller de Fabiana Gadano.
Cuando Francisca Kweitel organizó el primer Simposio de Joyería Contemporánea En Construcción, que trataba sobre procesos creativos, me entusiasmé con la idea de hacer objetos no vendibles sino piezas que implicaban un proceso de trabajo, y quise volver a hacer.
Entonces participé del taller Aire con Ruudt Peters; como me tenían que aceptar y yo no era de joyería, me anoté porque era en inglés y me encantó porque apuntaba a cómo te podés relacionar con tu propia fuerza interior, en un proceso en el que el producto final no es lo más importante. Por eso, continué con Fabiana Gadano que tiene un bagaje de técnica de joyería y formación en diseño que es un lenguaje que manejo y podemos hablar de las mismas cosas.
Después hice dos o tres talleres más de técnica, puedo trabajar en metal pero no me enloquece, por eso prefiero el textil. Es muy lindo trabajar con fuego y fundir pero no tengo la obsesión por la prolijidad en las terminaciones y esas piezas, pulidas impecables; tal vez no me interesa, y vuelvo al yuyo.
Otro de los talleres que más me gustó fue It’s a Jewellery Thing de la joyera Lin Cheung en la tercera edición del Simposio, que proponía mirar a la joyería como un fenómeno social que expresa y comunica ideas.
Un taller precioso fue también el de Celio Braga, una persona exquisita.
Y también hice un seminario de Sayumi Yokouchi sobre Las manos y los rituales cotidianos del hacer súper interesante, que estuvo en Buenos Aires invitada por Magalí Anidjar.
La chala, el material
El trabajo con Jorge Manilla De lo plástico a lo visual duró casi dos años, una experiencia muy fuerte en la que se gestó el colectivo Caracú y también durante la cual empecé a usar la chala como material y exploré otras formas de trabajar.
Pero siempre vuelvo a trabajar con Fabiana, con quien me entiendo y me permite sacar lo mejor de mí. Ahora por la distancia discontinuamos porque ir al taller es más enriquecedor y divertido presencial; la virtualidad está buena para estar en contacto, implica un dinámica distinta, pero para trabajar en un taller es mejor el intercambio personal poder tocar lo que se hace.
Es que sino cualquier cosa que hagas se convierte en una foto. En el espacio virtual, la pieza pasa a ser una imagen, la lógica es otra, pasa a ser un objeto bidimensional a través de una pantalla, no es más un objeto tejido o lo que sea. Depende de cómo se ve la pieza, no cómo es; creo que es preciso un acercamiento más personal, tocarla.
_¿Ese acercamiento personal que se da a través de una experiencia se da en la joyería contemporánea?
_Sigo pensando que lo que hago no es joyería. La palabra joyería me resulta lejana no sé si abarca mi trabajo. Lo que yo veo de joyería contemporánea es tan amplio que, sobre todo, creo que es arte. Arte que en definitiva se puede poner o llevar en el cuerpo. Hay que ampliar el campo de la joyería contemporánea; hay que pensar la joyería contemporánea como una disciplina de arte, porque creo que su métier es hacer objetos de arte, piezas que tienen una carga de expresión personal.
Si es joyería o no, no me preocupa en particular. Encontré en la joyería contemporánea de Argentina un ámbito con gente con la que me llevo bien y puedo participar y que las cosas que yo puedo hacer tienen cabida. Acá en Seattle participo de otro tipo de muestras. El mismo objeto te lo colgás en el cuerpo y lo ponés en la pared y pasa a ser otra cosa.
Me parece que si lo pensamos desde el punto de vista de la producción artística, sí son objetos.
La perspectiva del craftscape
La socióloga americana Namita Gupta Wiggers, discípula del antropólogo Arjun Appadurai -que con el libro «La vida social de las cosas» me hizo descubrir una perspectiva social sobre los objetos- acuñó el término “craftscape” para referirse a “objetos sociales inscriptos con historias y narrativas que pueden decirnos algo acerca del mundo”, una excelente definición que, desde una mirada antropológica, se pregunta qué nos dice este objeto del mundo.
“La joyería contemporánea es arte que se puede llevar en el cuerpo”.
_¿Qué dicen tus objetos del mundo?
_Eso lo tiene que responder quien los mira. A mí me da la impresión de que las últimas piezas en chala son objetos un poco arqueológicos, siento como que vienen de alguna excavación. Pero hago otras cosas como muñecos que son una expresión de pura alegría. Está bueno hacer, estar vivo, emprender cosas, sobre las que no pretendo dar un mensaje profundo, simplemente quiero hacerlas y está bueno si otro lo encuentra y si para otro genera alguna sensación, genial.
A mí me pasa con los libros. Cuando leo, pienso uy está persona está escribiendo lo que yo pienso y me emociona que pueda expresarlo. De igual modo, si otra persona ve una pieza mía y piensa en algo, la conmueve o lo quiere agarrar o apropiarse, buenísimo, ya está, es eso.
“Si otra persona ve una pieza mía y piensa en algo, la conmueve o lo quiere agarrar o apropiarse, buenísimo”.
Cuando el hacer hace a la felicidad
_Lo hacés sin pretensión, más allá del resultado o efecto.
_Soy feliz cuando hago algo. Trato de encontrar las cosas que me hacen feliz; no sé si hay mucho más, si a otro le gusta o lo disfruta, está genial y si lo quiere usar, mejor todavía, si no está bien igual y si lo puedo hacer con otros, súper. A mí me gusta mucho trabajar con otra gente; estoy acostumbrada por dar clases tantos años y la verdad que si podés hacer cosas que te gustan con otros, qué felicidad.
En este sentido el trabajo que venimos haciendo con el colectivo Caracú desde hace ya tres años es una fuente de satisfacción enorme.
“Soy feliz cuando hago algo. Trato de encontrar las cosas que me hacen feliz… si a otro le gusta o lo disfruta, está genial y si lo quiere usar, mejor todavía, si no está bien igual y si lo puedo hacer con otros, súper”.
“Trato de encontrar las cosas que me hacen feliz; no sé si hay mucho más, si a otro le gusta o lo disfruta, está genial y si lo quiere usar, mejor todavía, si no está bien igual y si lo puedo hacer con otros, súper”.
_Ese ámbito de la joyería en el que encontraste un espacio para mostrar lo tuyo entonces tienen más alcance?
_Sí, me parece que sí. La gente que hace joyería también hace otras cosas y eso supone abrir el campo o el alcance de la joyería de hoy. Hay que abrir el concepto de joyería y hasta llamarla de otra manera y esto supone meter lo que uno llama joyería en ámbitos no tan específicos o típicos de joyería; esto permitiría abrir más todavía
Una vez me dijeron ay yo pensé que hacías cosas lindas y me encantó, tenía razón porque no buscaba hacer algo lindo; en ese sentido, hay que llegar, mostrar de otra manera, en otros lugares, a otros que piensan distinto o tienen otra mirada o concepto
Esto es joyería pero también es otra cosa; no es cuestión de que haya diez galerías de joyería contemporánea en Buenos Aires; se puede ver o se tiene que poder ver joyería o lo que nosotros llamamos joyería en cualquier espacio.
Espacios por generar
No es preciso hacer una militancia de la joyería contemporánea sino que hay que tratar de buscar espacios para producir, mostrar y generar que sean significativas para la gente que las hace en cualquier ámbito, sea joyería o textiles o esculturas o lo que sea. Me parece que está bueno tener una producción cultural que sume en el país en que uno vive con la cultura con que uno se identifica.
“Hay que abrir el concepto de joyería y hasta llamarla de otra manera; esto supone meter lo que uno llama joyería en ámbitos no tan específicos o típicos de joyería”.
_Pasaste por la madera, el papel, aluminio recuperado, cintas, red de propileno, lana e hilo de algodón, filamentos de acero y cabello de bebe, lino en telar, yute, hilo de cáñamo, chala de maíz, madera recuperada… ¿a la hora de crear es indistinto el material?
_No, no es indistinto. Empecé trabajando con metal para aprender y también trabajé con materiales recuperados de descarte.
No me gusta trabajar con materiales que tengo que comprar porque hay demasiada cosa en el planeta y eso me inquieta; no compraría acrílico, por ejemplo, si trabajo con plástico es porque lo rescato de algún lado; cuando use aluminio eran de tapitas de yogur que me ayudaron a juntar.
Por esto mismo, me gusta trabajar con fibras vegetales porque lo vegetal es muy amigable, hasta lo puedo plantar; estuve tratando de plantar cáñamo y hacer el proceso de cero no sé si pueda; el vegetal vuelve a crecer, lo podés extraer y no estás rompiendo ni eliminando algo. Voy por usar materiales que no sumen basura. Si tengo que comprar, no adquiriría un material que no se degrada para hacer pruebas.
Por el contrario, junto y hasta parece que tengo un basural en mi casa: tapitas, chapitas, ramitas, lo que se te ocurra o lo que se me ocurra que me pueda servir y pruebo. Si uno quiere hacer algo no hace falta comprarse todo.
Sí compro hilos porque, al menos, por ahora, no tengo la manera de hacerlos. Me gustan las fibras duras porque a diferencia del algodón no es contaminante. Las fibras de tallo son mucho más amigables con la tierra y para producirlas porque no se usa tanta agua. Entonces me siento bien usando esas fibras, siento que destruyo menos.
“Las fibras de tallo son mucho más amigables con la tierra y para producirlas porque no se usa tanta agua. Entonces me siento bien usando esas fibras, siento que destruyo menos”
_Continuás con «Proyecto Chala».
_Sí estoy tratando de hacer cosas más grandes, pero me llevan mucho tiempo.
También pretendo hacer un libro, porque con la chala vengo trabajando desde la facultad también no para joyería sino para un proyecto de hilado y está bueno sistematizar todo. Tengo, por ejemplo, como noventa recetas para teñir chala, entre otros materiales que fue juntando y tenía ganas de escribirlo.
Limitaciones estimulantes
Mi idea es seguir tejiendo chala porque encontré este material que me gusta, tiene muchas posibilidades porque según cómo lo proceses o de dónde venga siempre es distinto y me encanta. Me gusta que sea limitado, es decir, que se limite al largo de la chala porque me gusta trabajar con limitaciones, me ayuda a no irme, a no perderme, a no dispersarme.
Cuando estoy muy pasada con algo, me siento y desfibro y desfibro cual autómata, descargo, es muy terapéutico.
“Mi idea es seguir tejiendo chala porque encontré este material que me gusta, tiene muchas posibilidades porque según cómo lo proceses o de dónde venga siempre es distinto y me encanta.”
_Hasta hace unos días estuviste en Earth Matters Exhibition, en el Watermark Art Center de Minnesota.
_Sí, una exhibición organizada por Surface Design Association de la que formo parte desde hace algunos años, ahora como representante del estado de Washington. La curadora es Nnenna Okore, una artista, investigadora y docente que trabaja con proyectos de arte participativo con bioplásticos y desechos de alimentos.
Si bien el término materia tiene diferentes connotaciones, Earth Matters presentó una perspectiva ampliada sobre cuestiones relacionadas con las condiciones ecológicas actuales moldeadas por los hábitos humanos. Y exploró cómo se tienen en cuenta las consideraciones ecológicas en la creación de arte: ¿Cómo podemos hacer que la tierra o los materiales de la tierra sean importantes y, al mismo tiempo, habilitar procesos innovadores en la creación de arte? ¿Cómo abordamos los problemas que enfrenta el planeta de manera que reconozcan nuestra complicada relación con los entornos naturales y artificiales?
Mi aporte fue la obra « Pequeños objetos para plantar en un nuevo mundo». Se trata de 22 piezas hechas con fibra de chala en filamento y en forma de masa, ramio y lino mediante tejido en telar, entrelazado con aguja y biocompuesto.
También recientemente, en la Columbia City Gallery, del centro de Seattle, presenté «Cómo hacer tu propio santuario», un trabajo basado en la devoción del Gauchito Gil, que hice en plena pandemia. No pudiendo volver a Argentina, en este país extranjero, sin herramientas ni mis materiales habituales, solo árboles y aire, caminé mucho y, como te decía, recogí muchas ramas caídas que desbasté, tallé, lijé, ahuequé, di forma y construí mis santuarios.
Y lo del gauchito Gil tan ajeno y raro por acá, despertó mucha curiosidad y resultó muy interesante escuchar la mirada de gente de otro país sobre costumbres o hábitos que para nosotros son conocidos o hasta naturales.
Descubrí el mundo de la galería pequeña, hay muchas, cada ciudad tiene su galería y, sobre todo, en verano hay un circuito amplio de expos interesantes. También estuve en Tieton Exhibition con «Tanka», una pieza en tejido en telar artesanal con una urdimbre de ramio, trama de fibras de chala de maíz extraídas manualmente sobre una base de madera.
Y en el Edmonds Art Festival 2021 presenté «Chunche», hecha con los mismos materiales y técnica, con la que saqué el 2do. premio en la categoría Tridimensional.
“Resultó muy interesante escuchar la mirada de gente de otro país sobre costumbres o hábitos que para nosotros son conocidos o hasta naturales.”
_Y cómo recibiste el premio de la bienal latina de joyería contemporánea.
_Estoy haciendo cosas que no parecen muy de joyería. Me sorprendió y me encantó. Siempre es lindo que te reconozcan y premien. «Chuspa viajera» es una obra que tiene mucho trabajo. Creo que llegué al punto en que trabajé mucho una cosa y se nota. Cuando logro hacer cosas simples pero bien, me doy cuenta que entendí cómo tengo que trabajar. Me encantó hacerlo, estaba muy contenta con el resultado.
Es una continuidad de «Chuspa para llevar un vacío», una obra que fue parte de un trabajo de revalorización de la chala de maíz como material y como sustrato simbólico. La chala es una parte indiferenciada del rastrojo, un desecho aparente, que invisibilizada protege la tierra y genera energía cuando se la tira en el campo. Crece desde abajo, atraviesa. Creo que somos parte de geografías del expolio, desde tiempos coloniales; botánicos y naturalistas recorrieron el territorio sudamericano clasificando y recopilando plantas y animales que pasaron a convertirse en bienes de intercambio mercantil: el granero del mundo. Hoy, las políticas que exacerban las diferencias socio-económicas transforman a los menos favorecidos en mano de obra barata y precaria. Ser materia prima significa minimizar la educación y el desarrollo. Sin embargo, tejer es construir. Desfibrar un material basto y encontrar la delicadeza de la fibra es escudriñar hasta encontrar el sentido.
Esta la presenté en «Develando lo invisible», una muestra prevista para Melting Point de Valencia pero que por ahora solo se vio en museos de la región de Valparaíso y todavía sigue dando vueltas por Chile.
“Desfibrar un material basto y encontrar la delicadeza de la fibra es escudriñar hasta encontrar el sentido.”
Crear un significado es un arma poderosa
_¿La pieza ganadora es una sucesión de la serie de cestas, en particular, de «Cesta para sostener tu sueño»?
_Sí, se desprendió del proyecto de las cestas, hice un montón, algunas muy pequeñitas. Esa que mencionás es una de tres piezas en la que utilicé la joyería de arte como una forma de resistir. Me resistí a la desesperación haciendo cosas con sentido. Considero que crear un significado es un arma poderosa, porque tener un significado es tener una esperanza. Podés llevar ese significado contigo, en vos podés dárselo a otras personas, podés hacerlo con otras personas.
En joyería contemporánea podés poner en valor materiales humildes y olvidados. Eso es importante para mí, porque vivo en una realidad donde una cuarta parte de la población está por debajo del umbral de la pobreza y todos los recursos son valiosos.
Tejí cestas pequeñas con tiras de hoja de maíz -chala, en lengua quechua-. Separé las fibras de las hojas y quité el exceso con las uñas para obtener un hilo muy fino. El maíz es un cultivo fundador en América. La chala aparece como un elemento de la resistencia latinoamericana.
Con estas recibí New Growth Awards en la categoría Joyería de Arte de la Growth & Evolution International Jewellery Exhibition, la expo de la organización oficial de joyería de arte de Beijing DBC International Designer Space.
“En joyería contemporánea podés poner en valor materiales humildes y olvidados”
_¿Cómo es «Chuspa viajera»?
_Es una pieza tejida en telar artesanal con una trama en chala de maíz, hilo de papel y de cáñamo con una urdimbre en hilo de nailon y una cuerda de ramio.
Representa eso que llamamos los petates, porque donde sea que voy desenrollo mi petate. Acomodo mis ovillo de hilo, hojas de chala y yuyos que encuentro por ahí. Me siento, tejo y ya estoy en casa, en mi tierra, esté donde esté. Es una obra que me permitió trabajar con lo que tenía y fui separando fibra por fibra, entrecruzándolas despacio, sin pausa, para seguir.
Todas estas tienen eso de contenedor. Las chuspas me encantan, la idea del contenedor que llevás encima y viajás con eso. La viajera es un contenedor al que se le caen las cosas.
Las canastas son un objeto tan antiguo en el mundo que existen en todas las civilizaciones y cada civilización lo primero que hizo es juntar las manos como para contener, resguardar, llevar la comida, y ese gesto lo podés aplicar para tantas otras cosas no tan tangibles pero que resguardan, por eso me gusta mucho esa imagen que general este objeto.
Me parece que las acciones que permiten estos contenedores son importantes: preservar, guardar, contener, tratar de que no se pierda, que no se rompa lo que sea.
En la III Bienal presenté dos piezas, una terminó pareciendo una casita pero era un alforjita para colgar, es como una cajita cerrada, y la chuspa viajera es abierta, la versión más grande que la anterior «Chuspa para llevar un vacío»
La chuspa es un objeto muy lindo de la cultura andina, algunas con detalles, como pompones, es un objeto muy pequeño, con mucho trabajo. En mi casa de Buenos Aires tengo un montón colgadas, me gustan mucho, siempre me llamaron la atención, porque además te obliga a llevar lo esencial; es como cuando te tenés que abandonar todo de repente y no podés llevar muchas cosas, es para lo imprescindible. Uno anda más liviano por la vida si está con lo esencial.














































































































































































































